Atravesar una gran tribulación puede ser la oportunidad para perdonar y tolerar a quien nos hace daño

Por Jasmine Nan - La Gran Época
13 de Junio de 2019 Actualizado: 14 de Junio de 2019

Un día, un grupo de policías interrogaba a varias personas. Un joven policía, enfurecido, se sacó un ancho cinturón de la  cintura y golpeó a un joven.

En ese momento, una mujer de mediana edad se acercó corriendo y usó su cuerpo para proteger al joven. Este movimiento sorprendió al policía, pero él no se detuvo. Mientras los golpeaba con su cinturón, gritó y le pidió a la mujer de mediana edad que se fuera.

No asustada por la violencia, la mujer de mediana edad sostuvo al joven con fuerza, protegiéndolo de la golpiza.

El policía loco no pudo controlar su odio y el cinturón siguió golpeando a la mujer. En ese momento, una pequeña figura apareció al final del pasillo y corrió hacia ella.

“¡Papá!”, gritó.

Al ver a su hijo acercándose, el policía que empuñaba el cinturón se detuvo. Se volvió hacia su hijo y con una gran sonrisa en la cara le dijo que se divirtiera afuera y luego volvió a coger el cinturón.

“¡Llévense al niño!”, la mujer de mediana edad le dijo al policía con determinación.

“Está acostumbrado a estas escenas. Esto no puede asustarlo”, respondió el policía.

(Credito: La Gran Época)

La mujer de mediana edad se mantuvo firme y digna.

“¡Llévense al niño! Un día en un futuro cercano, cuando recuerdes lo feroz e inhumano que fuiste, lastimando a la gente más amable del mundo, te sentirás avergonzado. ¡Perderás para siempre tu dignidad de padre!”.

Ningún resentimiento apareció en sus ojos cuando ella lo miró, solo hubo compasión.

Sin moverse, el policía pasó de ser feroz a estar confundido y luego a llorar. Después de un rato, se ató lentamente el cinturón a la cintura, inclinó la cabeza, tomó la pequeña mano del niño y se fue.

Después de unos pasos, se detuvo. Inclinándose hacia el niño y le dijo: “Despídete de la tía y dale las gracias”.

El niño se volvió y agitó la mano, gritando dulcemente: “Gracias, tía. ¡Adiós!”.

Cuando el policía llegó al final del pasillo, regresó levantando la mano que acababa de empuñar el cinturón y golpeó una vez más a los practicantes de Falun Dafa.

 

El poder de la Benevolencia y de la Tolerancia

Frente al tratos cruel e injusto, la practicante de Falun Gong eligió dejar a un lado el sufrimiento y en cambió salvaguardó la dignidad del policía como padre. Finalmente, ella logró despertar su conciencia y le dio la oportunidad de volver a ser un ser humano digno.

Esto es gran compasión y tolerancia.

Cuando la seguridad personal está en riesgo, una mente que todavía puede pensar desinteresadamente por los demás es divina.

¿Qué es la divinidad?

El activista de derechos humanos. James Green, dijo una vez que la tolerancia es humana y que el perdón es divino. La mayor tolerancia del mundo es el perdón. Esta cualidad divina trasciende a la humanidad y manifiesta la belleza de la Verdad y la Benevolencia.

Como dijo Shakespeare: “El perdón cae como lluvia suave desde el cielo a la tierra. Es dos veces bendito, bendice al que lo da y al que lo recibe”.

(Crédito: La Gran Época)

Falun Dafa (también conocido como Falun Gong) es un sistema de meditación para el mejoramiento personal basado en los principios universales de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Fue presentado al público por el Sr. Li Hongzhi en 1992 en China. Actualmente lo practican más de 100 millones de personas en más de 120 países. Sin embargo, este sistema de meditación pacífica está siendo brutalmente perseguido en China desde 1999. Para más información, por favor visite: falundafa.org y faluninfo.net.

¡El poder de la compasión! Un policía desarmó a un hombre con un abrazo y mucha bondad.

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