Ancianos argentinos de más de 80 años son abandonados por su hijo en un bar

Por Anastasia Gubin - La Gran Época
06 de Junio de 2019 Actualizado: 06 de Junio de 2019

Una pareja de ancianos de más de 80 y 90 años fue abandonada en un bar de la ciudad de Rosario después que fueron desalojados de un departamento donde vivían con uno de sus hijos, por falta de pago.

Después de toda una vida, Hugo González de 92 años e Hilda Pacheco de 88 años fueron dejados por su propio hijo en un bar de la ciudad, dijeron funcionarios del Ministerio de Seguridad, según Rosario 3, el 6 de junio.

Es posible que salió a buscar un lugar donde alojarlos y no lo logró. Se desconoce hasta el momento la razón.

Ayer miércoles a las 18 horas, la Central de Emergencia del 911 recibió un llamado desde un bar que funciona en las calles 27 de Febrero y Corrientes de Rosario, diciendo que los abuelos habían quedado solos y no sabían donde ir.

Tercera edad. Imagen de archivo, (Wikimedia Commons)

El hombre que los acompañaba los dejó comiendo. Con el paso de las horas, los empleados del bar dijeron que se quedaron preocupados al ver a los ancianos inquietos y decidieron ayudarlos.

La policía intervino y dijo a la prensa que la pareja comentó que vivía en un departamento y se tuvo que ir por falta de pago. El hijo con el que vivían fue el que los dejó comiendo en el local.

Imagen de una anciana. (Wikimedia Commons)

Habían sido desalojados de una propiedad de la misma calle 27 de febrero. Un vecino cuando visitó el bar los reconoció.

El personal de asistencia social constató el buen estado de salud de la pareja y logró dar con otro de los hijos del matrimonio, Raúl González de 59 años, quien aseguró que se haría cargo de sus padres llevándolos a su casa.

Ancianidad

Un estudio publicado en la revista Scielo revela que uno de los grandes problemas para que los hijos en Argentina sean capaces de asistir a sus propios padres es el tardío desapego del hogar familia.

Los padres terminan asumiendo casi todas las exigencias de la edad de la infancia en la edad adulta de sus hijos. Pasan su vida dando asistencia alimentaria, habitacional, recreativa y educacional de los hijos, lo que les impide en gran medida aprender a responsabilizarse. Luego cuando los ancianos necesitan ayuda no la tienen. Sus propios hijos no están en condiciones.

Esto impide a su vez que se genere el tradicional lazo generacional entre abuelos y nietos y una educación más estable para los descendientes.

Anciano enseña a su nieto. (Wikimedia Commons)

Los abuelos son los que generalmente hacen “tomar conciencia de las propias raíces”, dice el informe.

Ellos “empalman con el ayer, reafirman en una continuidad de vida, aportan el sentido común y la sensatez propios de la mayor edad, se hallan presentes en la vida de los nietos con un marcado signo de amor-refugio, de saber y querer escuchar siempre, de disponer de tiempo para compartir”.

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