Un vistazo a las propiedades de China en Estados Unidos

Por Yi Song
23 de Abril de 2021
Actualizado: 23 de Abril de 2021

Opinión

China está más involucrada en tu vida de lo que piensas. Seguro, ¿a quién no le gusta el arroz frito? ¿Quién no posee una cosa “Made in China”? Sin embargo, el tipo de participación del que estoy hablando es más profundo que eso.

Precisamente, el Partido Comunista Chino (PCCh) se está involucrando cada vez más en la vida cotidiana de los estadounidenses.

Tomemos a mi amigo Bill, por ejemplo. Él y su esposa tienen tres hijos en edad escolar. Bill disfruta cocinar en su cocina equipada con electrodomésticos GE Profile. A la familia le encanta el jamón y el tocino Smithfield. De vez en cuando, ven una película en un teatro AMC o hacen un viaje por carretera en su Volvo XC90. Los niños han estado aprendiendo a distancia a través de Zoom, que también es la aplicación con la que se mantienen conectados con familiares y amigos. A los chicos de Bill les gusta jugar videojuegos, como League of Legends de Riot Games. Bill se está entrenando para su segunda carrera Ironman, la cual tendrá lugar en julio en Nueva York. Luego, la familia tomará unas vacaciones de una semana en el famoso Waldorf Astoria.

¿Te resulta familiar? ¿Conoces a alguien como Bill? ¿Utilizas alguno de los productos emblemáticos que le gustan a Bill?

¿Sabe que estos productos son propiedad de empresas chinas controladas por el PCCh o de personas que han jurado lealtad al PCCh?

Algo que va más allá de las adquisiciones comerciales

En las últimas dos décadas, las empresas chinas controladas por el Estado se embarcaron en una carrera de compras de todo lo occidental. Las marcas mencionadas, que son sólo una pequeña muestra, pasaron todas a ser de propiedad china entre el 2010 y el 2016. Volvo fue comprada por Geely por USD1500 millones en 2010. Haier pagó USD 5600 millones para adquirir a GE Appliances en 2016.

Las razones de las adquisiciones chinas van más allá de lo relacionado con las adquisiciones comerciales. Fan Yu, un experto en finanzas y economía, ha encontrado algunos temas recurrentes detrás de las compras:

  • Traslado de activos al exterior, es decir, blanqueo de capitales. Algunas empresas chinas fueron muy activas en la compra de activos en el extranjero, como Anbang Insurance (que compró AMC), HNA Group/Hainan Airlines, etc. Se sospechaba que trasladaban activos al extranjero para miembros de alto nivel del PCCh.
  • Asegurar recursos valiosos, como alimentos, tierras, petróleo, etc. La adquisición de Smithfield Foods, por parte de Shuanghui, fue para asegurar el suministro de carne de cerdo.
  • Proyectar el poder blando del PCCh. El PCCh estaba comprando estudios de Hollywood para inyectar algo de propaganda sutil en las películas y programas de televisión estadounidenses. Las películas, los programas de televisión e, incluso, los videojuegos de EE.UU. son muy influyentes y, con el tiempo, estas influencias ayudarán a proyectar una visión positiva del PCCh. El gigante chino de Internet y entretenimiento, Tencent, es propietario de Riot Games desde 2015. Con más de 300 inversiones en su cartera de juegos, Tencent es también el editor de juegos más grande del mundo, además de poseer QQ y WeChat.
  • Compran empresas con fines de lucro y a menudo se trata de adquirir una marca occidental famosa para poder comercializar estos productos en el mercado nacional chino y ganar dinero. La adquisición de GE por Haier pertenece a esta categoría. Además, Shandong Ruyi es un conglomerado de moda (también conocido como el “LVMH de China”). Compraron un montón de marcas de alta costura como LANVIN, St., del mismo modo, cuando China Fosun compró la cadena de complejos vacacionales Club Med hace unos años, también fue para beneficiarse de los viajeros chinos que van de vacaciones a estos complejos.

Veamos con más detalle algunas de estas adquisiciones.

Un letrero de la planta de procesamiento de carne de cerdo de Smithfield Foods, en Dakota del Sur, una de las empresas con mayor cantidad de contagiados por coronavirus en el país a principios del 2020, el 20 de abril de 2020 en Sioux Falls, Dakota del Sur. (Kerem Yucel/AFP a través de Getty Images)

Adquisición de Smithfield: Un préstamo de USD 4000 millones aprobado en 24 horas

Smithfield Foods, el mayor productor de carne de cerdo del mundo, fue comprado por Shuanghui de China (luego rebautizado como WH Group) por USD 4700 millones (30 por ciento por encima del valor de mercado de Smithfield) en 2013. El acuerdo también incluyó 146,000 acres de tierras agrícolas estadounidenses. En ese momento, fue la mayor adquisición de una marca de consumo estadounidense por parte de China.

