Un recordatorio de la moralidad: La pintura “Los romanos de la decadencia” de Thomas Couture

Llegar al interior: Lo que el arte tradicional ofrece al corazón
Por Eric Bess
02 de Noviembre de 2021
Actualizado: 02 de Noviembre de 2021

En los últimos 200 años, la civilización occidental ha aumentado su riqueza considerablemente, pero ¿su moralidad ha sido capaz de seguir el ritmo de su progreso material?

A lo largo de la historia, varios imperios que fueron muy prósperos terminaron decayendo. El Imperio Romano, una de las mayores civilizaciones conocidas, finalmente se derrumbó. El artista francés del siglo XIX Thomas Couture podría darnos una idea de la caída de Roma a través de su cuadro “Romanos de la decadencia”.

La decadencia de Roma

Los estudiosos atribuyen la caída de Roma a muchas causas: invasión, inflación, corrupción política, gasto excesivo, etc. Sin embargo, en su cuadro Couture se preocupa de una sola cosa: la moralidad

A finales del reinado, los romanos se entregaban cada vez más a los actos lascivos. La promiscuidad se convirtió en la norma, y emperadores como Tiberio, Nerón, Calígula, Elagabalus y Cómodo tuvieron un comportamiento sexual desenfrenado.

El pueblo llano también actuaba sin restricciones. El aumento de la mano de obra esclava redujo la cantidad de puestos de trabajo para los ciudadanos romanos, que entonces necesitaban ayuda del Estado para poder vivir. Sin trabajo, los ciudadanos se aburrían, lo que generaba disturbios y revueltas.

El imperio comenzó los juegos de gladiadores en el Coliseo y en el Circo Máximo para mantener a la muchedumbre rebelde distraída y entretenida. Los juegos incluían combates a muerte y masacres con bestias. Entre más extremo fuera el entretenimiento, mayor sería la probabilidad de que la multitud se mantuviera distraída. Esta distracción costaba hasta un tercio de la riqueza del imperio.

También apareció la indulgencia de todo tipo en los festivales religiosos, como la Bacchanalia, que era un festival a Baco, el dios de la embriaguez y el vino. Estas fiestas incluían sacrificios sangrientos, promiscuidad sexual y actos lascivos.

“Los romanos de la decadencia”

Couture pintó lo que parece ser una bacanal. Hay más de 30 personas participando en el festival. La escena es frenética, y las figuras están desparramadas por el lienzo. Algunos tienen intimidad, mientras que otros se persiguen por la fiesta; algunos comparten sus copas de vino, y otros se desmayan borrachos.

“Romanos de la decadencia”, 1847, de Thomas Couture. Óleo sobre lienzo; 185.8 pulgadas por 303.9 pulgadas. Museo de Orsay, Francia. (Dominio público)

Sin embargo, la pintura de Couture no hace honor a estos fiesteros. Inspirándose en los versos del poeta romano Juvenal “Más salvaje que la guerra, el lujo agobió a Roma y vengó al mundo conquistado”, Couture critica la decadencia de Roma y su inevitable caída en desgracia.

Según Couture, Roma decayó porque relajó su norma moral. La mujer vestida de blanco en el centro de la composición nos mira y capta nuestra atención. Las mujeres vestidas de blanco por lo general simbolizan la pureza y la virtud. Aquí, sin embargo, ella está relajada, como si estuviera borracha. El hombre que está detrás de ella tiene la mano en su hombro descubierto. Detrás de ella, una mujer deja caer algo en la bebida que sostiene el hombre.

Podemos suponer que el hombre está a punto de drogar a la mujer de blanco y violarla. Representando la virtud y la pureza, su estado de relajación permite que todas las bufonadas que la rodean ocurran sin control.

El dramatismo de la escena da poco descanso a nuestros ojos. Sin embargo, el aspecto estoico y tranquilo de las estatuas —muy probablemente de grandes líderes militares y generales romanos— contrasta con el dramatismo de la escena. No importa qué parte de la composición veamos, las estatuas de la antigüedad miran a los participantes en la fiesta como si quisieran juzgar sus indulgencias.

Algunos de los asistentes a la fiesta parecen burlarse de las estatuas: Uno está de espaldas a nosotros y brinda por la estatua de atrás; otro, en el extremo derecho de la composición, se subió a una estatua y le ofrece un trago de su copa. Estos actos no son expresiones de admiración sino de vanidad.

En la parte inferior de la composición, en medio del frenético juego de figuras, un jarrón volcado con frutas y flores derramadas nos recuerda que se trata de un cuadro de “vanitas”. Este estilo de pintura incluía a menudo objetos mundanos, como velas gastadas, vino derramado y algunas calaveras. Couture intentaba recordarnos los peligros de la vanidad, que estos placeres son efímeros y que es mejor emplear nuestra vida en intentar comprender la moral y vivir en consecuencia.

Además de las estatuas, dos filósofos situados a la derecha de la composición parecen juzgar a los asistentes a la fiesta. El hecho de que estén completamente vestidos los separa de la mayoría de las demás figuras. Representando el pensamiento racional y crítico en medio de la fugacidad irracional, miran con desdén el acontecimiento.

Practicar la moral

Con frecuencia escuchamos que aquellos que no conocen la historia están condenados a repetirla. El cuadro de Couture ofrece una interpretación visual de la inmoralidad histórica. Lo pintó para advertir a la sociedad francesa del siglo XIX sobre los peligros de sus excesos; y aquí, nos habla a nosotros hoy.

Creo que este cuadro puede servir para recordarnos que nos hacemos buenos en lo que practicamos, y por tanto debemos asegurarnos de practicar cosas correctas.

¿Y qué cosas debemos practicar? Las Bacanales eran un festival de irracionalidad, fervor emocional y comportamiento indulgente. Couture pretende que practiquemos lo contrario.

Los filósofos del lado derecho de la composición representan la práctica del pensamiento racional y el pensamiento crítico que se usan para contemplar las verdades profundas, y las estatuas estoicas que rodean a las figuras representan la fuerza y el autocontrol. De este modo, ¿debemos practicar el pensamiento crítico, el autocontrol y la búsqueda de verdades profundas?

Los elementos de vanitas en la parte inferior de la composición sugieren que perdemos demasiado tiempo persiguiendo ganancias materiales o placeres efímeros. Por el contrario, deberíamos reconocer que tenemos un tiempo limitado en la tierra y deberíamos practicar la moralidad, ya que nuestras indulgencias colectivas podrían conducir al fin de nuestra gran prosperidad.

Las artes tradicionales contienen a menudo representaciones y símbolos espirituales cuyo significado puede perderse para nuestras mentes modernas. En nuestra serie “Llegar al interior: Lo que el arte tradicional ofrece al corazón”, interpretamos las artes visuales de manera que puedan ser moralmente perspicaces para nosotros hoy. No pretendemos dar respuestas absolutas a preguntas con las que han luchado generaciones, pero esperamos que nuestras preguntas inspiren un viaje de reflexión para convertirnos en seres humanos más auténticos, compasivos y valientes.


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