Viejos campos de concentración comunistas en Albania acechan el presente

Se realizan trabajos en un museo para conmemorar el campo Tepelenë
Por Fatjona Mejdini
19 de Enero de 2019 Actualizado: 19 de Enero de 2019

TEPELENË, Albania—Simon Mirakaj tenía cuatro años de edad en 1949 cuando, junto con su madre y sus dos hermanos, fue transferido a un campo de internación a unos kilómetros del pueblo de Tepelenë en el sur de Albania.

La odisea de desplazamiento de su familia había comenzado ya en julio de 1945, cuando el gobierno comunista de Albania, liderado por el dictador Enver Hoxha, los declaró enemigos. Esto fue porque el padre y los tíos de Mirakaj habían estado peleando contra los comunistas en la zona rural, lo que provocó el enojo del régimen.

Uno de los dibujos del pintor Lek Pervizi que muestra la vida dentro del campo de Tepelenë. (Cortesía de la Autoridad de Acceso a la Información de Archivos Ex Sigurimi)

El campo en Tepelenë no se parecía a nada de lo que habían visto antes. Estaba ubicado en unas barracas militares abandonadas construidas por el ejército italiano durante la guerra entre Grecia e Italia en 1940 y estaba rodeado de alambre de púas.

“Era claramente un campo de concentración y de exterminio, igual que el Auschwitz construido por los los nazis alemanes. Para mí, su apertura fue una jugada estratégica del régimen para aniquilar a las familias de aquellos que habían sido declarados enemigos”, dijo Mirakaj.

Albania fue regido por el comunismo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta 1991. Por alrededor de 46 años, este país de 3 millones de habitantes experimentó uno de los regímenes más severos de Europa del Este, que aisló completamente al país y despojó a la gente de todas sus libertades individuales. Alrededor de 60.000 fueron colocados en campos, 18.000 fueron encarcelados por razones políticas, y más de 6000 fueron ejecutados.

Campo Tepelenë en agosto de 2018. (Cortesía de Loreta Cuka)

El campo de Tepelenë abrió en 1948 y para el comienzo de los años 1950 ya tenía unas 3000 personas, principalmente mujeres, niños y adultos mayores. Las pésimas condiciones provocaban enfermedades y muerte. Pronto se volvió infame por las altas tasas de mortalidad, inclusive de 300 niños.

Por razones desconocidas, el campo cerró en 1954 luego de seis años de existencia y los que estaban detenidos allí fueron distribuidos en otros campos por toda Albania.

Mirakaj sobrevivió el campo y ahora es miembro de la Autoridad de Acceso a la Información de los Archivos Ex-Sigurimi de Albania, un organismo creado en 2015 para abrir los archivos secretos de la policía del régimen comunista.

Fue esta autoridad la que tomó la iniciativa en 2017 de convertir a Tepelenë en un complejo de museos para honrar a los albanos que habían sido colocados en campos de trabajo forzado. La iniciativa recibió luz verde de las autoridades locales y, como primera acción, se plantaron 300 árboles cipreses en memoria de los niños que perdieron sus vidas en el lugar.

Campo Tepelenë en agosto de 2018. (Cortesía de Loreta Cuka)

En noviembre de 2018, el Ministerio de Cultura de Albania aprobó la construcción del “homenaje a los niños”, considerado el primer paso en transformar el campo en un complejo de museos.

Pero no todos se entusiasmaron. En marzo de 2018, el historiador albano Pellumb Xhufi causó un revuelo cuando dijo en una entrevista televisiva que no había comparación entre Tepelenë y los campos de concentración construidos por los nazis, y que un documento de la CIA que él había visto describía las condiciones del campo como “no malas”. También cuestionó si 300 niños habían muerto allí.

Además, aquellos que habían servido como funcionarios en el estado comunista o tienen nostalgia sobre ideales comunistas dijeron que la idea de convertir el campo en un museo es irrelevante.

Esta postura, junto con los comentarios de Xhufi, causaron indignación de los exprisioneros de los campos y sus familias.

Un modelo de cómo la AIDSSH cree que se verá el complejo de museos del campo de concentración. (Cortesía de AIDSSH)

No obstante, la Autoridad de Acceso a la Información de Archivos Ex-Sigurimi permanece firme en el proyecto. Comenzó a reunir información y testimonios sobre Tepelenë y otros campos de los archivos comunistas y los sobrevivientes, lo que será parte de la muestra en el museo.

Uno de los descubrimientos más emocionantes de las autoridades fueron dibujos del pintor Lek Privizi que describen la vida dentro de las barracas del campo. Su trabajo está ayudando a las autoridades a recrear el ambiente original para el museo.

Mirakaj cree que cuando el museo esté listo, los diversos artefactos en exhibición ayudarán a la gente a comprender la verdad y la vil naturaleza de los campos comunistas.

“La creación del museo es una necesidad. Si olvidas la historia, esta se repetirá y no podemos dejar que esto suceda de nuevo”, dijo.

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