Critican posible entrada de Venezuela al Consejo de Derechos Humanos de la ONU

Por Jesús de León
10 de Septiembre de 2019 Actualizado: 10 de Septiembre de 2019

A pocas semanas de que se decida quiénes ocuparán las dos plazas vacantes por la región latinoamericana en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, Venezuela podría ocupar uno de estos escaños.

En este momento, es “casi seguro” que Venezuela sea electa, alertó Andrés Oppenheimer, corresponsal extranjero y columnista de The Miami Herald y El Nuevo Herald, y añadió que ello se debe a que hay dos escaños disponibles para América Latina en el Consejo y hay solo dos países postulados, que son Venezuela y Brasil.

“Es un escándalo que la dictadura de Venezuela sea elegida para integrar el Consejo de DDHH de la ONU. Las democracias latinoamericanas que han denunciado a Maduro deberían proponer un tercer país de la región y hacer una campaña para evitar la inminente elección de Venezuela”, dijo en Twitter José Miguel Vivanco, director ejecutivo del departamento de América de Human Rights Watch.

De acuerdo con esta organización, si Venezuela resulta electa, el régimen tendrá el poder de voto sobre la designación de expertos, la aprobación de resoluciones, y la agenda del CDH, lo que le daría la oportunidad de combatir el escrutinio y de promover su impunidad.

No es la primera vez que el régimen se sienta como miembro en ese Consejo, ya que integró el mismo en el periodo 2015-2018, junto con otros regímenes conocidos por violar los derechos humanos, como Cuba, China e Irak.

Cuando Estados Unidos decidió en junio pasado dejar ese órgano, el secretario de Estado, Mike Pompeo, explicó el rechazo a su membresía.

Estados Unidos señaló a Cuba, Irán, China y Venezuela como países donde se cometen graves violaciones de los derechos humanos, y destacó también la crítica situación de los mismos en Arabia Saudí y Rusia, marzo de 2019. EFE/EPA/PAWEL SUPERNAK POLAND OUT.

“El Consejo de Derechos Humanos es un mal defensor de los derechos humanos”, dijo Pompeo. “Peor aún, el Consejo de Derechos Humanos se ha convertido en un ejercicio de desvergonzada hipocresía, ignora muchas de las peores violaciones de derechos humanos del mundo, y algunos de los peores violadores del mundo se sientan en el Consejo mismo”.

Pompeo nombró a China, Cuba y Venezuela como algunos de los peores violadores de los derechos humanos que formaban parte del consejo.

Origen de la candidatura 

La reunión ministerial del Movimiento de Países No Alineados (Mnoal) celebrada en julio en Caracas fue el escenario donde se concibió lanzar la candidatura de Venezuela para ser parte del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en lo que luce como un claro reto del régimen de Maduro a la comunidad internacional.

Manifestantes venezolanos cantan mientras protestan contra Nicolás Maduro frente a la sede de las Naciones Unidas en Nueva York el 27 de septiembre de 2018. Foto de JIM WATSON/AFP/Getty Images.

El representante de Maduro ante el Mnoal, Samuel Moncada, dijo que la propuesta obtuvo el respaldo de 120 naciones que integran este movimiento político (dos terceras partes de los miembros de la ONU).

Las elecciones están previstas para el próximo mes de octubre en la sede del organismo internacional, en Nueva York.

Papel del Consejo

La resolución de la Asamblea General que decretó la creación del CDH establece que “los miembros elegidos al Consejo deberán aplicar las normas más estrictas en la promoción y protección de los derechos humanos, cooperar plenamente con el Consejo”.

Sin embargo, como alerta Human Rights Watch, estos esfuerzos deben comenzar por asegurarse que los miembros que son los que “juzgarán y promoverán los derechos humanos desde el CDH sean los adecuados, y evitar que regímenes como el que gobierna Venezuela hoy en día, obtengan posiciones desde las que pueden manipular y tergiversar la noble causa de los derechos y libertades fundamentales, que el CDH debe defender”.

El régimen de Maduro integraría ese importante órgano aun cuando la propia ONU, a través de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, reportó en julio que las fuerzas de seguridad del dictador venezolano son responsables de más de 6800 ejecuciones extrajudiciales entre enero de 2018 y mayo de 2019.

Coincidentemente, esta semana 11 organizaciones de Derechos Humanos pidieron a la ONU la creación de una Comisión de Investigación sobre las violaciones de derechos humanos en Venezuela.

Basaron su pedido en el informe presentado en julio por la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, grupos como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la Universidad Católica Andrés Bello.

“Esto debería incluir, sin carácter restrictivo, casos de torturas y trato inhumano, detenciones arbitrarias, discriminación, desapariciones forzadas y violaciones de la libertad de la expresión, el derecho a la vida y los derechos a la salud y la alimentación”, sostuvieron las once organizaciones.

El pedido será elevado durante la 42° sesión del CDH, que tendrá lugar entre el 9 y el 27 de septiembre en Ginebra, Suiza, y en el contexto de la apertura de la 74° Asamblea General de la ONU en Nueva York, Estados Unidos.

Bachelet actualiza su informe de violaciones

Entre el 19 y el 21 junio pasado la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), Michelle Bachelet, visitó Venezuela.

Durante su estancia el régimen de Maduro realizó varias desapariciones forzadas de militares retirados de los cuales uno, el capitán Rafael Acosta Arévalo, resultó muerto a causa de las torturas recibidas estando en manos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar.

Ayer lunes, Bachelet actualizó el informe sobre Venezuela en el que denunció nuevos alegatos de ejecuciones extrajudiciales cometidas por el régimen, así como casos de torturas.

Indicó que solo en el pasado mes de julio, la ONG ‘Monitor de Víctimas’ identificó 57 nuevos casos de presuntas nuevas ejecuciones extrajudiciales cometidas por la FAES en Caracas, y enfatizó que esta fuerza represiva recibe apoyo al más alto nivel del régimen, aun cuando la ONU le pidió que desarticulara esta fuerza.

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A continuación:

La falsa felicidad del Comunismo

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