A horas de perforar el túnel que llegue hasta Julen todo el equipo esta esperanzado de un milagro

Por 20 minutos
19 de Enero de 2019 Actualizado: 19 de Enero de 2019

“Tengan la seguridad de que llegaremos a Julen”. Son las esperanzadoras palabras de Ángel García Vidal, el portavoz del dispositivo de rescate desplegado para sacar de un angosto agujero de 110 metros de profundo y 23 de diámetro al pequeño Julen, de dos años y medio, que cayó el domingo en un pozo en Totalán (Málaga).

Los trabajos se centran en un único túnel vertical iniciado este sábado. Una vez comenzados estos trabajos, durarán 15 horas, siempre y cuando no se topen con capas de roca, algo muy probable, y que ralentizará el proceso.

Para ello se está usando la mejor perforadora de España, llegada desde unas obras en la M-40, así como el trabajo de cientos de personas que no descansan ni un momento para acortar los plazos, como los mineros asturianos que tendrán que superar los últimos cuatro metros, en horizontal, hasta llegar a donde está el pequeño. El equipo de salvamento quiere acceder al niño en las primeras horas del lunes.

Seis días y seis noches de duro trabajo sin interrupción llevan a sus espaldas todos los operativos que están participando en el rescate de Julen. Aunque durante las horas de sol el clima es agradable, cuando va cayendo la noche un frío de sierra se apodera de la zona y se mete en los huesos.

Pero ni las bajas temperaturas, ni los imprevistos de última hora, ni las largas jornadas han conseguido frenar a todos aquellos que únicamente se concentran en su meta: sacar al niño del pozo.

Los trabajos son tan lentos porque “no se puede actuar de forma agresiva, hay que ir con mucha prudencia” para evitar nuevos desprendimientos o corrimientos de tierras. Además, “la orografía es muy complicada y es difícil trasladar la maquinaria pesada”, cuenta el ingeniero de minas: “Los camiones hay que sujetarlos con palas para que puedan acceder. Es una obra civil complicadísima”, explica Juan López Escobar, delegado del Colegio Sur de Ingenieros de Minas en la provincia de Málaga, que está colaborando sobre el terreno en las tareas de salvamento.

“En EE UU cayó una niña a un pozo de 7 metros y tardaron 56 horas en sacarla, aquí estamos hablando de 70 metros, una profundidad como un edificio de 20 plantas”, subraya.

Julen podría estar vivo en un espacio hueco

A pesar de los cuatro días transcurridos y de los que aún habrá que esperar, los equipos de rescate no han perdido la esperanza de encontrar a Julen con vida.

“El georradar de la empresa sueca que han traído ha detectado, aunque no es muy preciso, que debajo del tapón  hay un espacio hueco de unos 10-12 metros y es ahí donde se supone que está el niño”, explica José Antonio Berrocal, presidente de la Federación Andaluza de Espeleología y experto en rescate vertical.

“Ha habido casos en los que se ha rescatado a personas con vida después de cuatro o siete días, incluso diez días en algún caso más excepcional. Si el niño se queda en un estado semiletárgico, con las funciones vitales reducidas al mínimo, casi dormido, su organismo puede ser capaz de aguantar más tiempo porque consume menos energía y oxígeno”, subraya.

“Hay una parte hueca y se supone que hay una cantidad importante de oxígeno, aunque no hay ninguna certeza. La esperanza no la hemos perdido y trabajamos pesando siempre en sacarlo sano, es lo que nos mueve a todos”, añade el ingeniero López Escobar.

“Todavía estamos en un horizonte esperanzador, pero evidentemente el tiempo corre en contra y nos acercamos cada vez más al horizonte preocupante, al milagro” añade Berrocal, que ofreció su equipo de espeleólogos expertos en rescate vertical, pero fue descartado ante la imposibilidad de acceder al pozo para una persona adulta.

 

 

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