100 millones de personas practicaban estos ejercicios en 1999, ¿dónde están ahora?

Por The Epoch Times
20 de Julio de 2021
Actualizado: 20 de Julio de 2021

Si alguna vez ha estado en China, probablemente habrá visto que la gente disfruta practicando al aire libre diferentes formas de qigong, ejercicios de energía, sobre todo en los parques. Sin embargo, a principios de la década de 1990 hubo un sistema de ejercicios de meditación con movimientos lentos que se hizo cada vez más popular antes de que casi todos sus practicantes desaparecieran de la noche a la mañana.

Decenas de miles de personas, de todos los estratos de la sociedad y de todas las edades, que se reunían cada mañana antes de ir al trabajo o a la escuela en diferentes parques públicos de China comunista para realizar los suaves ejercicios de este qigong durante una o dos horas, de pronto no se vieron por ninguna parte después del fatídico día 20 de julio de 1999.

¿Qué era esta práctica? ¿Por qué la gente se sentía tan atraída por este sistema de meditación en particular? ¿Y por qué desaparecieron todos estos ciudadanos respetuosos de la ley?


Los orígenes del qigong en China son profundos. La gente se siente muy atraída por el qigong por su efecto positivo en la salud. El qigong es un sistema de ejercicios chinos de meditación, de los cuales hay muchos tipos, pero en 1992 surgió una forma de qigong completamente libre que animó a la gente a mejorar desde su interior.

Introducido por el Sr. Li Hongzhi en 1992, Falun Dafa, también conocido como Falun Gong, se convirtió en un nombre familiar durante la década de 1990. En todo el país, las personas les proponían a sus amigos y familiares que practicaran este sistema de autocultivación de la mente y el cuerpo porque era el verdadero; muchas personas que probaron Falun Dafa informaron sobre una mejora de su bienestar mental y físico y sobre la curación de enfermedades que los tratamientos occidentales u orientales no podían tratar.

La población abrazó a Falun Dafa no solo por sus ejercicios de meditación sino también por su enseñanza moral, que puede resumirse en tres palabras: “Verdad, Benevolencia y Tolerancia”.

Los que tenían mal temperamento podían mejorar y volverse más tolerantes. Los que tenían relaciones tensas con su cónyuge o miembros de la familia podían lograr un entorno familiar armonioso. Los que eran estudiantes o trabajadores se centraban en cómo ser mejores estudiantes o mejores trabajadores. Estas personas se sentían inspiradas a comportarse de acuerdo con normas morales más elevadas.

Niños y adultos practicando Falun Dafa en la Plaza del Palacio de la Juventud de Shijiazhuang a principios de 1999. (Minghui)
Practicando el segundo ejercicio de Falun Dafa en el noreste de China en 1998. (Minghui)

Apenas un año después de introducir el sistema espiritual al público, el Sr. Li ganó todos los premios principales en la Exposición de Salud Oriental de 1993 celebrada en Beijing, incluyendo el “Premio al Progreso Científico de Vanguardia” y el “Premio Especial de Oro”, y además se le concedió el título de “Maestro de qigong más popular”. Falun Dafa también fue reconocida como la escuela de “Qigong estrella”.

El periódico oficial del ministerio de Seguridad Pública de China elogió al Sr. Li por sus contribuciones “en la promoción de las virtudes tradicionales del pueblo chino de lucha contra el crimen, la defensa del orden social y seguridad, y la promoción de la rectitud en la sociedad”, según un informe del Centro de Información de Falun Dafa.

El Sr. Li fue nominado en cinco ocasiones al Premio Nobel de la Paz y fue propuesto por el Parlamento Europeo para el Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia. También recibió el Premio a la Libertad Religiosa Internacional de Freedom House, según el informe.

Premios del Maestro Li Hongzhi en la Exposición de Oriental de la Salud de 1993 en Beijing. (©Minghui)

Por aquel entonces, los medios de comunicación estatales del Partido Comunista Chino (PCCh) informaban sobre las virtudes de Falun Dafa y estimaban que el número de practicantes en 1999 era de entre 70 y 100 millones.

Esta disciplina de mente-cuerpo se extendió de boca en boca, e incluso altos funcionarios del régimen chino la practicaban.

Sin embargo, todo esto cambió cuando el antiguo líder del partido comunista, Jiang Zemin, percibió la popularidad de Falun Dafa como una amenaza para el régimen totalitario y sus ideales marxistas ateos. Jiang ordenó a las fuerzas de seguridad del régimen que “erradiquen” la pacífica práctica y se puso en marcha una campaña de desinformación sin precedentes en la que participó todo el aparato mediático estatal de China con la intención de poner a la opinión pública en contra de Falun Dafa.

“Arruinar su reputación, llevarlos a la quiebra financiera y destruirlos físicamente”, fue la instrucción de Jiang al ministerio de Seguridad Pública y a la policía.

Practicantes de Falun Dafa en el Palacio Municipal de Niños de Wuhan el 1 de mayo de 1996. (Minghui)
Práctica de meditación en grupo en Guangzhou antes de 1999. (Minghui)

Cuando comenzó esta campaña genocida de persecución, el terror se extendió por toda China.

Nadie se atrevía a mencionar las palabras “Falun Dafa” o “Verdad-Benevolencia-Tolerancia”. Si lo hacían, se arriesgaban a ser arrestados, torturados e incluso a morir en manos de la policía china. La industria de telecomunicaciones y de Internet, fuertemente censurada en China, puede detectar cualquiera de estas palabras, y al rastrear el usuario que la originó, envían a la policía de inmediato.

