4 recomendaciones importantes sobre la fiebre escarlata que todos los padres deben saber

Por Robert Jay Watson - La Gran Época
18 de Junio de 2019 Actualizado: 18 de Junio de 2019

Aunque la fiebre escarlata puede sonar como algo de los niños de la calle en una novela de Charles Dickens contagiándose masivamente de esta peligrosa enfermedad, no es un vestigio del pasado.

En los últimos años, han aparecido casos de fiebre escarlata en todos Estados Unidos y el mundo.

Los padres que no saben mucho sobre esto necesitan saber a qué se enfrentan sus pequeños, así que hoy les ofreceremos cuatro consejos importantes sobre cómo estar al tanto de la escarlatina.

1) Comprensión de la enfermedad

Lo primero que hay que saber sobre la escarlatina es que es una enfermedad bacteriana, no viral como el resfriado o la gripe. La bacteria específica que causa la enfermedad es el estreptococo del grupo A, y tal como su nombre lo indica, la escarlatina casi siempre está acompañada de faringitis estreptocócica. Cuando alguien se infecta, la bacteria crea una sustancia venenosa que se propaga alrededor de la piel.

¿Por qué escarlata? La fiebre a veces también se llama escarlatina, debido a que las toxinas causan erupciones rojas en el interior de la boca y en la piel. El color distintivo es una de las mejores herramientas que tienen los padres para identificar la enfermedad.

Las bacterias estreptococos del grupo A son responsables de la enfermedad. Imagen ilustrativa (Crédito: Kateryna Kon/ Shutterstock)

La escarlatina afecta en su mayoría a los niños en edad escolar. De acuerdo con los Centers for Disease Control (CDC), las personas de entre 5 y 15 años de edad son las que están en mayor riesgo, mientras que los recién nacidos y los niños pequeños por lo general no están en riesgo.

2) Identificación de la enfermedad

Aunque la escarlatina puede producir muchos síntomas, el primero suele ser similar al estreptococo: una alta temperatura de más 38 grados centígrados, y dolor de garganta. Después de esto, pueden aparecer otros síntomas como escalofríos o vómitos.

Una fiebre superior a 38,3 °C es uno de los primeros síntomas. Imagen ilustrativa. (Crédito: Aleksandra Suzi/Shutterstock)

Una vez que la enfermedad comienza a arraigar, aparece el enrojecimiento característico. La lengua puede lucir como una fresa, roja y protuberancias por todas partes, y la clásica erupción que luego aparece en el pecho, después de un par de días se presenta en el pecho, el cuello y la ingle, pero puede aparecer en cualquier parte del cuerpo.

Este enrojecimiento irregular tendrá con el tiempo una textura áspera y parecida a la del papel de lija. Las mejillas de muchos niños se vuelven rosadas y el color escarlata más llamativo puede aparecer en lugares donde la piel es muy sensible, como las axilas y la ingle.

3) Tratamiento de la enfermedad

Mientras que la escarlatina solía ser una enfermedad muy temible en los niños, hoy en día los antibióticos comunes como la penicilina la hacen mucho más tratable y si tus hijos son alérgicos, la amoxicilina, pueden ser muy efectivos para reducir el tiempo de recuperación, así como para disminuir el malestar causado por la fiebre y las erupciones cutáneas.

Las protuberancias rojas que se desarrollan en la piel se convertirán en una erupción generalizada. Imagen ilustrativa. (Crédito: Alina Reynbakh/Shutterstock)

Cuanto antes lo identifique y comience el tratamiento, más eficaz será para evitar que tus otros hijos se contagien de ella. Si los padres esperan demasiado tiempo o no buscan tratamiento, la enfermedad puede tener consecuencias muy graves. Los niños pueden desarrollar fiebre reumática, que ataca sus órganos vitales. Basta decir que esto es algo que puedes y debes evitar. No te demores, trátalo.

4) Prevención de la enfermedad

¿Qué puede hacer para evitar la enfermedad? Debido a que se propaga por medio de bacterias, una buena higiene puede significar una gran diferencia. Enseñar a tus hijos a lavarse las manos temprano y con frecuencia es vital. Asegúrate que se tapen la boca al toser y estornudar para no contagiar los gérmenes a tus hermanos o compañeros de clase.

Hacer que examinen a sus hijos lo antes posible si cree que presentan los síntomas. Imagen ilustrativa. (Crédito: Ilike/Shutterstock)

Si piensas que un niño puede estar enfermo con escarlatina, asegúrate  que tenga una taza y un juego de platos separados mientras come para que no se transmitan sus gérmenes a nadie más.

Mira el video a continuación:

Por último, pero no por ello menos importante, si tus hijos tienen alguno de los síntomas descritos anteriormente, llévalos a tu pediatra o a la clínica más cercana. ¡Mejor seguro que escarlata!

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