Bajos niveles de vitamina D están relacionados con el riesgo de contraer COVID-19, dicen médicos

Por La Gran Época
13 de Agosto de 2020
Actualizado: 13 de Agosto de 2020

Mientras el mundo espera un tratamiento, una cura o una vacuna definitiva para el COVID-19, los estudios han demostrado una correlación significativa entre un bajo nivel de vitamina D en la sangre y un mayor riesgo de infección.

Los hallazgos revelan la necesidad de contar con datos más sólidos para determinar si la vitamina D puede prevenir la enfermedad o se puede utilizar como complemento de la terapia.

La vitamina D, comúnmente conocida como la vitamina del sol, es una hormona con una amplia gama de beneficios que van más allá de la salud de los huesos y los músculos. También puede fortalecer el sistema inmunológico, proteger contra las enfermedades cardiovasculares, ayudar a prevenir el cáncer de colon, entre otros. Se presenta de dos formas principales: la vitamina D3, que es producida por el cuerpo, y la vitamina D2, que se encuentra en las plantas.

A la espera de pruebas concluyentes sobre los efectos de la vitamina D en el tratamiento de la COVID-19, los médicos le están haciendo hincapié a las personas sobre la importancia de revisar los niveles para asegurarse de que tienen un nivel adecuado del nutriente.

La Dra. Kecia Gaither dijo a The Epoch Times en un correo electrónico que está revisando los niveles de vitamina D en sus pacientes. Las mujeres que están embarazadas o amamantando, en particular, pueden no tener suficiente vitamina D. Y es aún más importante ahora porque “se ha descubierto que los pacientes con niveles adecuados de vitamina D tienen menos morbilidad y mortalidad por COVID-19 que los que tenían una deficiencia”, escribió Gaither.

“Junto con los suplementos de vitamina D, se necesita una adecuada exposición al sol, particularmente si se trata de una piel melanizada [de piel más oscura], porque la vitamina D se produce en la piel”, dijo Gaither. “La melanina inhibe la producción de vitamina D en la piel”.

La melanina es un pigmento que oscurece la piel, los ojos y el cabello. Los negros estadounidenses están en un grupo de alto riesgo por tener bajos niveles de vitamina D porque, si bien su piel más oscura puede protegerlos contra el cáncer de piel, también reduce la producción de vitamina D.

Una investigación del Instituto The Cooper observó cómo el estado físico y el peso corporal afectaban los niveles de vitamina D en los adultos negros, dijo: “Los hombres y mujeres afroamericanos con niveles de aptitud física moderados o altos presentaban un 45 por ciento menos de probabilidades de tener deficiencia de vitamina D que aquellos con niveles bajos de aptitud física. Además, los hombres y mujeres afroamericanos obesos tenían un 70% más de probabilidades de tener deficiencia de vitamina D que los que tenían un peso normal”.

El investigador principal Steve Farrell dijo: “Algunas de las discrepancias de salud que vemos en los adultos afroamericanos pueden deberse parcialmente a la alta prevalencia de deficiencia de vitamina D en esta población”.

Síntomas y dosis

Los síntomas de deficiencia de vitamina D pueden incluir osteoporosis, adelgazamiento y debilidad de los huesos, dolor óseo y muscular, depresión, fatiga e infecciones o enfermedades frecuentes.

El Dr. Mike Hansen, neumólogo y médico de cuidados intensivos, dice en un video sobre COVID-19 que muchos “pacientes de COVID-19 que requieren hospitalización tienen bajos niveles de vitamina D, y esto es consistente con lo que estamos viendo”.

Para tratar la deficiencia de vitamina D, la exposición de la piel a la luz solar directa durante 15 a 30 minutos al día, evitando las quemaduras de sol, junto con la incorporación de alimentos como el salmón, los champiñones blancos y el aceite de hígado de bacalao puede ser suficiente para que algunas personas alcancen niveles adecuados de vitamina D. Para otras, se recomienda un suplemento de vitamina D a través de su médico.

El Dr. Abe Malkin escribió en un correo electrónico a The Epoch Times explicando que en general, “una dosis segura de suplemento diario sería de 2000 UI [unidades internacionales] diarias, pero para aquellos que son más deficientes, pueden tomar hasta 5.000 UI diarias”. Malkin, que es el fundador y director médico de Concierge MD LA, dice que los suplementos de zinc y vitamina C se deben tomar al mismo tiempo “para ayudar a reforzar el sistema inmunológico”.

