¿Veremos más acusaciones en la investigación de Durham?

Por Brian Cates
15 de Septiembre de 2020
Actualizado: 15 de Septiembre de 2020

Opinión

En una reciente entrevista de NBC News, el periodista Pete Williams le pidió al fiscal general de Estados Unidos, William Barr, que proporcione una actualización de la investigación en curso del fiscal de Estados Unidos de Connecticut, John Durham, quien ha estado examinando los orígenes del escándalo SpyGate.

Concretamente, a Durham se le encargó que investigue si funcionarios federales cometieron algún crimen abusando de sus poderes federales cuando lanzaron una operación de espionaje sin precedentes contra la campaña presidencial de Trump.

En lo sucesivo de la investigación, el año pasado se reveló a través de numerosas desclasificaciones de documentos clave, que estos funcionarios de la época de Barack Obama perpetraron un fraude masivo al Tribunal de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA) para obtener la aprobación de esta operación de espionaje altamente inusual e histórica.

Hasta la fecha, Durham reveló públicamente un delito federal cometido por el exabogado del FBI, Kevin Clinesmith, quien se declaró culpable el mes pasado de alterar las pruebas para conseguir la renovación de una orden de vigilancia fraudulenta.

Cuando Williams trató de presionar a Barr para que dijera que no habría más acusaciones por parte de Durham, Barr lo rechazó enérgicamente.

Williams: “¿Diría que es poco probable que haya más cargos criminales?”

Barr: “No, yo no diría eso en absoluto, no”.

Williams: “¿Entonces podrían haber?”

Barr: “Sí, podrían haber.”

Es una política de larga data del Departamento de Justicia (DOJ) no discutir los detalles materiales de las investigaciones en curso antes de que concluyan y se anuncien los resultados — si ellos alguna vez lo hacen.

Por qué las investigaciones del Departamento de Justicia no pueden ser transparentes

A veces las personas son investigadas pero resulta que no se pueden probar los crímenes imputados. Por esta razón, el DOJ a menudo no anuncia que ellos están apuntando a ciertos individuos en sus investigaciones criminales.

Solo si la investigación encuentra pruebas de que se cometieron estos crímenes, los resultados se anuncian públicamente. Si el fiscal de Estados Unidos no puede encontrar evidencia para sostener una acusación federal, el asunto se abandona y esto a menudo sucede sin que el público sepa que el objetivo fue investigado por el gobierno federal.

Esto protege los derechos civiles de los objetivos de las investigaciones federales. Muchas personas parecen no entender esto, especialmente los que trabajan en los medios de comunicación, quienes realmente deberían saberlo.

Carter Page escribió un libro, “Abuso y Poder“, en el que entra en detalles acerca de cómo su vida entera fue puesta patas arriba debido a filtraciones a los medios de comunicación acerca de que era el objetivo de una investigación federal.

Ser acusado en los medios de comunicación de ser un traidor a su país basado en filtraciones ilegales de información clasificada que revelaron que era un objetivo de una orden federal de vigilancia saboteó instantáneamente los negocios internacionales de Page, como consultor de energía. Literalmente se volvió radiactivo de la noche a la mañana.

Así que el DOJ no tiene solo razones teóricas para mantener el secreto cuando se trata de investigaciones que lleva a cabo. Hay una prensa muy irresponsable que se alegra de colgarle un blanco en las espaldas a personas como Page y el teniente general Michael Flynn a través de campañas estratégicas de filtración de información clasificada, a menudo fuera de contexto.

Cambiando las reglas del juego para Durham

Durante meses, mientras Durham investigaba, se afirmó en algunos círculos que nadie sería acusado por este intento de golpe de estado a un presidente en ejercicio.

El juego cambió fácilmente luego de la imputación de Clinesmith. Ahora estamos seguros de que Clinesmith será el único chivo expiatorio del FBI, o que si vienen más acusaciones, solo serán de otras personas de bajo nivel y ciertamente no se abrirán antes de las elecciones.

