Trump viene de visita: ¿cómo reaccionará China?

06 de Noviembre de 2017 Actualizado: 06 de Noviembre de 2017

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, visitará China por primera vez el 8 de noviembre, poco después de la conclusión del 19° Congreso Nacional en el que Xi Jinping, líder del Partido Comunista Chino, consolidó su poder. En los tres días de reuniones que tendrán lugar, el comercio y Corea del Norte seguramente serán el centro de las conversaciones entre Trump y Xi.

Ya hay señales en los medios de comunicación chinos de que es poco probable que Trump encuentre solución a un antiguo problema: el déficit de la balanza comercial con China. No obstante, parece haber esperanza de que el Presidente reciba alguna forma de asistencia de su colega chino en lo que respecta al régimen norcoreano.

En la conferencia de prensa diaria del 2 de noviembre Hua Chunying, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, habló sobre cómo las dos naciones “nadarán y se hundirán juntas” como las dos economías más grandes del mundo. Hua dijo que China nunca ha “intentado obtener un superávit en la balanza comercial” y que la “situación actual del comercio China-EE.UU. está completamente determinada por el mercado”.

Para enfatizar su punto, dijo que las importaciones de EE.UU. aumentaron un 20,1 por ciento entre enero y agosto, mientras que el déficit comercial de China con Estados Unidos en el sector servicios creció un 36,1 por ciento entre el primer semestre de 2016 y el primer semestre de 2017.

Según las estadísticas del Departamento de Comercio de EE. UU., el déficit total en la balanza comercial con China se incrementó en U$S 347 miles de millones el año pasado, una cifra que Trump llamó “tan grande y tan mala que es vergonzosa”.

En discusiones con Xi sobre el desequilibrio comercial, es probable que Trump sea presionado para mencionar un asunto de gran interés para las empresas chinas: Estados Unidos les ha estado negando la oportunidad de invertir en empresas estadounidenses.

Un artículo publicado el 30 de octubre en The Paper, un sitio web de noticias financiado por el estado chino, equiparó el Comité de Inversiones Exteriores de EE. UU. a un iceberg y declaró cómo la comisión había denegado adquisiciones a las compañías chinas.

Abrasando la gran oferta de Canyon Bridge, una empresa privada de acciones respaldada por China, a Estados Unidos se le puso como ejemplo el fabricante de chips Lattice.

Actualmente hay un plan de inversión en negociación entre los dos países de U$S 7 mil millones con empresas estadounidenses y Sinopec, una de las compañías estatales de petróleo chinas, para construir una tubería en Texas y expandir unas instalaciones de depósito de petróleo existentes en las Islas Vírgenes de EE. UU., según informó Bloomberg. Las dos áreas fueron devastadas por huracanes recientes. El proyecto crearía miles de nuevos trabajos en estas zonas perjudicadas por los fenómenos climáticos, lo que, según Bloomberg, proveería de beneficios políticos a Trump.

Según el último reportaje de CNBC, 29 ejecutivos de empresas estadounidenses se unirán a Trump en el viaje en China, entre ellos Kevin McAllister, presidente y director ejecutivo de Boeing Co.; Jack Fusco, presidente y director ejecutivo de Cheniere Energy Inc.; José Emeterio Gutiérrez, presidente y director ejecutivo de Westinghouse Electric Co. LLC; y Steve Mollenkopf, director ejecutivo de Qualcomm Inc.

Mientras que no queda claro cuánto se logrará en términos de acuerdos comerciales entre las dos naciones, la relación personal entre los dos líderes mundiales es cordial, dijo Cui Tiankai, embajador de China para Estados Unidos, en una entrevista con medios de comunicación chinos y extranjeros el pasado 30 de octubre.

“Los dos jefes de Estado tienen una muy buena relación, amistad y un buen nivel de confianza entre ellos. Pueden intercambiar sus intereses abiertamente el uno con el otro”, dijo Cui.

En cuanto al asunto de las armas nucleares y de los programas de misiles de Corea del Norte, parece haber señales de que los dos líderes tienen intereses comunes. Un artículo publicado en el portavoz estatal Xinhua el 2 de noviembre dijo que China y Estados Unidos dependen el uno del otro para “asegurar estabilidad en el noreste de Asia y lograr una península libre de [armas] nucleares”.

De hecho, según informó el Hong Kong Economic Times, la relación entre China y Corea del Norte se estropeó recientemente, lo que llevó a un cambio en el orden en el cual los cuatro países socialistas (Corea del Norte, Vietnam, Laos y Cuba) fueron enumerados cuando los medios de comunicación estatales chinos reportaron sobre sus mensajes de felicitación a Xi por convertirse en líder del Partido Comunista Chino por otro término de cinco años.

En 2002, 2007 y 2012, Xinhua había enumerado a Corea del Norte en primer lugar entre los cuatro países. Pero este año el régimen norcoreano quedó último. Colocar a Corea del Norte en el último lugar de la lista fue una señal de que el liderazgo chino estaba descontento con cómo su vecino había ignorado repetidamente las advertencias de no realizar ensayos nucleares.

Lo que también indica una cooperación más estrecha entre China y EE. UU. en lo que respecta a Corea del Norte, es que Zhang Zhaozhong, contralmirante de la Marina del Ejército de Liberación Popular y frecuente comentarista de la televisión estatal, predijo que la visita de Trump “desmantelaría el fusible que puso en peligro la seguridad de la región Asia-Pacífico”, dado que los dos líderes hablarían sobre “un gran plan para eliminar misiles nucleares balísticos de Corea del Norte”, según informó a través de publicaciones en su cuenta de Weibo. Weibo es el equivalente chino de Twitter.

Los comentarios de Zhang significaron un agudo vuelco en relación a su usual actitud hostil hacia Estados Unidos. En agosto de este año, celebró abiertamente la colisión entre el buque de EE. UU. John S. McCain, un destructor de clase Arleigh-Burke, y el petrolero de bandera liberiana a través de publicaciones en su cuenta de Weibo. Siendo que en 2011, en momentos en que la presión internacional aumentaba para detener el desarrollo de armas nucleares por China, declaró que el país comenzaría una tercera guerra mundial para proteger a Irán.

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