Así, 100 millones de practicantes que solían disfrutar de estos ejercicios de meditación en los parques de todo el país ya no pudieron hacerlo.

El exlíder del partido, Jiang, también creó una organización al margen de la ley conocida como la “Oficina 610”, que supervisa la persecución y se ocupa exclusivamente de ella. Ellos utilizan el PIB de la nación y las inversiones extranjeras para costearla. Según un informe de Freedom House, “el presupuesto anual estimado para todas las oficinas 610 en todo el país es de 879 millones de yuanes [aproximadamente 135 millones de dólares]”.

Recreación de la tortura de un practicante de Falun Gong recibiendo descargas y golpes con bastones eléctricos. (Minghui)

Lo que es más sorprendente, el PCCh está utilizando a los innumerables practicantes de Falun Gong que están detenidos ilegalmente en las cárceles como una reserva de órganos para trasplantes. Muchos practicantes han testificado que se les extrae sangre y se les clasifica.

Un informe del 21 de junio de 2016 de The Epoch Times revela que fue Jiang quien ordenó la sustracción forzada de órganos de los practicantes de Falun Dafa.

Bai Shuzhong, exministro de Sanidad del Departamento de Logística General, dijo el año pasado en una llamada telefónica a los investigadores de derechos humanos encubiertos: “En ese momento, fue el presidente Jiang. Hubo una instrucción para empezar esto, el trasplante de órganos”.

Según el informe, en un momento de agitación política, a Bai le hicieron creer que estaba hablando con investigadores internos del Partido. Él dijo que fue Jiang quien “dio una instrucción (…) para vender riñones, hacer operaciones”, y “después de que el presidente Jiang emitiera la orden, todos hicimos mucho trabajo contra Falun Gong”.

Ilustración de un modelo de sustracción forzada de órganos de los practicantes de Falun Gong. (Informe de Derechos Humanos de Minghui)

Después de extensas investigaciones de la organización de sustracción de órganos en China, el exsecretario de Estado canadiense para Asia-Pacífico, el honorable David Kilgour, doctorado en jurisprudencia, confirmó que “llegamos a la lamentable conclusión de que estas acusaciones son ciertas”.

El periodista de investigación Ethan Gutmann lo calificó como “una nueva forma de genocidio”.

Tras una investigación de 18 meses, un tribunal popular independiente concluyó en su sentencia completa de marzo de 2020 que los presos de conciencia fueron asesinados en China por sus órganos ofrecidos a la carta “a una escala significativa”. Según el tribunal, el principal suministro de órganos procedía de los practicantes de Falun Dafa encarcelados.

La sentencia tomó nota de pruebas como los tiempos de espera extremadamente cortos que ofrecen los hospitales y los análisis de sangre de los practicantes de Falun Dafa encarcelados y de otras minorías étnicas como los uigures.

“Una disponibilidad tan breve [de órganos] solo podría darse si existiera un banco de potenciales donantes vivos que pudieran sacrificarse por encargo”, dice la sentencia.

Por su parte un grupo de expertos en derechos humanos afiliados a las Naciones Unidas dijo a través de una declaración en junio de 2021, que estaban “extremadamente alarmados por los informes de la supuesta ‘sustracción de órganos’ dirigida contra las minorías, incluidos los practicantes de Falun Gong, los uigures, los tibetanos, los musulmanes y los cristianos, detenidos en China”.

“Estamos profundamente preocupados por los informes sobre el trato discriminatorio de los presos o detenidos en función de su etnia y religión o creencias”, dijeron los expertos.

Los practicantes de Falun Gong participan en un desfile que marca el 22º aniversario del inicio de la persecución del régimen chino contra Falun Gong, en Washington el 16 de julio de 2021. (Larry Dye/The Epoch Times)
Los practicantes de Falun Gong participan en un desfile que marca el 22º aniversario del inicio de la persecución del régimen chino contra Falun Gong, en Washington el 16 de julio de 2021. (Lisa Fan/The Epoch Times)

Con motivo del 22º aniversario del inicio de la persecución en China, unos 1500 practicantes de Falun Dafa se congregaron en Washington el 16 de julio para pedir el fin de la persecución a esta práctica espiritual por parte del régimen comunista chino, que dura décadas.

A medida que aumenta la conciencia sobre la sustracción forzada de órganos de personas vivas, orquestada por el PCCh, personas de todo el mundo están firmando peticiones y organizando actos pacíficos frente a los consulados chinos de todo el mundo para pedir a sus gobiernos que se enfrenten al régimen chino, que exijan la liberación inmediata de todos los practicantes y que de inmediato pongan fin de la persecución a Falun Dafa.

Vea el vídeo a continuación


Únase a nuestro canal de Telegram para recibir las últimas noticias al instante haciendo click aquí


Done a The Epoch Times

Cómo puede usted ayudarnos a seguir informando

¿Por qué necesitamos su ayuda para financiar nuestra cobertura informativa en Estados Unidos y en todo el mundo? Porque somos una organización de noticias independiente, libre de la influencia de cualquier gobierno, corporación o partido político. Desde el día que empezamos, hemos enfrentado presiones para silenciarnos, sobre todo del Partido Comunista Chino. Pero no nos doblegaremos. Dependemos de su generosa contribución para seguir ejerciendo un periodismo tradicional. Juntos, podemos seguir difundiendo la verdad.

TE RECOMENDAMOS