Una ley injusta no es una ley en absoluto: pongan fin a 21 años de persecución a Falun Gong

Por Sophie York
27 de Julio de 2020
Actualizado: 27 de Julio de 2020

Líderes políticos australianos se unieron a una manifestación en línea el 20 de julio condenando al Partido Comunista Chino (PCCh) y su continua persecución a Falun Gong. La fecha conmemora 21 años de la persecución sufrida por los practicantes de Falun Gong en la China comunista.

La manifestación reunió a más de 18 oradores incluyendo políticos nacionales y estatales, expertos, activistas y defensores que conmemoraban las vidas perdidas a manos del PCCh.

A continuación, el discurso dado por la abogada y profesora de derecho de Sydney, Sophie York:

Damas y caballeros:

Gracias por reunirse aquí en línea para este importante mitin, que marca 21 años de sufrimiento para aquellos que creen en y practican Falun Gong.

Ha sido un honor el llegar a conocer a personas de Falun Gong.

Me desconcierta por qué motivo algún gobierno en el mundo querría suprimir a tal grupo, claramente saca lo mejor de sus ciudadanos: que busquen la verdad, sean compasivos y tolerantes; que vivan, coman y se ejerciten bien.

¡Pero ese no es el punto! Los gobiernos tienen el propósito de proteger los derechos humanos del pueblo de manera natural. El ser comunista no exenta al gobierno chino de su responsabilidad.

La máxima “Lex Inuista Non Est Lex” se originó con el gran filósofo, Agustín de Hipona. Esta significa “la ley injusta no es ley”. No evoca anarquía, sino esfuerzos de cambiar la ley injusta. Si las autoridades no permiten el cambio a través de procesos legítimos, entonces usted se encuentra bajo el deber moral de desobedecer.

Así que aquellos que buscan presionar al gobierno chino para cambiar cualquier ley que permita una persecución tan opresiva, tienen grandes principios.

En este contexto, cuando el gobierno no está dispuesto a cambiar, aquellos que se niegan a obedecerlo tienen altos principios.

¿Cómo puede China llamarse a sí misma realmente “La República Popular” si su gente está siendo oprimida de manera inhumana?

Todos los seres humanos tienen derecho a sus pensamientos, a sus conciencias, a sus creencias; el derecho de estar en libertad, de asociarse libremente, a procrear, a ser dueños de una propiedad privada, y así sucesivamente. Los humanos somos seres físicos, intelectuales, sí —y también espirituales.

Esta es la cosa más natural en el mundo para un ser humano, ¡tener fe! Los [practicantes] de Falun Gong no están haciendo algo que no sea natural o algo equivocado.

Cada ser humano tiene el derecho de ser tratado con dignidad y no ser lastimado o asesinado.

Aún si el PCCh se siente amenazado por el creciente número de practicantes, o prefiere que todos sean ateos, o que todos simplemente crean en el “Comunismo”, estas inseguridades y deseos no son razones legítimas para pisotear a Falun Gong. Ese es un fallo monumental en el papel del gobierno.

Hoy recordamos que hace 21 años, a mediados de 1999, la terrible oficina 610 fue creada. Su propósito es monitorear la coordinación e implementación de la persecución oficial de Falun Gong.

Desde ese año, muchos buenos ciudadanos chino han sido vigilados de manera opresiva, arrestados, sentenciados a campos de reeducación a través del trabajo, o prisión.

Cientos de miles de personas. Personas inocentes.

Y la injusticia e indignidad no terminan aquí. ¡Oh no!

Como el Tribunal independiente de Reino Unido encontró, presidido por Sir Geoffrey Nice QC en 2018, está ‘más allá de toda duda’ que la inhumana sustracción de órganos de practicantes de Falun Gong está sucediendo.

El senado federal australiano ha apoyado de manera unánime la moción, introducida por el difunto senador John Madigan, para apoyar las iniciativas de las Naciones Unidas y el Consejo de Europa para oponerse a está horrible práctica de sustracción de órganos.

Damas y caballeros, todos los grandes esfuerzos empiezan con:

  1. Una buena causa, y
  2. Personas determinadas, que nunca se rindieron.

Los cambios en la historia se han ganado duramente y fueron sobre cosas que la gente pensaba que eran inevitables y continuas, como la guerra y la esclavitud.

Las guerras solían ser frecuentes y brutales. Había pocas reglas y muy poca compasión. Se requirió de los esfuerzos incesantes de un hombre, un empresario suizo —Jean Henri Dunant— para lograr el cambio.

Dunant es la razón por la que ahora tenemos los Convenios de Ginebra.

