Acusaciones de Peng Shuai arroja luz sobre corrupción del régimen chino e intriga entre facciones

Por Leon Wright
29 de Noviembre de 2021
Actualizado: 29 de Noviembre de 2021

Han pasado varias semanas desde que la campeona china de tenis femenino Peng Shuai acusó a Zhang Gaoli, ex viceprimer ministro del país, de obligarla a tener relaciones sexuales en el transcurso de una relación intermitente, pero el escándalo continúa produciendo consecuencias internacionales.

Según Peng, de 35 años, quien publicó sus acusaciones el 2 de noviembre en la plataforma de redes sociales Weibo, similar a Twitter en China, ella y Zhang, de 75 años, habían comenzado a verse y habrían tenido relaciones sexuales consensuales hace más de una década. Pero cuando se reunieron luego de su jubilación en 2018, él se aprovechó de ella.

“Si nunca habías planeado asumir la responsabilidad, ¿por qué volviste por mí [y] me llevaste a tu casa”, escribió Peng, y agregó que la esposa de Zhang, Kang Jie, lo ayudó a “vigilarlo” fuera de un dormitorio.

“Esa tarde, no di mi consentimiento y seguí llorando”, decía el posteo de Peng en Weibo.

A pesar de continuar con la aventura debido a que “albergaba los mismos sentimientos” por Zhang; anteriormente, Peng había expresado su insatisfacción con la relación, en la que no tenía ningún estatus y a menudo Kang la reprendía. El posteo de Peng, que fue eliminado por los censores unos 10 minutos después de publicarse, indicó que había decidido hacer pública su historia luego de discutir con Zhang a fines de octubre.

Peng luego desapareció de la vista del público durante casi tres semanas, solo para resurgir recientemente a través de una aparición en video.

Zhang se desempeñó como viceprimer ministro chino entre 2013 y 2018 y ocupó un cargo simultáneo en el Comité Permanente del Politburó de siete miembros del Partido Comunista Chino (PCCh), el organismo de toma de decisiones más poderoso del Partido. Muchos observadores han notado que la acusación pública de Peng es una medida sin precedentes de una residente de China continental contra un líder jubilado del Partido.

“Incluso si sea como golpear una piedra con un huevo y cortejar la autodestrucción como una polilla en la llama, diré la verdad sobre ti”, escribió la atleta.

Comunicación controlada

Los gobiernos extranjeros y las organizaciones deportivas han puesto en duda las garantías de Beijing de que Peng está a salvo luego de que la estrella desapareció de la vista del público.

El 27 de noviembre, un portavoz de la Asociación de Tenis de Mujeres (WTA) declaró que “la WTA sigue preocupada por su capacidad para comunicarse libre, abierta y directamente”, ya que “estuvo claro que sus respuestas [a dos correos electrónicos] estuvieron influenciadas por otros”.

También se ha cuestionado la autenticidad de las fotos y videos producidos en tres ocasiones por Beijing y los medios estatales chinos para mostrar que la atleta olímpica permanece activa y libre.

“Fue bueno ver a Peng Shuai en videos recientes, pero no alivian ni abordan la preocupación de la WTA sobre su bienestar y capacidad para comunicarse sin censura o coerción”, dijo una portavoz de la WTA en un correo electrónico.

Steve Simon, presidente de la WTA, examinó una llamada de media hora el 21 de noviembre en la que Peng le dijo al Comité Olímpico Internacional que estaba a salvo y en casa en Beijing. La decisión del COI de realizar la llamada a pesar de no poder confirmar si Peng estaba en condiciones de hablar libremente fue recibida con críticas.

Antes de eso, el 17 de noviembre, la Red de Televisión Global de China (CGTN), administrada por el estado, informó sobre un correo electrónico supuestamente enviado por Peng a Simon, en la que se retractaba de su acusación de agresión sexual contra Zhang.

