Exitosa ejecutiva logró llenar su vacío espiritual el día que levantó un llamativo folleto del suelo

Por La Gran Época
07 de Octubre de 2019 Actualizado: 08 de Octubre de 2019

Como asiria nacida en Jerusalén, mi entorno natural me llevó a hacerme preguntas. Sin embargo, no me sentía satisfecha con las respuestas que recibí, a pesar de haber estudiado en una escuela religiosa dirigida por monjas alemanas, donde la religión era un tema de estudio habitual.

La orientación era vaga y abstracta, y yo estaba buscando hechos espirituales concretos. Tenía una obstinada sensación de vacío y cuestionamientos en mi interior que no podían ser resueltos.

En 1970 olvidé estas preguntas por un tiempo mientras me mudaba a Estados Unidos con mi familia debido al creciente conflicto en el Medio Oriente. Terminé la universidad y comencé a trabajar en el mundo de los negocios en Nueva York.

Para el año 2001 me convertí en una exitosa mujer de negocios trabajando para una reconocida institución financiera en el World Trade Center.

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Imagem ilustrativa. (Flamingo Images/Shutterstock)

En la superficie, ¡parecía que lo tenía todo! Sin embargo, siempre sentí que algo me faltaba… Que debía haber algo más. Quería saber la verdad, así que decidí continuar mi viaje espiritual con determinación. El yoga fue mi próximo intento de encontrar respuestas.

El yoga me dio una mejor salud y alivió mi espíritu temporalmente, pero no pudo responder mis preguntas más profundas. Peor aún, debido al entrenamiento intensivo de yoga -a veces hasta seis horas al día- me lastimé gravemente la rodilla y tuve que operarme. Después de la cirugía estaba devastada cuando mi médico me dijo que tenía que dejar de hacer yoga y de cruzar las piernas en meditación. ¡Sentí que me había esforzado tanto y que no me había llevado a ninguna parte!

Tocando fondo y resurgiendo

Un día, de camino a la oficina con dolor aún por la operación, luché por superar mis sentimientos de desesperanza. Me sentía atrapada por las restricciones de mi cuerpo herido.

“¿Cuál es el punto?”, pensé: “Mi vida está vacía, mi cuerpo está roto y no sé qué hacer al respecto”. Justo entonces, algo en el suelo frente a mi edificio de oficinas me llamó la atención: era un volante que describía una práctica de meditación llamada Falun Dafa, también conocida por Falun Gong, una disciplina de autocultivación de la Escuela Buda arraigada en la cultura tradicional china. Leí la introducción y pensé: “Esto podría ser lo que estaba buscando”.

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Folleto de Falun Dafa. (Minghui.net)

Marqué el número del volante y descubrí que un practicante de Falun Dafa vivía cerca y enseñaba los ejercicios de la práctica gratuitamente en su casa.

Encontré una copia del libro “Zhuan Falun” de Falun Dafa en la página web, que describía los principios de la disciplina. Para mi sorpresa, ¡no podía dejar de leer el libro! Los principios guía de Verdad, Benevolencia y Tolerancia, la evolución del universo, la relación entre todas las cosas, ¡todo eso retumbó en mí! No podía creer que el libro pudiera responder a mis preguntas. ¡Era tan profundo, pero sencillo y directo!

Cuando hice los ejercicios de Falun Dafa y la meditación por primera vez, sentí una fuerte  energía surgir por todo mi cuerpo. “Wow”, pensé. No podía creer lo fuerte que se sentía la energía, y también podía sentir un campo de luz. ¡Me sorprendí y me emocioné! Apenas podía creer lo que estaba sucediendo, pero en el fondo me sentía tranquila y feliz.

Nadia Ghattas en un evento de Falun Gong en Nueva York. (Cortesía Nadia Ghattas)

Un camino de esperanza

Desde el día que encontré el volante en el suelo, han pasado 18 años en un abrir y cerrar de ojos. Este año cumplo 64 años, pero la gente a mi alrededor suele decir que parezco más joven. Es difícil describir los beneficios físicos y mentales que recibí al seguir este camino espiritual.

Poco después de practicar Falun Dafa, el dolor de la operación de rodilla desapareció y ya no me sentí más débil ni frágil; puedo sentarme en posición de piernas cruzadas durante una hora.

