Con viejas pelotas de tenis silencian las sillas del aula y alivian la vida de niña con hipoacusia

Por Anastasia Gubin - La Gran Época
19 de Octubre de 2018 Actualizado: 19 de Octubre de 2018

Una madre española preocupada por el rendimiento escolar de su hija Paula, contó la historia de cómo unas simples pelotas viejas de tenis cambiaron la vida de su hija y mejoró el ambiente escolar de todos sus compañeros. La iniciativa se desarrolló gracias al emotivo gesto de la escuela de una localidad sevillana y el profesor de la menor.

“En los últimos meses Paula está sufriendo una pérdida grande de audición (50% en el oído derecho, 40% en el oído izquierdo), y estaba pasándolo realmente mal con el ruido ambiental que suele haber en una clase: gritos, arrastre de sillas y mesas”, explicó Manuela, la madre, en una carta publicada el 18 de octubre por el colegio C.E.PR. S.A.R. Infanta Leonor de Tomares, donde la niña cursa 4º de primaria.

Buscando soluciones en Internet al problema de su hija, Manuela encontró una idea para evitar ruidos en las aulas de clases, que consistía en silenciar las sillas con pelotas de tenis.

“Hablé con el maestro Miguel y se lo conté para ver si se podía hacer en la clase de Paula. Miguel a los dos días tenía un saco lleno de pelotas de tenis que le regaló la Escuela de Tenis del Club Zaudín de Tomares, y llevamos a cabo esta iniciativa”, agregó Manuela.

El resultado ha sido espectacular, Paula está más tranquila en clase y con ella también el resto de compañeros… se benefician todos”, resaltó la madre.

La iniciativa tuvo éxito y Manuela, el tutor Miguel Jurado y la escuela quisieron compartir esta experiencia. Incluso Paula escribió unas lineas.

La hipoacusia que sufre la menor es porque tiene un síndrome que se llama Síndrome 22q, que se refiere a una falta de un pequeño trozo del cromosoma 22. Debido a eso “tiene algunas dificultades en el habla, cognitivos y auditivos principalmente”, explica la madre. “Es una de esas “enfermedades raras” que casi nadie conoce”.

El profesor Jurado dice que conoció a la niña en el curso pasado, como su tutor en 3º.

“Síndrome 22q1, me dijeron… yo sinceramente, desconocía qué era eso, y automáticamente me agobié, porque era un novato con un caso así. Fui conociéndola y vi que mi principal objetivo iba a ser conseguir que Paula diera todo lo que pudiese dar de sí misma; echamos un buen año… aprendió bastante”, comentó el tutor.

“Desgraciadamente su audición peligra, ya ha explicado su madre un poco sobre sus características. El ruido le molesta, pero no como a todos, le molesta de una forma bastante más especial”, añadió el docente.

Después de conseguir las pelotas de tenis con un amigo, el profesor Jurado junto con el padre de Paula, se puso manos a la obra para abrirlas. “Me echó una mano increíble, fue un trabajo en equipo, mientras, Manuela iba colocándolas en las sillas”, dijo el profesor.

Pelota de tenis. (Wikimedia)

Después de compartir con tanto entusiasmo la iniciativa hecha con tanto cariño, la historia de Paula trascendió fronteras en las redes sociales.

“Hola, vivo en la República Checa y tengo una niña con 22q11. Ojalá todos los maestros sean como tú. Para mi es muy emocionante ver lo que has hecho”, escribió un usuario a la escuela.

“Hola…soy de Chile y quisiera felicitarte por el proyecto de las sillas sin ruido…gracias por compartir”, escribió otra persona encantada con la idea.

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