El régimen chino se está preparando para celebrar los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022, que se celebrarán en Beijing en febrero. Sin embargo, el evento ha estado plagado de controversia desde incluso antes del posteo de Peng a principios de noviembre, con una creciente ira internacional por los abusos de derechos humanos del PCCh, amenazas militares, diplomacia altisonante, y encubrimiento del brote de la COVID-19 que contribuyó a la propagación de la pandemia.

El 18 de noviembre, el presidente Joe Biden dijo a los periodistas que estaba considerando un boicot diplomático a los Juegos Olímpicos, que permitiría a los atletas estadounidenses competir en los Juegos, pero prohibiría la asistencia de funcionarios estadounidenses.

La estrella de la NBA Enes Kanter, quien recientemente exigió al PCCh que “deje de asesinar por órganos”, pidió al COI que traslade los Juegos de Beijing en protesta por Peng, escribiendo en un artículo de opinión del Wall Street Journal el 21 de noviembre que “ni todas las medallas de oro en el mundo justifican vender sus valores y sus principios al Partido Comunista Chino”.

Ramificaciones políticas

En China, la acusación contra Zhang Gaoli representa una inusual reprimenda pública a un alto funcionario del Partido Comunista, ya sea jubilado o que todavía siga en el poder. Sin embargo, la fama de Peng y los Juegos Olímpicos inminentes ponen a Beijing en una situación difícil.

Según Jonathan Sullivan, director del Instituto de Política de China en la Universidad de Nottingham, el PCCh no “querría este desastre internacional de relaciones públicas justo antes de unos Juegos Olímpicos que de todos modos parecen complicados”.

En declaraciones con el Financial Times, Sullivan también indicó que podría haber “factores políticos” en juego” que reducirían la importancia del “aspecto de relaciones públicas” en relación con la política del régimen interno.

Zhang se ha destacado por su trabajo en las reformas económicas de China cuando sirvió en provincias clave, incluidas Guangdong en el sur y Shandong en el este, antes de su nombramiento como jefe del PCCh de la megaciudad de Tianjin en 2007 y luego ascenso al Comité Permanente del Politburó.

Sin embargo, los expertos también identifican a Zhang como un asociado del exjefe del Partido Jiang Zemin, a quien el académico de Brookings Institution en China, Cheng Li, describió como un importante “punto unificador” para la oposición interna al actual líder chino Xi Jinping, según un artículo del 26 de noviembre del Financial Times.

Cheng señaló además los lazos comerciales de Zhang y lo nombró como un protegido clave de Zeng Qinghong, el exvicepresidente chino que es ampliamente considerado como el segundo después de Jiang en una facción centrada en los dos líderes retirados.

Cercius Group, una consultora con sede en Montreal, llamó a Zhang “un ‘jiang-pai puro'”, el término en mandarín para la “facción de Jiang”.

“Nunca se dijo que Zhang fuese un aliado de Xi en el campo académico de la literatura de élite china, ni en la literatura de la élite china taiwanesa, ni siquiera en el análisis basado en Hong Kong”, dijo Cercius en un artículo del Financial Times.

El trato de Beijing contra Peng es probablemente una cuestión de protocolo del régimen: “Por supuesto, hay que desatar el aparato de censura para demostrar que ‘estamos protegiendo a los nuestros’”, dijo Cercius. “Pero en realidad, Xi ahora tiene el impulso para castigar a Zhang si quiere”.

Una posible investigación o juicio hacia Zhang representaría una nueva escalada en la campaña anticorrupción de Xi de nueve años. Aunque miles de altos funcionarios han sido destituidos desde que Xi llegó al poder en 2012, el único exmiembro del Comité Permanente del Politburó que ha sido purgado hasta ahora es Zhou Yongkang, quien una vez controló la organización del PCCh que supervisa todas las fuerzas judiciales y de seguridad chinas. Zhou ahora está cumpliendo cadena perpetua.


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