Un documental (pdf), producido por NPR en 2014, reveló la participación del PCCh en el acuerdo. El Banco de China, propiedad del PCCh, aprobó el préstamo de USD 4000 de dólares de Shuanghui para comprar Smithfield en un solo día. En su informe anual, el Banco de China destaca la adquisición de Smithfield como una acción de “responsabilidad social” y que “no escatima esfuerzos para apoyar a las empresas chinas en su competencia internacional”.

El entonces presidente de Shuanghui le dijo a NPR: “El gobierno chino nos ha estado apoyando con políticas preferenciales, así como con inversiones. Por ejemplo, el Banco de China ha mostrado un gran apoyo tanto financiero como político”.

El director ejecutivo de Smithfield, Larry Pope, quien originalmente negó tener conocimiento de cualquier participación del gobierno chino, se sorprendió cuando NPR le presentó los hallazgos anteriores. “No creo que pueda salir hoy y conseguir que el gobierno de Estados Unidos apoye la concesión de un préstamo de USD 4000 millones como una responsabilidad social para que Smithfield avance en el extranjero, en el territorio de un país extranjero. No, no creo que eso sea factible en ninguna industria que se me ocurra”, dijo Pope en el documental.

¿Por qué apoyaría el PCCh tal adquisición? Su “plan de cinco años”, con fecha de 2011, encamina a las empresas de alimentos, como Shuanghui, a obtener más carne para sus líneas de producción mediante la compra de negocios en el extranjero.

Según un reportaje de Reuters, Smithfield Foods renovó su planta de Virginia para enviar suministros a China. Una persona con conocimiento directo de las operaciones dijo: “Hubo departamentos que fueron completamente eliminados, borrados o remodelados”. Los trabajadores de la planta de Smithfield, Virginia, han estado empaquetando los cerdos para enviarlos a China. Arnold Silver, director de adquisición de materias primas de Smithfield, dijo en una conferencia de la industria que las ventas a China podrían eventualmente crear escasez de tocino y jamón para los consumidores estadounidenses.

La compra de Smithfield muestra claramente el objetivo del PCCh de asegurar recursos valiosos. China es el mayor consumidor de carne de cerdo del mundo. La gripe porcina, la inyección de hormonas y drogas a los cerdos, etc. son constantes en China. Causan escándalos y malestar social. Por lo tanto, deben buscar carne de cerdo de buena calidad en el exterior.

En este sentido, el PCCh también firmó acuerdos de suministro de petróleo con Brasil y Venezuela para asegurar un valioso crudo a precios de ganga.

Atrapado en el fuego cruzado

El Waldorf Astoria fue adquirido por un poco conocido Grupo de Seguros Anbang, con sede en Shanghái, por casi USD 2000 millones en 2014. El Waldorf ha recibido a todos los presidentes de Estados Unidos desde 1933. Desde la compra, el Departamento de Estado de Estados Unidos prefiere alojar a los diplomáticos estadounidenses en un hotel diferente.

En febrero de 2018, el gobierno chino asumió el control del Grupo de Seguros Anbang y sus activos, incluido el Waldorf Astoria. Su presidente fue acusado de presuntos delitos económicos. Fuentes cercanas al círculo íntimo del PCCh dijeron que Anbang, una de las empresas más conectadas políticamente de China, utilizó transacciones financieras para canalizar y lavar fondos en el extranjero en nombre de la facción de Jiang, mientras que al mismo tiempo aprovechaba sus roles como magnates empresariales para espiar e influir en los dignatarios extranjeros.

La facción de Jiang es una facción dentro del PCCh que lucha por el control del Partido. Lleva el nombre del exdirector del PCCh, Jiang Zemin. Se concentra en Shanghai y se opone al actual lider del PCCh, Xi Jinping.

Quién hubiera imaginado que solo cuatro años después del cambio de propietario, la icónica red hotelera estadounidense, Waldorf Astoria, estaría atrapada en medio de las luchas internas entre facciones del PCCh.

El conglomerado chino Dalian Wanda compró los cines AMC por USD 2600 millones en 2012. Wanda compró al organizador de las carreras de Triatlón Ironman en 2015. En 2016, Wanda gastó 3500 millones de dólares para adquirir Legendary Entertainment, cuya cartera incluye “Jurassic Park”, “Warcraft”, “Godzilla”, y “Pacific Rim”.

La ola de compras globales de Wanda también incluyó hoteles de lujo, clubes deportivos, arquitectura emblemática, clubes de yates e, incluso, obras de arte de Picasso y Monet. Para 2017, Wanda y su presidente Wang Jianlin poseían más de 80 hoteles de cinco estrellas, más de 1300 salas de cine, 2 estudios de cine, equipos deportivos y cientos de desarrollos inmobiliarios comerciales en todo el mundo.

¿Cómo acumuló el presidente de Wanda una fortuna de USD 32,200 millones en solo 12 años?

Al igual que el Grupo de Seguros Anbang, Wanda y su presidente cayeron en desgracia en Beijing durante el 2018, ya que su columna vertebral dentro del Partido se estaba debilitando debido a las luchas internas del PCCh. Según un comentario del economista He Qinglian, Xi ya no podía tolerar el lavado de dinero de los “guantes blancos” y quería evitar que fluyera demasiada riqueza fuera de China. La juerga de compras de Wanda terminó. Comenzó a luchar con una enorme deuda y se vio obligado a deshacerse de algunas de sus compras, incluidas AMC e Ironman.

