Votación en EE. UU.: Las urnas evalúan la presidencia Trump

Por Ivan Pentchoukov - La Gran Época
06 de Noviembre de 2018 Actualizado: 06 de Noviembre de 2018

En los 22 meses desde que asumió el cargo, el presidente Donald Trump implementó metódicamente su plan de “Estados Unidos primero“, que lo ayudó a ganar las elecciones en 2016. El destino de ese plan está hoy en las urnas, cuando los estadounidenses se dirijan a votar en las elecciones de medio período.

Si bien las mayorías republicanas en la Cámara de Representantes y el Senado ayudaron a Trump a cumplir las promesas que hizo en la campaña electoral, la pérdida de esa ventaja en cualquiera de las cámaras podría descarrilar el impulso.

El Presidente tiene presente ese hecho, por lo que ha hecho campaña en todo el país por candidatos del Partido Republicano en las semanas previas al 6 de noviembre. Su gira a través del país incluyó once actos en seis días, con paradas en Florida, Indiana, Missouri y Montana, entre otros estados en competencia.

El plan nacional del Presidente se ha centrado en reducir los impuestos y las regulaciones, y sus acciones hasta la fecha han impulsado un resurgimiento económico que no se había visto en décadas. Trump además continúa luchando para asegurar la frontera sur y arreglar el sistema de inmigración, considerado por muchos como fundamentalmente defectuoso. Mientras tanto, los republicanos en el Senado confirmaron a dos jueces conservadores en la Corte Suprema y están cambiando fundamentalmente el equilibrio en los tribunales inferiores al ritmo más acelerado de la historia.

El presidente Donald Trump en un acto de campaña en Charlotte, Carolina del Norte, el 26 de octubre de 2018. (Charlotte Cuthbertson/La Gran Época)

Los discursos de Trump, al tiempo que subrayan los éxitos de su plan, advierten a los estadounidenses que votar por los demócratas amenazaría el progreso logrado hasta el momento.

“Ahora estamos defendiendo las fronteras de nuestro país. Entonces, muy simplemente, si quieres más caravanas y más crimen, porque el crimen viene con [ las caravanas], vota a los demócratas. Vota por ellos. Si quieres fronteras fuertes y comunidades seguras, vota a los republicanos. Es muy simple”, dijo Trump el 4 de noviembre en un acto en Chattanooga, Tennessee.

Según las encuestas, que no lograron predecir la victoria de Trump en 2016, los republicanos, que tienen un fuerte control sobre el Senado, tienen mayor probabilidad de perder la Cámara de Representantes. Los demócratas ya se están preparando para eso con planes de inundar al Presidente con investigaciones del Congreso y cerrar la investigación existente sobre la vigilancia dirigida a la campaña de Trump. Perder la Cámara de Representantes también podría significar la perdición para iniciativas clave de Trump que requieren la aprobación del Congreso, incluidos más recortes de impuestos, la financiación del muro fronterizo y la derogación del Obamacare.

En la víspera de las elecciones, los republicanos adelantan a los demócratas en un punto en una encuesta genérica de votación realizada por Rasmussen Reports, la compañía de encuestas que estuvo más cerca de predecir el resultado de la elección de 2016. Según los resultados, las dos partes están estadísticamente empatadas, ya que la encuesta tiene un margen de error de dos puntos.

Otra encuesta de Rasmussen, que mide cuán abiertos son los estadounidenses acerca de sus intenciones en el día de las elecciones, sugiere la posibilidad de otra ola roja (republicana), impulsada por la llamada mayoría silenciosa.

En 2018, el 60 por ciento de los demócratas dijo que es más probable que les cuenten a otros por quién van a votar, en comparación con el 49 por ciento de los republicanos. La brecha de 11 puntos es casi el doble que la registrada en 2016, cuando el 52 por ciento de los demócratas y el 46 por ciento de los republicanos dijeron que probablemente informarán a otros sus intenciones de voto.

“Algunos analistas antes y después de la brutal victoria de Donald Trump sugirieron que la mayoría de los encuestadores no vieron el apoyo oculto entre los votantes que, temerosos de las críticas, no estaban dispuestos a decir de qué lado estaban”, dijo Rasmussen en un comunicado de prensa.

La enérgica afirmación de Trump sobre la soberanía de Estados Unidos en el escenario mundial también podría desacelerarse si los demócratas someten al Presidente a investigaciones del Congreso y a los innumerables asuntos legales que ello implicaría.

En menos de dos años, Trump contrarrestó décadas de ofensiva de China en su guerra económica contra Estados Unidos, logró un acuerdo para la desnuclearización de Corea del Norte, castigó repetidamente a Rusia por actividades malignas en territorio estadounidense y en todo el mundo, y se salió de un acuerdo nuclear con Irán, que él y sus aliados veían como desastroso.

El Presidente también dirigió la salida de Estados Unidos de acuerdos transnacionales que él y sus aliados consideraban unilaterales. El Presidente también afirmó la independencia de Estados Unidos de los tribunales y organizaciones mundiales, incluida la Corte Penal Internacional y la Unión Postal Universal.

“Estamos poniendo a Estados Unidos primero. No ha sucedido en muchas décadas. Nos estamos cuidando para un cambio, amigos”, dijo Trump en un acto en Houston el 22 de octubre.

“Sin embargo, los demócratas radicales quieren hacer retroceder el reloj para el régimen de globalistas corruptos y los hambrientos de poder”, agregó Trump. “Sabes lo que es un globalista, ¿verdad? Un globalista es una persona que quiere que al mundo le vaya bien, francamente, sin preocuparse tanto por nuestro país. ¿Y sabes qué? No podemos tener eso”.

Ya sea en el país o en el extranjero, la lucha contra el comunismo y el socialismo se ha convertido en uno de los temas clave que unifican los esfuerzos de Trump. Este plan también está encaminado, ya que los republicanos se alinean con Trump en el tema. Mientras tanto, algunos demócratas se están postulando abiertamente como socialistas, y otros, según investigaciones recientes de cámaras ocultas, ocultan sus puntos de vista de extrema izquierda para ganar votos.

El Presidente a menudo ha criticado abiertamente a ambas ideologías en el escenario mundial. En sus dos discursos ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, Trump calificó al socialismo y al comunismo como mortíferos y desastrosos. En Corea del Sur, el Presidente calificó al comunismo como el factor definitivo que creó la gran diferencia entre la indigencia en Pyongyang y la prosperidad en Seúl. Más recientemente, la administración Trump etiquetó a Cuba, Venezuela y Nicaragua como la “troika de la tiranía” y la “sórdida cuna del comunismo” en América.

En Estados Unidos, la administración de Trump está deshaciendo los principios centrales del socialismo: los altos impuestos y un Estado regulador en expansión. En la declaración más definitiva contra las políticas socialistas, el Consejo de Asesores Económicos de Trump publicó un informe en octubre que revisaba los costos de oportunidad del socialismo.

El informe concluye que las políticas socialistas en Estados Unidos conducirían a una escasez o degradarían la calidad de cualquier producto o servicio que esté monopolizado por el gobierno, disminuyendo el ritmo de la innovación y degradando la calidad de vida.

“El comunismo es el pasado”, dijo Trump en la Casa Blanca el 4 de octubre. “La libertad es el futuro”.

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