De observadora a artista: La formación de una bailarina de Shen Yun

De observadora a artista: La formación de una bailarina de Shen Yun

Li Kexin, bailarina de Shen Yun. (Dai Bing/La Gran Epoca)

15 de Octubre de 2016

Con una brillante y pura sonrisa, la bailarina Li Kexin transmite una gracia que se halla en las antiguas damas Chinas representadas por artistas clásicos.

Sin embargo a Li, de origen Chino – neozelandés, no le interesaba mucho las artes escénicas, danza, o incluso el ejercicio físico.

Fue después de que Li vio la danza de Shen Yun Performing Arts que quedó cautivada por la forma de arte antiguo chino que podía representar reinos celestiales, hazañas históricas, y las batallas entre el bien y el mal con una impecable elegancia, estilo y tradición.

Ella quería formar parte de Shen Yun. Así que, en 2008, llegó a Nueva York para recibir un entrenamiento sistemático en la danza clásica China.

Shen Yun se estableció en 2006 y tiene su sede en el estado de Nueva York. Montando cientos de actuaciones alrededor del mundo cada año en auditorios prestigiosos como el Lincoln Center, Kennedy Center, y el Royal Festival Hall de Londres, su misión declarada es apoyar y revivir el esplendor del patrimonio de 5.000 años de China.

“Siento que el proyecto que están llevando a cabo es muy significativo”, dijo Li. “Es por eso que deseaba unirme a ellos”.

Entrenamiento riguroso

Li Kexin
Li Kexin en la competencia internacional de danza clásica china de 2012. (Edward Dai/La Gran Época)

Antes de unirse, Li fue inscrita en la Academia de las Artes de Fei Tian, que capacita a los estudiantes en danza clásica China en los lugares en el estado de California y Nueva York.

En la sucursal de Nueva York, Li aprendió las complejidades de la forma de arte, que combina aspectos tanto físicos como espirituales. En la danza clásica China, el lenguaje corporal es crucial para representar emociones y significado sin el uso de las palabras.

Con poca experiencia previa en ejercicios físicos o coordinación, al principio Li encontró los saltos que son comunes en la danza clásica China, especialmente desalentadores. Sin embargo, con el apoyo de los profesores y redoblando sus esfuerzos, se mantuvo optimista e hizo un progreso gradual pero diligente, un paso a la vez.

Además de mejorar el ejercicio físico, Li encontró que el constante entrenamiento en danza la había ayudado a cultivar un porte más solemne. Su postura mejoró y notó cambios en su personalidad. “Soy más compasiva y no tan obstinada como antes”, dijo.

“El mundo interior de un bailarín se refleja de forma natural en sus movimientos. Debemos tener una mentalidad íntegra antes de que podamos entregar un mensaje positivo a la audiencia”.

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Cuidando el ego

El verdadero desafío, comenta Li, vino cuando se unió a Shen Yun Performing Arts para actuar en una de las compañías en gira. Ahí, la búsqueda de la excelencia era obligatoria, hasta los gestos más pequeños, expresiones faciales, y el dominio del contacto con los ojos.

Las actuaciones de Shen Yun suelen durar alrededor de dos horas. Incluyen alrededor de veinte números, desde piezas que representan el estilo imperial y el carácter de las dinastías en China, hasta los bailes regionales de la gente y étnicas folclóricas del país. Otras son cuentos basadas en una historia y leyendas de la antigüedad hasta nuestros días.

A pesar de confiar en su capacidad para ejecutar movimientos de baile a la perfección, Li se encontró menos capaz de retratar expresiones y personajes que, en su opinión, no contrastaban con su personalidad.

En una circunstancia, Li fue asignada para representar a una reina persa en una pieza inspirada en un episodio de la novela clásica “Viaje al Oeste”.

En un primer momento, Li estaba preocupada por su capacidad de capturar efectivamente el requisito del equilibrio real para el personaje de la reina. “Fue difícil actuar como una reina porque yo era demasiado joven”, dijo.

Para superar este obstáculo, prestó mucha atención a sus poses, adquiriendo poses de las personas que retrataban el mismo personaje en otros actos.