Dunant es la razón por la que traemos a los criminales a la justicia, y la razón por la que podemos juzgar ahora, en la Corte Penal Internacional, a los perpetradores que cometen estos crímenes contra humanidad.

La gente pensó alguna vez que la esclavitud era inevitable. Que alguien podía poseer, controlar y maltratar a otra persona. La humanidad ahora sabe que la esclavitud es moralmente mala. Es ilegal en todo el mundo. Sin embargo, se requirió la iniciativa y persistencia de una persona estimulante, un parlamentario británico, William Wilberforce, para verla obolida.

Aun los códigos legales antiguos, como el de Ur y el de Hammurabi, de hace miles de años antes de Cristo, entendía el valor innato de la vida humana.

¡De igual manera todas las principales religiones del mundo!

Y también los sistemas modernos legales.

En 1948, después de los horrores de la Segunda Guerra Mundial, se redactó La Declaración Universal de los Derechos Humanos ¡como un recordatorio!

Actualmente no hay excusa para cualquier incumplimiento de los derechos humanos. Ni por parte del PCCh ni por parte de nadie.

¡Tampoco contra cualquier grupo! ¡Ni contra Falun Gong, ni contra los uigures, ni contra los cristianos! ¡Ni contra los tibetanos, ni contra los hongkoneses!

Como dijo William Wilberforce: “Puedes elegir mirar hacia el otro lado, pero nunca puedes decir de nuevo que no lo sabías”.

Algunos dicen: “No interfieran con los asuntos internos de China”. Con esta lógica, no podríamos haber detenido el nazismo. No podríamos haber entrado en Ruanda. No podríamos haber detenido la esclavitud.

Todas las naciones deben actuar éticamente y alentar a otras naciones a, hacerlo también.

China es un país con una antigua y gran civilización.

Actualmente tiene un sistema de gobierno político comunista. China claramente aspira a liderar otras naciones: aún está fallando en la primera prueba: si puede tratar a su propia gente con humanidad.

¡China nunca será un gran nación verdaderamente a menos que respete a los seres humanos!

El liderazgo de China nunca impondrá un respeto genuino en el ámbito internacional, ni en el nacional, mientras se permitan las atrocidades bajo su vigilancia.

Si esta monstruosa práctica de sustracción de órganos se vuelve más ampliamente conocida, los australianos decentes estarían horrorizados. Indignados. No se seguirían sintiendo cómodos comprando productos hechos en China.

No debemos permitir que nuestros grandes progresos en Occidente sean utilizados por el mal.

Por lo tanto, no debería haber asistencia australiana en el entrenamiento quirúrgico sospechoso de sustracción ilegal de órganos.

Ningún entrenamiento en tecnología de vigilancia que luego se use en China para rastrear y acosar a los grupos minoritarios.

Nuestros hospitales y universidades se deben proteger contra todo esto.

Damas y caballeros, la gran ironía en esta reunión en línea, es que debido a esta pandemia causada por el mal manejo de un nuevo coronavirus por parte del Partido Comunista Chino, que causa el COVID-19; la salud y seguridad del mundo entero se ha puesto en riesgo.

Millones se han enfermado. Cientos de miles han muerto. Muchos más morirán. Las personas han perdido sus sustentos y a sus seres amados.

Una resolución del 18 de mayo de 2020, en la 73.ª Asamblea Mundial de la Salud, acordada por más de 140 naciones del mundo, pide por una evaluación imparcial, independiente, y completa de la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la cronología crítica que atañe a la pandemia. Si las difíciles y frías circunstancias de esta pandemia no despiertan al mundo a la dureza e inhumanidad del régimen comunista ¿QUÉ LO HARÁ?

Damas y caballeros, mientras que es triste no poder frecuentarnos en persona en un mitin en físico, aplaudo la determinación de la Asociación de Falun Dafa de Australia, y a todos los que participan hoy, estas personas no permitirán que la pandemia destruya su determinación para conmemorar el aniversario de la persecución.

A todos los chinos-australianos —y la gente en China que pudo ver esto, de alguna forma— que tienen parientes que han desaparecido, o han sufrido de alguna manera, mi corazón está con todos ustedes. Ninguno de nosotros descansará hasta que se ponga a FIN esta práctica espantosa: esta persecución a Falun Gong.

Un día llegará a su final, y eso será debido a los incansables esfuerzos de buenas personas Que. Nunca. Se dan. Por vencidas.

¡Nunca nos rendiremos!

Gracias.

Sophie York es abogada, profesora universitaria de derecho, oradora, autora y madre de cuatro hijos. Entre otras funciones, York es miembro del Panel de Reserva Legal de la Marina Real Australiana y es profesora de Jurisprudencia en la Universidad de Sydney.


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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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