Víctimas silenciosas: el mundo oculto de los niños traficados

Por Bowen Xiao - La Gran Época
14 de Junio de 2019 Actualizado: 14 de Junio de 2019

NUEVA YORK –Un niño fue traficado junto con su madre por su esposo y estuvo bajo cautiverio durante la mayor parte de su vida. Otro niño fue atraído con videojuegos hacia una familia que lo obligó a tener relaciones sexuales con ellos y sus amigos. Y otro más, un niño que escapó del centro de adopción, fue recogido de la calle y se le ofreció un lugar para quedarse, a cambio de sexo.

Estos casos son solo una gota en el océano de lo que muchos niños viven en los Estados Unidos. La trata de personas, o “esclavitud moderna”, es un término amplio que se utiliza para describir a las víctimas de trabajo forzoso, explotación o servidumbre sexual y los matrimonios forzados, entre otros muchos abusos. La trata de personas es un problema que afecta a ambos sexos, pero muchos sostienen que entre las víctimas, no todos reciben la misma atención.

Según indican los estudios, los niños varones que son víctimas de la trata de personas en los Estados Unidos representan entre el 40 y el 45 por ciento de la población total de víctimas en algunas ciudades. A pesar de esto, los varones son gravemente descuidados cuando se trata de recursos, servicios y campañas de sensibilización pública, que se centran principalmente en las mujeres.

Los niños y hombres constituyen una “parte importante” de las víctimas de la trata de personas, tanto en los Estados Unidos como a nivel internacional, según un informe anual de 2019 del Consejo Consultivo de los Estados Unidos sobre la Trata de Personas. Pero debido a que fueron ignorados, “muchos hombres y niños no se identifican como víctimas ni solicitan servicios”, según el informe.

El consejo asesor se refirió a un informe de 2010 que dio seguimiento a 222 instituciones que recibieron fondos del gobierno. Solo dos de ellos se dedicaron a combatir el tráfico de hombres.

En las siguientes entrevistas realizadas por La Gran Época con expertos en trata de personas, uno de ellos víctima directa, revelan un gran desequilibrio de atención de cada sector de la sociedad. Los expertos dicen que las víctimas masculinas son ignoradas no solo por los medios de comunicación sino también por la ley, lo que contribuye a la falta general de atención. Muchos han expresado su indignación ante la apatía.

También hay grandes diferencias en cómo se manejan los casos. Por ejemplo, las niñas a menudo desarrollan el síndrome de Estocolmo, un vínculo traumático en el que se enamoran de sus abusadores, algo que no suele ocurrir con los niños.

Imagen ilustrativa (Créditos: Pixabay)

De víctima a juez

En una entrevista exclusiva con La Gran Época, el juez Robert Lung, quien fue designado en 2018 por el presidente Donald Trump para servir en el Consejo Consultivo de los Estados Unidos sobre la Trata de Personas, explicó que es improbable que los niños y los hombres denuncien “excepcionalmente” su propio abuso.

El propio Lung fue traficado por su propio padre entre 1976 y 1980, desde los 6 hasta los 10 años. No fue hasta después que cumplió 30 años cuando aceptó que había sido víctima de trata de personas.

El juez de 48 años, designado en 2016 para servir en el Distrito Judicial 18 de Colorado por el gobernador John Hickenlooper, dijo que en ese entonces no existía el término de trata de personas, solo “círculos de sexo infantil”, lo que él consideró ofensivo: “No existe el sexo infantil”, dijo.

“Los niños varones son mucho más reacios” a revelar su abuso, dijo Lung. “Se supone que no debe pasarnos a nosotros, se supone que debemos poder detenerlo, o se supone que debemos decir que no, o se supone que debemos ser más fuertes que las niñas, y eso es absurdo”.

“Cuando el mensaje es: ‘Solo son chicas’, ese mensaje es recibido por la policía, por el público, por servicios humanos, por las víctimas a las que se les dice ‘Oh no, son solo niñas’, así que las víctimas ni siquiera creen que son víctimas”.

Robert supo que lo estaban intercambiando por sexo cuando su padre salía de la habitación para atacar a otro niño que había sido llevado al punto de encuentro. Robert era abusado exclusivamente por otros hombres.

