A sus 91 años no tenía un motivo para vivir, pero un pequeño de 4 años cambió su vida para siempre

Por La Gran Época
27 de Marzo de 2019 Actualizado: 29 de Marzo de 2019

Hay una “brecha generacional” de casi 90 años entre ellos, pero su amistad desinteresada es única. Este pequeño y este hombre no tienen parentesco de sangre, sin embargo, comparten un precioso vínculo que hace que su relación sea más especial.

Stuart Gulliver, de 91 años, residente de Acorn House Care Home en Carrington, solía ser un anciano solitario y malhumorado que no tenía parientes que lo visitaran hasta que un niño entró a su vida.

Imagen Ilustrativa. (Crédito: Pixabay/TryJimmy)

Vio por primera vez a Daniel, ahora de 4 años, cuando el niño tenía apenas 18 meses de edad y visitó el hogar de ancianos con su mamá, Natalie Holmes, reportó Nottinghamshire Live.

Ahora, la pareja se reúne todos los fines de semana, se divierten con los juguetes e incluso salen a pasear, han creado un vínculo único donde ambos se benefician.

Al hablar de la hermosa amistad que tienen, Stuart le dijo a Nottinghamshire Live: “Le digo que sea un buen chico y que se porte bien para que no lo castiguen. Me gusta, a veces es un diablillo, pero también es muy cariñoso”.

La madre de Daniel compartió que llevó a su hijo a la casa de cuidado para que aprendiera a respetar a los ancianos.

Imagen Ilustrativa. (Crédito: Unsplash/Tim Doerfler)

“Tiene mucha confianza en sí mismo, está aprendiendo a leer y ayuda a los demás. Me siento orgullosa de lo mucho que disfruta hacerlo”, dijo Natalie.

Al ser un hombre solitario, Stuart era reservado e impaciente con el personal, pero después de pasar tiempo con Daniel, se calmó y se volvió más sociable.

Laura Lee, coordinadora de actividades de Acacia Care, dijo: “Stuart ahora está siempre fuera de su habitación, participa en actividades y eventos. Él ha encontrado un nuevo propósito en la vida y la transformación es conmovedora. Comparten un vínculo muy especial donde cada uno de ellos se ha beneficiado”.

Stuart dijo: “Siempre me gustaron los bebés, pero nunca tuve hijos. Por fin hay algo por lo que sonreír”.

Mientras tanto, Daniel compartió: “Lo mejor de venir a visitarlo es que quiero volver a verlo al día siguiente”.

Imagen Ilustrativa. (Crédito: Pixabay/Stevebidmead)

Compartir con los ancianos puede enriquecer las almas jóvenes y enseñarles a respetar, honrar y apreciar el don de la vida. Es seguro que estos buenos amigos, guardarán para siempre en sus corazones todos los momentos memorables que pasan juntos.

Mira esta dulce amistad en el video de abajo:


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