¿Cuáles son las ventajas que obtengo al andar en bicicleta?

25 de Marzo de 2016 Actualizado: 25 de Marzo de 2016

Con respecto al aparato circulatorio, se conoce que el entrenamiento físico produce regulación de la frecuencia cardíaca, tanto en el esfuerzo como en el reposo. Además, facilita el ascenso del colesterol HDL -es decir, el colesterol bueno- mediante su efecto cardioprotector. En consecuencia, los vasos sanguíneos aumentan su flexibilidad, la sedimentación de la placa aparece con menor frecuencia y, por ende, disminuye el riesgo de una calcificación de las arterias.

Otra de las ventajas sustanciales es la prevención del dolor de espalda. Para esto, la postura correcta en la bicicleta consisitirá en mantener el torso ligeramente inclinado hacia adelante; de esta manera, la musculatura de la espalda se encontrará bajo tensión y estabilizará el tronco, mientras que los movimientos regulares de las piernas fortalecerán especialmente la zona lumbar y prevendrán la aparición de una hernia discal.

Asimismo, se evitan los efectos contraproducentes de impacto sobre la columna y el aparato osteoarticular que generan algunos ejercicios; este punto adquiere mayor relevancia en las personas con sobrepeso u obesidad. El asiento de la bicicleta amortigua alrededor del 70% del peso corporal y los movimientos cíclicos que se hacen al pedalear representan una carga mínima para las articulaciones; si éstas soportan poca presión, entonces la energía y las sustancias nutritivas podrán ser difundidas con mayor facilidad mediante los cartílagos.

Al igual que en la práctica de otros deportes, se estimula el sistema inmunitario en forma positiva, además de reducir la morbimortalidad por cáncer y mejorar el estado de ánimo. Este tipo de ejercicio se aconseja a las personas que cursan cuadros depresivos.

Al mejorar el estado de ánimo, este tipo de ejercicio se aconseja a las personas que cursan cuadros depresivos (Foto: www.gettyimages.com)
Al mejorar el estado de ánimo, este tipo de ejercicio se aconseja a las personas que cursan cuadros depresivos (Foto: www.gettyimages.com)

Si se combina este ejercicio con un adecuado plan de alimentación, se podrá bajar de peso y quemar grasas.

Por otra parte, también hay que considerar los siguientes cuidados:

Con el fin de disminuir el riesgo de accidentes, es esencial respetar las reglas del tránsito, y circular por los carriles de la derecha y ciclovías; la distancia entre la bici y el cordón de la vereda no debe ser mucho mayor a un metro. Al mismo tiempo, se tiene que emplear casco y vestir chalecos reflectantes -este último elemento es imprescindible para ser claramente visible luego de las 18 horas o ante condiciones climáticas adversas-.

Cuando varios ciclistas se desplazan juntos, tienen que ir uno detrás del otro y jamás sujetarse de otro vehículo ni viajar cerca porque se puede quedar oculto de la vista del resto de los conductores. En el caso de circular durante la noche, llevar prendidas las dos luces fundamentales: una blanca en la zona delantera de la bicicleta y una roja en la parte trasera.

El tipo de bicicleta. Las de carretera son ideales para recorrer largas distancias y rodar a gran velocidad, ya que tienen un cuadro más liviano y componentes que buscan mejorar el rendimiento; en contrapartida, cuentan con un ritmo de desgaste más rápido y requieren más mantenimiento. En el caso de las de montaña, éstas son más robustas, con neumáticos más gruesos y de mayor tracción porque se encuentran diseñadas para rodar por carreteras en mal estado. Para la ciudad, se recomiendan las híbridas o urbanas que, como su nombre lo indica, son producto de una combinación. Por consiguiente, la selección de la bicicleta dependerá del lugar en el que se le dará uso.

Consideraciones al momento de elegirla. La bici debe adecuarse a la altura de la persona y, para esto, hay que considerar que cuando el pedal esté en el punto más bajo se pueda alcanzar con la pierna totalmente extendida y sin esfuerzo. También es posible tomar medidas del largo de la entrepierna y del antebrazo para calcular las distancias a las que se tiene que colocar el manillar y la altura del asiento; se encuentra estandarizado el talle de la bicicleta en función de las características de la persona.

Se recomienda adquirirlas en los comercios especializados en este rubro, además de solicitar asesoramiento técnico.

Cualquiera que sea el tipo de bicicleta que se use, lo ideal es comenzar por una rutina de 10 a 15 minutos de pedaleo tres veces por semana y a una velocidad constante. No hay que esforzarse demasiado en las primeras sesiones, ya que esto puede repercutir en lesiones de tobillos, rodillas y espalda; por lo tanto, se indica aumentar el tiempo de entrenamiento de manera gradual hasta completar una hora tres veces por semana y a una velocidad aproximada de 20 kilómetros por hora.

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