Trump y Biden presentan perspectivas en competencia durante un debate más tranquilo

Por Tom Ozimek
23 de Octubre de 2020
Actualizado: 23 de Octubre de 2020

En gran parte ausentes del rencor que dominó su encuentro anterior, el presidente Donald Trump y su oponente demócrata, Joe Biden, expusieron visiones y propuestas de políticas diferentes a medida que defendían por qué los estadounidenses deberían votar por ellos durante el debate presidencial final del jueves, antes de las elecciones.

Trump y Biden discutieron sobre el brote del virus del PCCh (Partido Comunista Chino), la atención médica, la política energética, las relaciones raciales, el medio ambiente, la política exterior y los impuestos.

La moderadora, Kristen Welker, de NBC News recibió elogios por su gestión de lo que muchos expertos describieron como una discusión tranquila y sustantiva entre los contendientes. El moderador anterior del debate, Chris Wallace, de Fox News dijo en directo: “Estoy celoso. Me hubiera gustado poder moderar ese debate y obtener un intercambio real de puntos de vista en lugar de cientos de interrupciones”.

El candidato demócrata advirtió que se avecinaba un “invierno oscuro” en términos de infecciones por el virus del PCCh y acusó a Trump de manejar mal la respuesta de la administración al brote, mientras que el presidente republicano defendió su historial sobre la pandemia, dijo que una vacuna era inminente e insistió diciendo; “nosotros estamos cambiando las tornas”.

El presidente Donald Trump responde una pregunta durante el segundo y último debate presidencial en la Universidad de Belmont, el 22 de octubre de 2020, en Nashville, Tennessee. Este es el último debate entre los dos candidatos antes de las elecciones del 3 de noviembre. (Gash-Pool/Getty Images)

En cuanto al cuidado de la salud, Biden calificó su propuesta como “Bidencare” y la describió como un Obamacare, pero con una opción pública, dijo que apoyaría los seguros privados y reduciría los precios de los medicamentos al permitir que Medicare negociara los precios de los medicamentos con las compañías de seguros.

Trump acusó a Biden de presionar por una “medicina socializada”, alegando que el exvicepresidente cancelaría las pólizas de seguro de unos 180 millones de personas que “tienen una excelente atención médica privada”.

“Bajo lo que él quiere hacer, que será básicamente medicina socializada, ni siquiera tendrá otra opción, quieren terminar 180 millones de planes. Hemos hecho un trabajo increíble en la atención médica y lo vamos a hacer aún mejor”, dijo Trump, y agregó: “Me gustaría terminar con Obamacare y proponer una nueva y hermosa atención médica”.

“La gente merece tener una atención médica asequible, punto”, respondió Biden. “Y la propuesta de atención de Biden de hecho proporcionará una atención médica asequible, primas más bajas. Lo que vamos a hacer va a costar algo de dinero. Va a costar más de USD 750,000 millones en 10 años para hacerlo. Y van a tener primas más bajas. Puede comprar los mejores planes, los planes más baratos, reducir sus primas, lidiar con facturación inesperada y hacer que los precios de sus medicamentos bajen significativamente”.

El candidato presidencial demócrata y exvicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, habla durante el debate presidencial final en la Universidad de Belmont en Nashville, Tennessee, el 22 de octubre de 2020. (GASH/POOL/AFP a través de Getty Images)

El presidente republicano se mostró a sí mimo repetidamente como un extraño para el sistema de Washington y trató de presentar a su oponente como un veterano político que lleva 47 años contaminado por la corrupción en la línea entre los negocios y la diplomacia. Antes del debate, la campaña de Trump celebró una conferencia de prensa sorpresa con Tony Bobulinski, un hombre que dijo que era un exsocio comercial del hijo de Biden, Hunter Biden, e hizo acusaciones de que el exvicepresidente consultó con su hijo sobre negocios relacionados con China.

Trump lanzó varias acusaciones contra Biden por sus presuntas irregularidades en negocios extranjeros que involucran a miembros de su familia, y se refirió a los recientes informes explosivos sobre el contenido de un portátil al que denominó como “la computadora portátil del infierno” supuestamente perteneciente a Hunter Biden.

“Si esto es cierto sobre Rusia, Ucrania, China, otros países, Irak. Si esto es cierto, entonces es un político corrupto. Así que no me vengas con eso de que eres un bebé inocente”, dijo Trump.

Biden desestimó las acusaciones como “tonterias”, acusó a Trump de tratar de eludir la discusión sobre cuestiones sustantivas y se refirió a una carta (pdf) escrita por docenas de exfuncionarios de inteligencia, encabezados por el exdirector de Inteligencia Nacional, James Clapper, y el exdirector de la CIA, John Brennan, que afirma, en referencia a los supuestos correos electrónicos de Hunter Biden que, “hay una serie de factores que nos hacen sospechar de la participación rusa”. El director de Inteligencia Nacional, John Ratcliffe, le dijo a Fox News, el 19 de octubre, que no hay evidencia que vincule el caso de la computadora portátil de Hunter Biden a la desinformación rusa.

Sobre el tema de la raza, Biden sugirió que Trump ha incitado a grupos xenófobos, alegando que el presidente “echa leña a cada fuego racista”.

“Vamos, este tipo tiene un silbato de perro tan grande como una sirena de niebla”, dijo Biden en referencia a que Trump les dijo a los Proud Boys en su debate anterior que “se aparten y se mantengan al margen”.

Trump respondió señalando sus esfuerzos en la reforma a la justicia penal e hizo hincapié en el apoyo de Biden a un Proyecto de Ley contra el Crimen, de 1990, del que muchos piensan que provocó encarcelamientos desproporcionados de hombres negros. Trump luego se declaró “la persona menos racista de esta sala”.

Trump se enfrentó anteriormente a falsas afirmaciones que decían que él no rechazaba a los grupos de odio militantes. Biden afirmó erróneamente durante una entrevista en ABC, en febrero, que Trump “aún tiene que condenar la supremacía blanca, los neonazis”. Trump, de hecho, dijo explícitamente que su comentario de “gente muy buena” no se refería a los supremacistas blancos y neonazis, sino a “las personas que fueron porque sentían aprecio por el monumento a Robert E. Lee, un gran general, le guste lo sea o no”. En la misma conferencia de prensa en la que Trump hizo el comentario de “gente muy buena”, poco después excluyó específicamente a los supremacistas blancos y racistas, diciendo que deberían ser “condenados totalmente”.

Durante el debate, Trump le preguntó repetidamente a Biden si “cerraría la industria petrolera”, y Biden dijo que “haría la transición de la industria petrolera, sí”, y que la reemplazaría por energía renovable “con el tiempo”. Trump aprovechó el comentario de Biden como “una gran declaración” e hizo un llamamiento directo a los votantes en estados productores de energía como Texas y el campo de batalla electoral clave de Pensilvania.

Trump calificó las propuestas de política energética de Biden como una “quimera” y dijo: “Vamos a tener la mejor economía del mundo, pero si quieres matar la economía, deshazte de la industria petrolera”.

Después del debate, Biden dijo a los periodistas mientras abordaba su avión que “No vamos a prohibir los combustibles fósiles. Nos desharemos de los subsidios a los combustibles fósiles, pero no vamos a deshacernos de los combustibles fósiles por mucho tiempo”.

Hasta el jueves, con 11 días para el día de las elecciones, casi 49 millones de estadounidenses ya habían votado, según el Proyecto de Elecciones de EE.UU.

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