El fundador de Zoom, Eric Yuan, habla antes de la ceremonia de la campana de apertura de Nasdaq, en la ciudad de Nueva York, el 18 de abril de 2019. (Kena Betancur/Getty Images)

Zoom: software Made in China

A diferencia de otras empresas que fueron compradas por entidades chinas, Zoom sigue siendo estadounidense, pero el gobierno chino no tiene problemas para ejercer control sobre ella.

Según el prospecto de la OPI (Oferta Pública Inicial de Acciones) de Zoom, llevada a cabo en 2019, su equipo de ingeniería de desarrollo de productos tiene su sede principalmente en China. Además, algunos servidores de Zoom tienen su sede en China.

El fundador y director ejecutivo de Zoom, Eric Yuan, llegó a Estados Unidos como estudiante de ingeniería en la década de 1990. Trabajó para Webex y luego para Cisco. Yuan dejó Cisco en 2011 para iniciar Zoom. En tan solo 9 años, Zoom salió a bolsa y Yuan se convirtió en multimillonario.

Una investigación altamente técnica sobre el cifrado de Zoom, realizada por Citizen Lab, reveló que “La aplicación Zoom utiliza técnicas criptográficas no estándar de la industria con debilidades identificables. Además, durante múltiples llamadas de prueba en Norteamérica, observamos claves para cifrar y descifrar reuniones transmitidas a servidores en Beijing, China”.

Con la mayor parte de su I+D realizada dentro de China, Zoom tiene que obedecer las reglas chinas. Las empresas tecnológicas chinas están legalmente obligadas a “proporcionar apoyo técnico y asistencia a los órganos de seguridad pública y a los órganos de seguridad nacional que están salvaguardando la seguridad nacional e investigando actividades delictivas de acuerdo con la ley”.

En 2020, un ejecutivo de Zoom (en China) fue acusado de interrumpir las videoconferencias, que conmemoraban la masacre de la Plaza Tiananmen de 1989, a pedido de las autoridades chinas. También fue acusado por entregar información sobre los participantes de la reunión en Estados Unidos.

Varios legisladores estadounidenses le han pedido a Eric Yuan que aclare las prácticas de datos de la empresa, si se compartió algún dato con Beijing y si cifró las comunicaciones de los usuarios. Un senador republicano le escribió a Yuan pidiéndole que “eligiera un bando” entre Estados Unidos y China.

Debido a la cuestionable implementación de seguridad de Zoom y su conexión ilícita con el PCCh, muchas empresas y gobiernos de todo el mundo han prohibido el uso de Zoom. Entre ellos se incluyen Google, SpaceX, NASA, Taiwán, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania, el Senado de Estados Unidos, la Fuerza de Defensa Australiana, el Departamento de Educación de la Ciudad de Nueva York, etc.

La compra de tierras estadounidenses

China se encuentra entre los muchos compradores de tierras estadounidenses. La adquisición de Smithfield incluyó 146,000 acres de tierras agrícolas. Se ha multiplicado por diez la propiedad china de tierras agrícolas en Estados Unidos en menos de una década. La masiva inversión china en tierras agrícolas estadounidenses es preocupante porque pone la seguridad alimentaria de la nación en manos de una potencia extranjera hostil.

Un terreno estratégico en Texas es propiedad de un multimillonario chino con fuertes vínculos con el PCCh. Sun Guangxin quiere construir un parque eólico en su parcela de 130,000 acres, en el sur de Texas, muy cerca de la base de entrenamiento de pilotos más grande de la Fuerza Aérea y a varias millas de la frontera entre Estados Unidos y México.

La empresa de Sun, Guanghui Energy Co, compró el terreno en 2018.

Sun es un exoficial militar chino que “no tenía dinero, pero estaba rebosante de ambición” cuando dejó el ejército en 1989. Hoy Sun, con un patrimonio neto de USD 1900 millones, es el presidente de Guanghui Industry Investment y es apodado como “el hombre más rico de Xinjiang. ” La tierra que Sun compró a precios de ganga en todo Xinjiang se está utilizando ahora para albergar a musulmanes uigures y a otros prisioneros políticos en campos de concentración.

Conciencia y vigilancia

Las entidades controladas por el PCCh continúan expandiendo su control a nivel mundial. No importa cuáles sean las motivaciones detrás de sus adquisiciones, una cosa es segura: el PCCh quiere el control.

Las empresas y los consumidores estadounidenses deben saber qué empresas son propiedad de China, qué riesgos plantean y tomar decisiones informadas sobre qué marcas o productos respaldar. Independientemente de si los riesgos son altos o bajos, la conciencia sigue siendo muy importante.

Thomas Jefferson dijo una vez: “La vigilancia eterna es el precio de la libertad”.

Para salvaguardar nuestra libertad, necesitamos más conciencia y vigilancia al tratar con el régimen comunista chino.


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