Este cachorro gigante le devuelve la alegría a una anciana vecina cuando logra dar con su patio

Por La Gran Época
01 de Abril de 2019 Actualizado: 25 de Abril de 2019

Con ninguno de sus hijos viviendo cerca, una viuda de 90 años se sentía muy sola. Pero afortunadamente, todo eso cambió gracias a las divertidas visitas de un cachorro muy adorable, pero de gran tamaño.

Sally Rewehooeern perdió a su esposo en 1990 y desde entonces vivió sola en Mount Vernon, Washington, ya que su familia está dispersa por todo Estados Unidos.

Cuando su vecino de al lado, Dave Mazarella, perdió a su viejo perro llamado Blizzard a principios de 2017, la familia adoptó un cachorro llamado Brody y el adorable San Bernardo pronto encontró el camino hacia el patio de Sally.

¡Parecía como si supiera que ella lo necesitaba!

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“Blizzard visitaba a Sally varias veces al día, cuando él desaparecía, siempre sabía dónde estaba, dijo David según reportó Express. “Cuando él murió, ella estuvo muy triste. Luego, cuando le dije que compré otro cachorro en Tula, Rusia, ella estaba más que contenta”.

Brody parece tener un vínculo especial con su vecina anciana y sin duda la hace feliz todos los días.

Sally, una inmigrante holandesa, creó un vinculo amoroso con los animales durante su infancia en la granja de su familia.

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Watching the news with Sally.

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“Vagabundea por mi casa por su cuenta, cuando se le antoja, lo que me recuerda cuando crecí en una granja de Holanda rodeada de perros”, dijo Sally.

“Es encantador para mí que Brody venga conmigo cada vez que estoy haciendo jardinería, caminando a la iglesia e incluso intenta subirse al auto conmigo”, comentó Sally con alegría.

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@dog

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A Brody le encanta dar paseos, los masajes en la barriga y pasar el rato con Sally.

“Nunca vi un cachorro tan grande, pronto no entrará por la puerta de mi sala de estar”, bromeó Sally.

Sally dice que está orgullosa de estar activa y está “agradecida por cada día, sobre todo cuando tengo una visita no tan pequeña”.

Con frecuencia son las pequeñas cosas en la vida son las que nos dan más alegría ¡como las visitas del perro del vecino!
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