La Oficina de Suplementos Dietéticos de los Institutos Nacionales de Salud recomienda 600 UI para personas de hasta 70 años de edad y 800 UI para adultos de 71 años o más.

Aunque es poco frecuente, se puede producir toxicidad por vitamina D cuando se consume demasiada cantidad del nutriente, generalmente en forma de suplementos y durante mucho tiempo. Esto causa un exceso de calcio en la sangre, ya que la vitamina D ayuda al cuerpo a absorber y regular el calcio, causando síntomas de “náuseas, vómitos, debilidad, problemas de riñón y dolor de huesos”, según Gaither.

“Aquellos que tienen niveles elevados de vitamina D naturalmente no deberían tomar un suplemento”, dijo Malkin. “Esto se determinaría mediante un análisis de sangre para comprobar los niveles de vitamina D”.

Mensajes contradictorios de estudios recientes

Un estudio de observación que examinó los niveles de vitamina D en 7807 personas a las que se les hizo la prueba de COVID-19 en Israel, encontró que el nivel medio de vitamina D en plasma era notablemente inferior entre los 782 que dieron positivo comparado con los 7025 que dieron negativo, mostrando una asociación independiente entre los bajos niveles de vitamina D en la sangre y la aparición y severidad de COVID-19. La forma de vitamina D que circula en el cuerpo se llama 25(OH)D, que se prueba para determinar la deficiencia o toxicidad de la vitamina D.

Pero los investigadores de un estudio en el Reino Unido dijeron que sus hallazgos “no proporcionaron pruebas que apoyen un papel potencial de la concentración de (25(OH)D) para explicar la susceptibilidad a la infección por COVID-19, ya sea en general o para explicar las diferencias entre los grupos étnicos”. El estudio reclutó a 348,598 personas (pero solo 449 dieron positivo en la prueba de COVID-19) del Biobanco del Reino Unido para examinar si sus niveles de vitamina D en plasma se correlacionaban con el riesgo de COVID-19 utilizando la línea de base 25(OH)D de los participantes que se registraron hace 14 años, entre 2006 y 2010.

El uso en el estudio de las mediciones de la base de referencia de los participantes de hace más de un decenio suscitó la preocupación de varios científicos que fueron coautores de una respuesta argumentando que la evaluación de la base de referencia no era “representativa del nivel actual, ya que las concentraciones ‘generalmente se rastrean a lo largo del tiempo'”. Concluyeron que la asociación de la vitamina D y COVID-19 aún no es clara, y que “aunque la deficiencia puede no estar asociada con el riesgo de incidencia, aún puede estar asociada con el riesgo de severidad, que este trabajo no examina”.

No esperar a los resultados

En algunos países, gobiernos o instituciones médicas han comenzado a recomendarle a los ciudadanos que consideren la posibilidad de tomar suplementos de vitamina D y exponerse al sol.

El gobierno escocés actualizó su orientación sobre la vitamina D el 29 de julio declarando que “es importante que las personas mantengan niveles suficientes de vitamina D” y que las personas de los grupos de alto riesgo deben “tomar un suplemento diario”.

La Academia Nacional de Medicina Francesa ya empezó a subrayar la importancia de la vitamina D contra la COVID-19 en mayo. Las recomendaciones que hizo la organización fueron que cualquier persona menor de 60 años tomara un suplemento de vitamina D de 800 a 1000 UI inmediatamente después de que se confirmara el diagnóstico de COVID-19. Para los adultos de 60 años o más con COVID-19, deben recibir una prueba de vitamina D, “y si se encuentra una deficiencia, se les administra una dosis de 50.000 a 100,000 UI”.

Los suplementos dietéticos no están regulados por la Asociación de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, por lo que no necesitan cumplir los mismos requisitos estrictos que los medicamentos. Para saber si está comprando un suplemento de calidad, compruebe que la botella tenga una etiqueta de “probado por terceros”, así como una verificación de la USP y se elijan marcas con buena reputación.

Es mejor consultar con su médico para asegurarse que está tomando la cantidad correcta.


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