Li Kexin
Li Kexin en la competencia internacional de danza clásica china de 2014. (Edward Dai/La Gran Época)

En el drama de la danza “El Pincel Mágico”, Li retrata a un personaje negativo que coqueteaba con un matón. Siendo criada en la modestia y reserva, Li encontró que su personalidad tenía grandes dificultades con el personaje. Ella llegó a la conclusión de que los personajes que juegan papeles negativos son contrastes esenciales para los protagonistas justos y correctos – un entendimiento que la ayudó a aceptar la personalidad que se necesitaba para adaptarse a la asignación.

“En la danza no estás sólo actuando un personaje-se es el personaje”, dijo Li, recordando la lección de un instructor. “El baile es un proceso constante de dejar de lado el yo mismo”.

El dominio de la danza clásica China, Li dijo, también exige el estudio y comprensión de la cultura tradicional transmitida en los 5.000 años de civilización China. Lo que Li se perdió creciendo en Nueva Zelanda, la academia lo facilitó con tutoría integral en la literatura China clásica y virtudes morales antiguas.

Reforzando aún más el espíritu de Shen Yun y sus intérpretes está la disciplina de meditación de Falun Gong, que tiene sus raíces en la cultura tradicional China de auto-mejora y cultivación espiritual, conocido en mandarín como “Xiu Lian”.

Li, practicante de Falun Gong, dice que la práctica y sus principios morales de verdad, benevolencia y tolerancia la han ayudado en el desarrollo de un interior más tranquilo y sereno – valor incalculable para la búsqueda de la perfección en el escenario.

“A menudo medito y reflexiono sobre mí misma”, dijo Li. “Soy más considerada con los demás, en lugar de ser absorbida en problemas desde mi propio punto de vista personal”.

Reviviendo un legado antiguo

Li Kexin
Li Kexin en la competencia internacional de danza clásica china de 2012. (Edward Dai/La Gran Época)

Mientras que Li ha derivado mucho en el camino de la superación personal desde su estudio de la danza, la cultura y la práctica de la meditación, ella también tiene motivaciones más altas que la empujan a sobresalir.

A pesar de retratar las glorias y esplendores del pasado antiguo de China, así como su profundidad espiritual y moral, Shen Yun Performing Arts está prohibido en el país por el régimen comunista.

El ateísmo y el materialismo histórico están consagrados en las doctrinas oficiales del Partido Comunista Chino, que tiene una larga historia de persecución deliberada de creencias – incluyendo Falun Gong – y la destrucción al por mayor de la cultura tradicional China, que fue más notoria durante la Revolución Cultural de 10 años que empezó en 1966.

Menospreciando narrativas de la antigua China que significaron un atraso y una adoración contemporánea de la riqueza y el estatus se sintieron internacionalmente mientras que China se impone a sí mismo en el escenario mundial – y trata de empujar a grupos como Shen Yun hacia fuera.

En sus 10 años de funcionamiento desde el año 2006, Shen Yun y su personal se han encontrado con docenas de casos de interferencia, incluyendo la presión directa de los funcionarios diplomáticos Chinos en los teatros de todo el mundo. En Hong Kong y Corea del Sur, por ejemplo, Shen Yun fue en múltiples ocasiones prohibido, a menudo a último momento.

Incluso fuera de la coacción directa del régimen Chino, muchas formas de arte tradicionales chinas han sido influenciadas por la funesta cultura política actual de China.

Desde los bailes de hoy en día emergiendo de China, muchos de los cuales están afiliados al estado, Li dijo: “A pesar de que están realizando relatos históricos, ellos exhiben los aspectos caóticos y oscuros de la naturaleza humana. La estética de la danza refuerza la atmósfera sombría”.

Li, quien competirá este año en el Concurso Internacional de Danza Clásica China organizado por New Tang Dynasty Television basado en Nueva York, cree que la cultura tradicional china comprende virtudes universales que pueden beneficiar a las personas y a las naciones de todo el mundo.

“La danza Clásica China es el arte escénico mejor equipado para expresar los sentimientos internos de la cultura tradicional y la virtud”.

Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época