Zooterapia: un lazo que sana

29 de Marzo de 2016 Actualizado: 29 de Marzo de 2016

Pero las mascotas no sólo son un vehículo para el bienestar del ser humano en general, sino son en particular uno de los principales motores para asistir y ayudar a niños, adolescentes y adultos. Se ha comprobado que en personas con dificultades de crecimiento, desarrollo, capacidades especiales, problemáticas de origen psicológico y psiquiátrico o bien, en situaciones de vulnerabilidad social, los animales han ejercido avances sostenidos y permanentes. sobre su salud física. Esta tesis no es novedosa. La cultura griega creía que la interacción entre los hombres y los animales un generaba un estado de ánimo capaz de prevenir futuras dolencias y enfermedades.

En la psicología y la psiquiatría de todos los tiempos, también se incorporaba a las mascotas como un vehículo para ayudar a los pacientes. Reconocido es el caso de Sigmund Freud, quien realizaba sus terapias psicoanalíticas con la compañía de su gato, ya que consideraba que su presencia facilitaba la interacción y la capacidad de la persona para poder comunicar sus angustias. Además, el psiquiatra austríaco recomendaba firmemente crear un lazo con una mascota y famoso fue su consejo: “el tiempo dedicado a los gatos nunca se pierde”.

En la actualidad, la terapia con animales ha cobrado prestigio científico a partir de sus resultados positivos en pacientes. El precursor en enmarcar científicamente esta técnica, fue Boris Levinson, médico psiquiatra estadounidense. A partir de una serie de investigaciones realizadas con niños, el especialista determinó que la interacción entre el ser humano y un animal provoca efectos positivos a nivel físico, psicológico y social. Levinson estableció que la terapia asistida con animales provocó avances significativos en pacientes que padecían diversas enfermedades vinculadas a lo físico o a lo mental como: autismo, parálisis cerebral, déficit de atención, síndrome de down, mal de Alzheimer, depresión, esclerosis múltiple, distrofia y atrofia muscular, hipertensión y en la rehabilitación de patologías cardíacas, oncológicas y mentales.

Otra de las sorprendentes conclusiones de su investigación fue que el lazo con una mascota ayuda enormemente a los niños en situaciones de vulnerabilidad social o que padecen en sus hogares situaciones de maltrato, violencia y abuso. La autenticidad y honestidad del vínculo con una mascota les aporta la posibilidad de comprender la conformación de un lazo afectivo a partir del cuidado, el amor y el compañerismo genuino. Factores que en su biografía con los adultos que conocían hasta entonces, no habían internalizado.

La unión entre los seres humanos y los animales sólo tiene beneficios. La absoluta autenticidad de un ser que acompaña, estimula y ayuda a un niño, a un adolescente, a un adulto o un abuelo, es una muestra clara de la importancia de un vínculo que puede lograr aquello que los hombres a través de la historia no han podido ejercer sin altibajos, el amor desinteresado y la absoluta entrega.

La zooterapia es una prueba de un lazo que sana.

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