“Me cambiaba por otro niño”, dijo.

Robert dijo que su padre comenzó a arreglarlo antes de traficarlo cuando tenía alrededor de 2 a 3 años. El tráfico se detuvo cuando tenía 10 años, cuando se descubrió el SIDA. Robert dijo que su padre sabía que si contraía el SIDA, no habría manera de explicarlo. Pero no se detuvo ahí.

Su padre continuó abusando de él y luego comenzó a torturarlo. Su padre paró todo alrededor de los 13 años, pero para entonces, alguien más había empezado a abusar de él. Cuando llegó a la edad de 16 años, el abuso finalmente terminó para siempre.

La infancia de Lung se centró en un tema principal: la impotencia. Su padre, a quien no nombró, mantuvo una sensación de caos en su familia que incluía a su madre y a su hermano mayor. Dijo que su padre cometía violencia doméstica contra su madre y abusó físicamente de su hermano mayor. Nadie podía confiar en el otro.

Mirando hacia atrás, Robert dijo que su padre usó una táctica común utilizada por los traficantes intrafamiliares, los proxenetas y los traficantes relacionados con pandillas: mantener a la víctima en un entorno de caos y desorden, sin sentido de control.

Esta sensación de caos es especialmente común entre las víctimas de la trata de trabajadores, a quienes a menudo se les dice: “No puedes confiar en el gobierno”, “Vas a ser deportado” o “No puedes llamar a la policía porque serás arrestado”. Un “porcentaje significativo “de todos los casos de trata de personas son víctimas de la trata laboral que incluyen a hombres y niños, según el informe del Consejo Asesor de EE.UU.

Robert dijo que su padre incluso amenazó con matarlo si le contaba a alguien. Su padre, un médico, tenía acceso a medicamentos y él creía en sus amenazas.

“Era mi padre. El hombre más fuerte y poderoso del universo, de acuerdo con mis percepciones”, dijo. “Así que no lo cuestioné. Me daba miedo, pero no lo cuestionaba”.

Sin respaldo

A los 20 años, Robert comenzó a recibir terapia y luego se casó, adoptó dos hijos y comenzó su carrera como oficial judicial. Llegó a la conclusión de que había pasado por una experiencia extraordinaria de tenacidad, recuperación y esperanza. Robert sintió que tenía el deber de compartir con otros sobrevivientes que es posible experimentar eventos traumáticos y luego, después de mucha ayuda, rehacer tu vida.

“Después de comenzar a hablar, me di cuenta de que simplemente no había nadie hablando de sobrevivientes masculinos”, dijo. “Eso es lo que realmente me molestó mucho. Simplemente no se estaba enviando ningún mensaje. No había ningún medio de comunicación que diera el mensaje de que los niños varones eran víctimas”.

Robert recordó que a sus veinte años, su terapeuta le contó que no habían libros sobre niños víctimas y le pidió que leyera una novela llamada “El coraje de curarse”, escrita por mujeres para mujeres. Él dijo que el libro retrataba al hombre como único perpetrador.

“Fue increíblemente difícil aceptar que el único material que existen son solo para las víctimas mujeres”, dijo. Cuando terminó terapia, Robert dijo que casi no había material para niños, sin embargo, algunos libros comenzaron a publicarse después. Robert se encuentra actualmente en el proceso de escribir una biografía sobre sus experiencias.

Explicó que tanto los niños como las niñas deben ser tratados por su trauma, pero ignorar a los hombres como víctimas envía un mensaje a los traficantes de que hay un segmento completo de la población que la sociedad va a ignorar.

Después de estar en todo el país, Robert tenía conocimiento de una sola organización en los Estados Unidos que ofrece alojamiento para niños que son víctimas de la trata de personas. Solo en el estado de Colorado, podía nombrar media docena de organizaciones exclusivamente para niñas.

“Por qué el público no está exigiendo que hayan más servicios para los niños, está más allá de mí”, dijo. “No hay definición, no se explica, pero es exactamente la circunstancia”.

Robert dijo que lo que lo mantiene en marcha es la esperanza. Tuvo esperanza cuando era un niño, y todavía la tiene ahora como un adulto.

