Vivió 27 años solo sin hablar como un ermitaño en un bosque de EE.UU. pero el hambre lo traicionó

Por Anastasia Gubin - La Gran Época
23 de Julio de 2019 Actualizado: 23 de Julio de 2019

Un día de 1986 Christopher Thomas Knight dejó en un camino su automóvil con las llaves adentro y se internó en un bosque de Estados Unidos para vivir en completa soledad por 27 años hasta que la policía logró encontrarlo.

Tenía entonces solo 20 años. No fue impulsado a reencontrarse con su propia identidad ni para cultivarse espiritualmente o escribir historias sino simplemente para darse la vida libre de si mismo, libre de responsabilidades hasta que luego de unos 1000 robos de comida, vestimenta y artículos para su tienda de campaña, fue descubierto en una trampa.

Knight se crió en Albion, Maine, con una educación regular. Según la biografía de Eternal Life Style siempre tuvo dificultad para conectarse con otras personas, así que no le dijo nada a su familia ni a sus compañeros en su trabajo cuando desapareció sin saber el mismo lo que estaba haciendo ni a dónde iba.

Para disfrutar su nuevo estado “en libertad” decidió no volver. Fue entonces cuando comenzó a sentir hambre y a robar a los residentes locales, quienes por años sintieron miedo por su presencia sin nunca haberlo visto y sin saber de quien se trataba.

Knight no fue el clásico hermitaño del pasado como el poeta japonés Kamo no Chōmei, que después del año 1204, casi a los 50 años dejó los beneficios que le daba la corte, se despidió de su familia y pasó el resto de su vida en las faldas del Monte Hiei y en Hino, donde viviría solo en una choza fabricada con sus propias manos, alimentándose de sus propios alimentos recolectados y dedicando su vida a cultivar su interior en el camino de un Buda.

A él lo llamaban el “Ermitaño de North Pond”, “la Montaña Principal” o “el hombre hambriento” que sustraía comida, ropa de invierno, baterías y otras cosas que le daban una vida más cómoda en el bosque, sobre todo en los duros inviernos.

Los que vivían en el área de North Pond buscaron ayuda en la policía, pusieron cámaras y mantuvieron los ojos abiertos, pero nunca pudieron encontrar al hombre.

En la primavera de 2013 cuando comenzaron a desaparecer artículos del campamento de verano de Pine Tree, el sargento Hughes, de la fuerza policial local, utilizó cámaras, sensores de movimiento de grado militar e incluso proyectores.

Puso una alarma en la cocina, donde el ermitaño había robado una llave poco antes y finalmente Hughes presentó al mundo su rostro e identidad, Fue una sorpresa, en vez de ver un hombre flaco y harapiento, el ermitaño moderno se veía bien cuidado e incluso con un poco de sobrepeso.

Fue capturado sin oponer resistencia saliendo del comedor con una mochila llena de comida.

Después de un par de horas Knight reaccionó y comenzó a responder el interrogatorio. Dijo que había estado en el bosque desde el desastre de Chernobyl, que fue en 1986. “Eso significaba que había estado en el bosque durante los asombrosos 27 años”, destaca su historia en Life Style.

La policía dijo que él había sido un estudiante inteligente con buenas calificaciones antes de pasar a la Escuela Técnica Sylvania en Massachusetts y aprender en nueve meses a instalar alarmas de casa y de auto. Tuvo aparentemente una vida familiar estable y curiosamente nunca había ido a acampar a una tienda de campaña con su padre.

Knight contó que no tenía planes cuando se fue. No se despidió de nadie y no le dijo a nadie en el trabajo que se iría. Solo llevó una tienda de campaña y una mochila, condujo hacia el sur hasta que su auto se quedó sin gasolina. Ahí dejó el coche con las llaves dentro y se alejó hacia un futuro incierto.

El relató que durante dos semanas deambuló por el bosque sin rumbo sin saber de la vida en la naturaleza. Buscaba bayas con retortijones de hambre ya que no llevó nada para cazar ni pescar.

Sin embargo señaló que disfrutó perderse y estar solo, sin ningún deseo de interactuar con los demás. Quería estar solo, pero no poseía creencias religiosas ni espirituales.

También destacó que luego de comer una ave muerta cruda comenzó su carrera de delincuente. Primero robaba verduras, maíz o tomates de los jardines y luego comenzó a ir a dormir en las cabañas vacías, pero temía que lo descubrieran, así que se alejó al bosque nuevamente.

Encontró un área que solo tenía un sendero que lo llevaba hacia ella y al final le ofrecía un pequeño claro rodeado de cantos rodados, que eligió como su último hogar.

Usaba las revistas desechadas para el piso y tomaba la nieve del invierno para saciar su sed. Sin embargo siempre tenía hambre. Knight comenzó a entrar en las casas de la gente creando un caos en su vecindario por años.

Dijo que solía hacer un seguimiento de los residentes de una casa antes de hacer un movimiento para evitar una posible detección. Incluso a veces cogía llaves de repuesto para facilitar las entradas futuras. Una vez uso una canoa para robar a otras cabañas a través del lago y luego la devolvió pues no la necesitaba más.

No solo robó comida. Hurtó una lona que lo ayudó a mantener el fuerte calor del sol y lo protegió de la lluvia. Se robó chaquetas y otros artículos para el invierno y finalmente, tomó revistas siempre que podía, a menudo para leer.

Cometió alrededor de 1,000 robos sin haber sido atrapado durante su período de 27 años en los bosques de Mainem pero la Jueza Nancy Mills a cargo de su caso fue indulgente porque no creía que lastimaría a nadie ni volvería a delinquir estando de vuelta en la sociedad.

Como parte de su sentencia, Knight tuvo que reunirse con la juez cada semana. Estando en la cárcel lo visitó la familia y su hermano incluso le ofreció un trabajo.

Después de 27 años en que solo habló con otro ser humano una vez – saludó a un excursionista- su vuelta a la sociedad no fue fácil, pero colaboró con el periodista Michael Finkel para la publicación de un libro.

El hombre declaró que siente remordimiento por sus crímenes y expresó disculpas a aquellos a los que les robó la propiedad, informó Life Style.

Siempre aclaró que no se sumergió en la naturaleza para entenderla ni recuperar su identidad, sino disfrutar de la pura soledad sin preocuparse como se veía ni que le pasaba a los demás o al mundo. Era “completamente libre”.

“Mis deseos desaparecieron”, dijo Knight, según Eternal Life Style. “No anhelaba nada”.

Knight se declaró culpable de 13 cargos de robo y recibió solo siete meses de cárcel.

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“Estaba horrorizada… no sabía que algo así podría pasarle a alguien”.

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