Historias de la antigua China: Wan Hui no era tonto, después de todo

Por Su Lin - La Gran Época
12 de Noviembre de 2018 Actualizado: 12 de Noviembre de 2018

Wan Hui nació en la familia Zhang en Wenxiang (ahora condado Lingbao, al oeste de la provincia de Henan) durante la Dinastía Tang. Su madre le rezó a la Diosa de la Misericordia pidiéndole un hijo y luego dio a luz a Wan Hui. Pero Wan Hui era lento mentalmente. Él apenas comenzó a hablar a los 8 o 9 años. Sus padres no lo querían y lo criaron como a una bestia.

Cuando creció, su padre le pidió que arara el campo y él lo hizo. Se suponía que debía arar solo su propio campo, pero él siguió y siguió, diciendo “¡Esto es fácil!” No se detuvo sino hasta que se topó con un gran agujero. Su padre lo golpeó pero él respondió: “Todos tienen que arar su campo de todos modos. ¿Por qué preocuparse por las direcciones?” Su padre dejó de golpearlo pero nunca más le pidió arar el campo.

El hermano de Wan Hui estaba en servicio para el ejército en el pueblo Anxi, y no tuvieron noticias de él por muchos años. Sus padres pensaban que había muerto y lo lloraban día y noche.

Wan Hui vio lo apenado que estaban sus padres, y sabía por qué. Un día, se arrodilló frente a sus padres y les dijo: “¿Están tan tristes porque no han tenido noticias de Hermano?” Sus padres estaban sorprendidos de que supiera eso. Le dijeron que era cierto que estaban preocupados. Wan Hui se puso de pie y dijo: “Piensen en lo que mi hermano pueda necesitar—ropa, zapatos, sombreros, comida o cualquier cosa. Ténganlas listas. Yo lo buscaré”.

Su padres pronto prepararon las cosas que pensaron que su hijo podría necesitar, y Wan Hui marchó hacia la frontera a la mañana siguiente. Pero regresó esa misma noche y le dijo a sus padres: “Mi hermano está vivito y coleando en la frontera”. Él les dio una carta que su hermano había escrito, y efectivamente, era la letra del hermano mayor.

Sus padres se sorprendieron. Había más de 10.000 millas chinas entre Wenxiang y Anxi, pero a Wan Hui solo le tomó un día hacer el viaje de ida y vuelta. Ellos dejaron de llamarlo tonto y lo llamaron Wan Hui, que literalmente significa cubrir 10.000 millas chinas de ida y vuelta.

Cuando el monje Xuanzang (Tripitaka en la novela clásica “Viaje al Oeste”) viajó a la India para obtener las escrituras budistas, vio una inscripción en un nicho de un templo que decía “La Bodhisattva Wan Hui es descendida a Wenxiang para obtener la iluminación”. El guardó las palabras en su mente. En su viaje de regreso de la India, hizo un viaje especial a Wenxiang. Le preguntó a los pobladores: “¿Hay aquí algún monje eminente de nombre Wan Hui? ¿Podrían traerlo aquí?”.

Wan Hui fue y Xuanzang le dio una túnica, un cuenco y una botella como presentes. Cuando la Emperatriz Wu Zetian, quien gobernó China desde 684 a 705, se enteró de la historia, mandó a llamar a Wan Hui a la corte imperial y pidió su consejo y predicciones en muchos asuntos. Las profecías de Wan Hui eran precisas.

El funcionario Zhang Yizhi estaba renovando su residencia en ese tiempo. Wan Hui señaló a la casa y dijo “Jiang zuo”, que significa “convertirse”. Nadie supo qué quiso decir. Pero poco después, Zhang fue asesinado en un golpe que derrocó a Wu Zetian. Su casa se convirtió en una prisión.

Wan Hui le dijo en una ocasión a la Emperatriz Wei y a su hija, la Princesa Anle, que serían asesinadas por Sanlang (el tercer hijo). La Emperatriz Wei era la emperatriz del Emperador Zhongzong de la Dinastía Tang. Temiendo que pudiera ser destronada, envenenó al Emperador Zhongzong. Tenía sed de poder y no se preocupó sobre la adivinación de Wan Hui. Pasó el tiempo y fue asesinada por Li Longji, el tercer hijo del Emperador Ruizong, tal como había predicho Wan Hui. Li Longji luego heredó el trono como el Emperador Xuanzong.

Antes de que el Emperador Ruizong ascendiera al trono, solía viajar de incógnito. Siempre que lo hacía, Wan Hui se paraba entre la muchedumbre y gritaba: “¡El Emperador está llegando!” Donde sea que se paraba, con seguridad, Ruizong pasaría por ese lugar uno o dos días más tarde. Y Wan Hui tenía razón; Ruizong luego ascendió al trono.

El Príncipe de la Corona Huizhuang era el segundo hijo de Ruizong. Cuando la Emperatriz Wu Zetian le pidió a Wan Hui que le adivinara la suerte, Wan Hui dijo: “Este muchacho se reencarnó de un gran espíritu de un árbol de las regiones occidentales. Mantenerlo va a beneficiar a su hermano”. Ruizong de hecho fue padre de otro hijo, Shen. Shen era robusto y comía y bebía mucho.

En los años de Jinglong (707–710), Wan Hui entraba y salía del palacio, residencias oficiales y casas de ciudadanos comunes. Los ricos, la gente con influencia y las personas comunes le pedían consejo.

La Princesa Taiping creía en las habilidades de Wan Hui y le construyó una casa junto a la suya. En el año de Jingyun (710–711), Wan Hui falleció en esa casa. Antes de dar su último suspiro, envió a alguien para que le trajera agua del río de su pueblo natal. Sus discípulos no pudieron encontrar. Wan Hui tuvo que señalar explícitamente que el agua del río se podía encontrar justo frente a la casa.

Todos comenzaron a cavar justo enfrente de los escalones y de pronto, agua del río salió a borbotones. Wan Hui tomó un poco de agua y falleció después. El agua de ese pozo aún mantiene hasta estos días, un gusto dulce.

(Historia de “Extensos registros de la Era Taiping”)

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