Tratamiento del trauma

La organización del Instituto de los Estados Unidos contra el Tráfico de Personas (USIAHT, por sus siglas en inglés) creó uno de los primeros hogares seguros exclusivamente para niños que son víctimas del tráfico de menores de 18 años. Abrió su primer local en Florida, y planea abrir más en todo el país. Según su sitio web, el hogar ofrece un enfoque de cuidado basado en el trauma desarrollado en un programa de 6 a 9 meses, pero también permite que los niños permanezcan el tiempo necesario para su cuidado.

Geoffrey Rogers, cofundador y director ejecutivo de USIAHT, dijo a La Gran Época que los niños varones son a menudo obligados a ser traficados a una edad más temprana que las niñas, con un promedio de alrededor de 11 meses, y la mayoría ocurre entre los 10 y 12 años de edad. Describió cómo las víctimas que son mujeres eran atraídas predominantemente por un traficante o proxeneta cuando tienen baja autoestima, arreglándolas para actuar como novio de la víctima y fomentando un sentimiento de amor.

Para los niños, Rogers dijo que los casos eran diferentes entre sí, y rara vez los métodos de atracción se parecían a los utilizados con las niñas. Dijo que es poco probable que se desarrolle una relación de tipo síndrome de Estocolmo entre los niños y sus traficantes, y agregó que también existían casos en que las perpetradoras eran mujeres.

Pero había una cosa en común entre muchas de las víctimas de tráfico de niños y niñas: habían llegado a través del sistema de adopción en los Estados Unidos.

“Hemos analizado estudios que dicen de que alrededor del 70 por ciento de los niños que son víctimas de la trata en los Estados Unidos salen del sistema de adopción… pero la forma en que se involucran varía mucho de manera significativa, por niño”, dijo Rogers, refiriéndose al caso de los varones.

Un estudio encargado por el Departamento de Justicia en 2016 descubrió que los niños varones representaban alrededor del 36 por ciento de todos los niños atrapados en la industria de la trata de personas en los Estados Unidos. Un entrevistado dijo al estudio que la narrativa donde la mayoría de jóvenes que se trafican son niñas, era “problemática”.

Rogers dijo que crearon el hogar seguro por necesidad y tuvieron la idea hace unos cuatro años, mientras viajaban por el país aprendiendo sobre la trata de personas. No vio servicios ni hogares seguros para niños varones, incluso muy pocas organizaciones hablaban de niños varones. El programa de hogar seguro en Florida actualmente está funcionando a pleno rendimiento y la organización está buscando construir más locales en otros estados que podrían beneficiarse.

“Nuestro objetivo es tener un hogar seguro que se sienta como una casa porque, básicamente, la mayoría de estos niños nunca han experimentado lo que se consideraría como un hogar normal con amor y cuidado”, dijo.

En general, aproximadamente 1 de cada 800 personas en los Estados Unidos vive en la esclavitud moderna, según el Índice Global de Esclavitud 2018 (GSI, por sus siglas en inglés). El índice identificó alrededor de 403.000 víctimas en el país.

Rogers dijo que una de las razones por las que parece haber una falta de reconocimiento y conocimiento de las víctimas masculinas se debe a la diferencia de los casos con respecto a las niñas. A lo largo de los años, las organizaciones y los organismos individuales encargados de hacer cumplir la ley han sido capacitados para detectar posibles perpetradores que trafican con niñas. Pero no se puede decir lo mismo con los niños.

La otra razón es que los niños “casi nunca se identificarán como víctimas de la trata de personas”, lo que dificulta que las organizaciones o los agentes de la ley identifiquen a los niños que creen que son víctimas.

“Yo diría que casi el 100 por ciento de los niños en nuestro hogar seguro nunca se han identificado como víctimas”, dijo Rogers. “Y probablemente nunca lo harán”.

Dijo que USIAHT reconoce que para combatir el problema de la trata de personas, debería haber más énfasis en frenar la demanda. Rogers dijo que se necesitan hogares seguros para cuidar de estos niños, pero que no detendrán la demanda.

Para los traficantes, todo es una operación comercial.