Solía tener muchos problemas con mis dientes. Tenía que ir al dentista a hacerme una limpieza profunda regularmente para evitar que mis dientes se cayeran. El dentista trató de convencerme de que me hiciera una cirugía de encías, de otra manera podría perder los dientes; pero después de practicar Falun Gong durante tres meses, la enfermedad de encías desapareció. Mi dentista me dijo que si no me extraían los dientes, los perdería a todos en 10 años. En 18 años, ¡no tuve problemas! Ahora, cada vez que voy al dentista, se asombra y me dice: “Tus dientes ya deberían haber desaparecido”.

Estos cambios físicos fueron relativamente menores comparados con los cambios en mi carácter. Poco después de comenzar a practicar, por primera vez tuve la sensación de estar entera y completa: el vacío persistente, desapareció. ¡Mucha gente comentó que había cambiado mucho! Mis compañeros de trabajo y clientes decían que me veía diferente, que mi cara se veía diferente: más tranquila y relajada… ¡La tensión se había ido! Ellos decían: “Quiero hacer lo que sea que estás haciendo”. Algunos de ellos decían que les gustaba estar cerca mío y hacían esfuerzos en pasar tiempo conmigo porque los hacía sentir más tranquilos.

Nadia Ghattas
Nadia durante un atardecer de Nueva Jersey. (Cortesía Nadia Ghattas)

Anteriormente las personas solían decirme que yo era muy competitiva… Eso es común en el rubro inmobiliario donde trabajo ahora. Al entender y seguir las enseñanzas de Falun Dafa -Verdad, Benevolencia y Tolerancia- ya no sentí más la motivación de competir por la ganancia personal. Me di cuenta que es más importante ser honesto y veraz, y me volví más compasiva. Comencé a tratar de entender la situación desde el punto de vista de la otra persona, y a verme y sentirme más tranquila. ¡No solo eso! Debido a que mi vacío espiritual había sido llenado pude dejar de fumar y beber con poco esfuerzo.

Yo solía ser muy crítica y no podía tolerar las faltas de otras personas. Ahora, me he vuelto más paciente y comprensiva y comencé a resolver algunos conflictos que existían desde hace ya tiempo.

En el pasado, me sentí muy enojada con mi padre y no hablamos por más de 25 años. Antes que muriera nos reconciliamos. Cuando lo perdoné, sentí verdadera armonía en mi corazón. La sensación de paz y perdón era tan profunda en mí, que no pensé nunca que podía lograr una reconciliación así. ¡Fue una sensación maravillosa!

Ganando clientela con honestidad

En mi campo, mucha gente haría cualquier cosa por dinero. Yo solía pensar que una persona tenía que esforzarse incansablemente para ganar dinero y competir con otros para reclamar su posición en este mundo, pero ahora cambié completamente de opinión. He llegado a creer que recibiré lo que merezco en la vida, ni más ni menos. Es un principio de Falun Dafa: no hay necesidad de perseguir obstinadamente el éxito; mientras seas consciente y realices tu trabajo correctamente, los resultados vendrán naturalmente. Si puedo concentrarme en mi trabajo y ser honesta y considerada; entonces, sin perseguirlo, puedo ganar clientes que otros no pueden. La sensación de paz que me da vivir según este principio me hace sentir alegre y relajada.

En los negocios es común que la gente elabore estrategias y trate de manipular a otros para su beneficio. En las reuniones o cuando se hacen tratos, ¡puede haber muchas maquinaciones! Pero puedo mantener la calma en esos momentos. Mucha gente me ha dicho que también quieren esa habilidad y me han preguntado cómo lo hago.

Mis clientes saben que los principios guía de mi vida son Verdad, Benevolencia, Tolerancia, y saben que no los engañaré, así que les gusta hacer negocios conmigo. De esta manera, sin perjudicar a los demás ni a mi propia conciencia, encontré el éxito profesional y financiero. Al mismo tiempo, tomo el éxito material más a la ligera y me preocupo menos por acumular posesiones que en el pasado.

Los últimos 18 años han sido un viaje increíble, y estoy muy agradecida por haber finalmente descubierto el camino que mi alma estuvo buscando.

Nadia Ghattas practica la meditación Falun Dafa en parque de Nueva York. (Cortesía Nadia Ghattas)

Falun Dafa (también conocido como Falun Gong) es un sistema de meditación para el mejoramiento personal basado en los principios universales de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Fue presentado al público por el Sr. Li Hongzhi en 1992 en China. Actualmente lo practican más de 100 millones de personas en más de 120 países. Sin embargo, este sistema de meditación pacífica está siendo brutalmente perseguido en China desde 1999. Para más información, por favor visite: falundafa.org y faluninfo.net.

 

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