Nosotros con confianza estamos seguros de que el Estado Profundo sigue teniendo el control firme del Departamento de Justicia y tanto Barr como Durham son parte de un encubrimiento masivo.

Bueno, esto son tonterías absurdas y la gente que las está impulsando debería estar avergonzada de sí misma. Si el Estado Profundo tuviera el poder que los teóricos de la conspiración le atribuyen, ninguna de las extensas pruebas que han salido a la luz en los últimos años habrían visto la luz del día.

La teoría que, después de desclasificar y exponer al público casi todo lo que hicieron los conspiradores del Spygate, el plan es dejar que todos se vayan es absurdo a primera vista, porque no quedaría nada de la reputación del Departamento de Justicia y del FBI, salvo un cráter humeante si eso ocurriese.

El valor de las promesas por más de tres años sobre el “estado de derecho”, la “igualdad de justicia bajo la ley” y “deshacerse de un sistema de justicia de dos niveles” se revelaría como solo aire caliente vacío de un puñado de mentirosos fanfarrones.

Los dos principales mentirosos se llamarían Donald J. Trump y William Barr.

Estos hombres no quieren pasar a la historia como bolsas de gas mentirosas llenas de aire caliente que, después de que toda la evidencia salió sobre este enorme complot de Spygate, pasivamente se sentaron y vieron a todos los culpables salir libres.

Nadie sabe mejor que el presidente Donald J. Trump lo que le pasará a él y a su familia si pierde las próximas elecciones y regresa a la vida privada con oponentes que le siguen la pista con ganas de venganza.

Lejos de parecer un hombre desesperado y perseguido, el presidente en la campaña parece que se lo está pasando mejor que nunca. No deja de decir: “Nosotros los atrapamos” o “Lo tenemos todo” y “Veamos qué pasa”.

La historia se está repitiendo

Desde diciembre de 2018 dilatando todo el tiempo hasta marzo de 2019, cada dos semanas salieron a la luz noticias de personas importantes como es el caso de Andrew Weissmann, abandonando el equipo del consejero especial Robert Mueller.

Entonces, el fiscal general temporal, Matthew Whitaker, confirmó en una conferencia de prensa a finales de enero de 2019 que Mueller terminaría pronto. Aunque ciertamente estaba en posición de saber de lo que estaba hablando, fue instantáneamente apodado como un mentiroso o un tonto.

Más de unos pocos analistas de los medios y expertos políticos continuaron insistiendo en que estas salidas no significaban nada, y era inconcebible que Mueller terminara su investigación antes de que las elecciones de 2020 ocurrieran.

Así que no me sorprende que las mismas personas que pontificaban que simplemente no había manera de que la oficina del asesor especial Mueller terminara a principios de 2019 sean los mismos que ahora afirman que la investigación de Durham no es más que un encubrimiento enorme.

Estaban equivocados entonces y están equivocados ahora.

Durham no está llevando a cabo una investigación politizada, no importa cuántos periodistas falsos o activistas politizados de la derecha insistan en que lo haga. No hay evidencia de eso.

La investigación de Durham es 180 grados diferente a la de Mueller, que está en proceso de ser revelada como lo que el presidente Trump a menudo afirmaba que era: una caza de brujas política basada en pruebas falsas.

No importa cuántas veces el fiscal General Barr diga que la política y las elecciones no juegan ningún papel en la investigación de Durham, ya sea en cómo se está llevando a cabo, quién es el objetivo, o cuándo va a terminar, muchos simplemente no le creen.

Yo le creo a Barr y usted también debería hacerlo.

Brian Cates es un escritor radicado en el sur de Texas y el autor de “Nobody Asked For My Opinion … But Here It Is Anyway!” (Nadie me pidió mi opinión… pero aquí está de todos modos!). Se puede contactar con él en Twitter @drawandstrike.


Apoye nuestro periodismo independiente donando un “café” para el equipo.


A continuación

Grupos comunistas están detrás de las protestas violentas en EE.UU.

Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

TE RECOMENDAMOS