“No les importan los niños, son un producto básico. Los están vendiendo por dinero”, dijo. “Eso es todo lo que importa para ellos. Así que es una ecuación de negocio de oferta contra demanda”.

Rogers planteó otra iniciativa, denominada “Zona Libre de Trata”, que emplea un método de compromiso de servicios basados ​​en la comunidad, utilizando los diferentes sectores dentro de esa comunidad para combatir la demanda. Esto podría implicar trabajar con el gobierno local, la comisión del condado, el consejo de la ciudad, los negocios, la aplicación de la ley, el sistema educativo, las iglesias y más.

Rogers, ex vicepresidente de IBM, abandonó el mundo corporativo para luchar por los niños de la nación. Describió el problema del tráfico de niños en los Estados Unidos como una “epidemia que continúa girando fuera de control”.

“Estoy indignado por el hecho de que hayan más de 100.000 niños en Estados Unidos que se venden para tener relaciones sexuales todos los días”, dijo. “Lo que también nos indigna es: ¿dónde está la indignación?”

Cómo la pornografía prepara a los niños

Una experta en tráfico de personas mencionó lo que ella considera “otra epidemia oculta” en los Estados Unidos: cómo los niños y las niñas están siendo expuestos a la pornografía desde una edad temprana.

Lisa L. Thompson, vicepresidenta de políticas e investigación para el Centro Nacional de Explotación Sexual, dijo a La Gran Época que hay una serie de abusos que no están en el radar popular, y que el abuso de la exposición a la pornografía es uno de los más importantes.

Thompson explicó cómo los niños, en particular, están expuestos a la pornografía a edades cada vez más jóvenes, citando la prevalencia de Internet y los dispositivos conectados. La pornografía, además de representar actos sexuales gráficos, puede incluir abuso, violencia e incluso violación en algunos casos.

“Los niños están viendo esto incluso antes de la adolescencia en algunos casos y están creciendo casi usando esto como su educación sexual”, dijo. “Interrumpe el desarrollo natural del niño”.

Thompson dijo que su organización está trabajando con grupos en todo el país para crear conciencia de que la exposición a la pornografía es un problema de salud pública.

“Para nosotros, es una forma de preparación”, dijo. “Es una forma de reducir las inhibiciones de los niños antes de que sean realmente mayores de edad para participar y participar en actos sexuales”.

El contenido extremo puede servir básicamente para preparar a los niños para una posible explotación y abuso más adelante en sus vidas.

Un informe de 2019 preparado por el centro realizó un metanálisis de 59 estudios diferentes, que comparó a 3855 abusadores sexuales masculinos, con 13.393 abusadores no sexuales masculinos, todos entre 12 y 18 años. El informe, “Enfrentando el auge del comportamiento sexual nocivo de un niño a otro”, descubrió que la exposición a la pornografía tenía algunos vínculos con los abusadores sexuales.

“Los adolescentes que habían abusado sexualmente a alguien eran significativamente más propensos a tener una exposición temprana a la pornografía, reportaron índices más altos de exposición a la pornografía, tenían significativamente más fantasías sexuales, comportamientos o intereses atípicos, y eran más a menudo diagnosticados con una parafilia que con abusadores no sexuales”, Encontró el informe.

Thompson agregó que cuando los niños están expuestos, es probable que imiten [lo que ven] sobre otros niños.

“Estamos viendo una conexión real con el abuso sexual de un niño a otro”, dijo. “Particularmente cuando un niño mayor imita algo que ha visto, tal vez en un hermano o tal vez en el juego con otros niños”.

La ley federal actual prohíbe la distribución de material obsceno (pornografía) a través de Internet o la televisión, o compañías comunes como FedEx y minoristas, pero el Departamento de Justicia no ha aplicado leyes federales de obscenidad contra los principales distribuidores de obscenidad de adultos durante casi una década, de acuerdo con una ficha del centro nacional.

Según la hoja de datos, Alaska, Maine, Nuevo México, Vermont y Virginia Occidental no tienen leyes de obscenidad en todo el estado, mientras que Montana y Dakota del Sur tienen leyes estatales defectuosas. El centro pidió que se agreguen nuevas leyes de obscenidad en los estados mencionados.

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