Almagro: la diplomacia le da oxígeno a la dictadura venezolana

Por Sabrina Martín
23 de Agosto de 2019 Actualizado: 23 de Agosto de 2019

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, lamentó públicamente que la diplomacia solo ha servido para darle tiempo y oxígeno a la dictadura venezolana. Insistió en que a una dictadura no se le puede apaciguar y la única forma de terminar con ella es con fuerte presión.

Afirma que la dictadura opera bajo una “lógica criminal”, que se asimila a la de un narcotraficante que no se entregaría voluntariamente si se le da un plazo determinado.

“Las dictaduras se van haciendo valer todos los recursos que hagan sentir amenazados a los dictadores”, insistió Almagro.

5 millones de exiliados, 14.000 presos políticos bajo un sistema de puerta giratoria y al menos 14 millones de hambrientos, son las cifras que dio el diplomático sobre el horror que viven los venezolanos bajo la dictadura de Nicolás Maduro.


Dada la crisis humanitaria que vive Venezuela, Almagro insiste en que el oxígeno que se le da a la dictadura, en medio de un sistema de salud colapsado, es tiempo que cuesta vidas.

Bellum iustum, el ataque contra la población civil justificaría una “guerra justa”

Al respecto, el politólogo Santiago Rodríguez,  profesor de teoría política en la Universidad de Carabobo, declaró que  “Frente a esta dictadura criminal, es necesario el uso de la fuerza bajo el concepto del “bellum iustum” y la “Doctrina de Responsabilidad de Proteger”. Los Estados de la OEA tienen la obligación moral de proteger a Venezuela de las violaciones y crímenes de lesa humanidad de Maduro”.

Bellum iustum traducido al castellano significa guerra justa o guerra legítima. Es un concepto teológico-político con el fin de regular el derecho a la guerra.

Es decir, dada la naturaleza criminal de la dictadura venezolana y su frontal ataque contra la población civil, el experto propone la acción militar.

Por medio de las tanquetas que atropellan a los manifestantes, sumado a la masacre contra los indígenas del pueblo pemón en la frontera con Brasil, y por último, las 6800 ejecuciones extrajudiciales que incluso la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, denunció, hay material suficiente para afirmar el ataque.

Repudiar la dictadura venezolana le costó a Almagro el rechazo de su partido y nación

El secretario general de la OEA dijo que el fin de la dictadura “no va a ser con palabras indulgentes, no va a ser con apaciguamiento, porque nunca lo ha sido, que se van las dictaduras. Las dictaduras se van haciendo valer todos los recursos que hagan sentir amenazados a los dictadores”.

Por su implacable postura frente a la dictadura venezolana, Almagro perdió el respaldo del partido de gobierno de Uruguay, su país de origen.

Hoy, el cuerpo diplomático uruguayo lidera la gestión para que su compatriota no sea reelecto como secretario general de la OEA.

Almagro criticó la protección de Europa a los dictadores de América

Mientras tanto, desde su rol, Almagro convoca al fortalecimiento de la relación entre América y Europa. Exclamó que la unión de Occidente tiene que pasar por una agenda de principios, donde la libertad se concibe como indivisible.

Planteó que los territorios en América que todavía están bajo dominio europeo, como Aruba, están entre los más afectados por la crisis venezolana y por tanto también influye sobre el viejo continente.


Pero sobre todo, resaltó que no puede haber pasividad en materia de ataques contra la libertad, y citó como ejemplo a un preso político de Cuba, destacando cómo esa privación debe ser abordada de igual forma si le pasase a un argentino o chileno.

Resaltó que en la Unión Europea obviamente hay socios de los dictadores y que eso no tiene que ser un impedimento para resolver esta situación.

Cabe señalar que cuando se inauguraron los juicios contra las empresas que se lucran por cuenta de la expropiación por el Partido Comunista Cubano, la Unión Europea se opuso rotundamente; dado en buena medida al hecho que las principales cadenas de hoteles en el país caribeño son españoles.

Entonces Almagro plantea que debe haber compromiso en todo Occidente para lograr que América sea un continente libre de dictadores, libre de presos políticos.

Para ello, pide fin al romanticismo hacia los dictadores y a la indiferencia ante crímenes de lesa humanidad. Y resalta que la protección de intereses económicos de segunda línea, como mínimo, es inadmisible.

Este artículo fue publicado originalmente en PanAm Post.

Los puntos de vista expresados en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de La Gran Época.

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