Bebé abortada fue abandonada para morir en la basura del hospital; 36 años después conoce a su madre

Por La Gran Época
24 de Mayo de 2018 Actualizado: 05 de Junio de 2019

Una bebé abortada, que fue dejada en la basura del hospital para que muriera, sobrevivió y 36 años después, encuentra a su madre a través de una larga búsqueda para dar con ella.

Melissa Ohden, ahora de 41 años, tenía solo 14 años cuando descubrió que cuando era bebé había sobrevivido a un aborto fallido. Su madre biológica recibió una solución salina para terminar el embarazo, y la bebé, presuntamente muerta, fue arrojada a un contenedor de desechos médicos. Afortunadamente para Melissa, una enfermera escuchó sus débiles gritos y jadeos por aire y la llevó rápidamente a cuidados intensivos.

La bebé Melissa pesaba solo 1 kg (2 libras 14 onzas). Su madre biológica ya había salido del hospital y no sabía que su bebé había sobrevivido.

“Nunca he conocido a la mujer que me llevó a un neonato pero es un ángel, le debo la vida”, dijo Melissa a Mail Online en una entrevista exclusiva.

Ella fue adoptada por Linda y Ron Ohden, y la pareja adoptó a otra niña llamada Tammy. Melissa y su hermana Tammy sabían que fueron adoptadas desde una edad temprana.


“Tammy y yo peleamos como suelen hacerlo las hermanas”, dijo. “Fue durante uno de estos argumentos explosivos a la edad de 14 años, cuando gritó: ‘¡Al menos mis padres me querían!’ Corrí hacia mis padres adoptivos que finalmente me contaron la verdad devastadora: que había sobrevivido a un aborto fallido”.

“Sentí que mi mundo dejó de girar esa noche. Me sentí enojada, asustada, avergonzada e incluso culpable por estar viva”, dijo Melissa. “Estaba bebiendo mucho para adormecer el dolor. Pero mis padres nunca se dieron cuenta de lo mucho que me dolía porque era tan buena escondiéndolo”, recordó.

Melissa pasó casi dos décadas buscando a sus padres biológicos, y descubrió que su madre fue forzada a abortar y vivía con la culpa. Y siendo esto ya bastante devastador, también se enteró de que su abuela era supervisora ​​de enfermería en el hospital en ese momento y había ordenado al personal de enfermería que la dejara morir como un feto abortado.


“Descubrí que mi madre biológica, de 19 años, había sido obligada a abortar por su propia madre, que era enfermera educativa en el hospital”, dijo Melissa, que ha escrito un libro, You Carried Me: A Daughter’s Memoir, que detalla su viaje.

Después de una búsqueda de 17 años, Melissa conoció a su madre el 22 de mayo de 2016. “Cuando finalmente nos encontramos … pude verla a lo lejos acercándose y parte de mí quería huir. Fue aterrador”, comentó.

“Entonces nos abrazamos y ambas lloramos”. Dije: ‘Ha pasado mucho tiempo’. Ella me dijo: ‘Me robaron'”. Melissa dijo: “Entonces se sintió muy natural”.

Melissa escribió en el capítulo 15 de su libro sobre lo que le dijo su madre en su primera reunión: “Mi mayor pesar, Melissa, es que no me escapé”, dijo. Me dijo que sus padres estaban indignados por su embarazo, avergonzados de que ella no estuviera casada y embarazada, con miedo de lo que significaría para su reputación en la comunidad.

La solución más obvia, el matrimonio, fue a la que más se opusieron sus padres. Insistieron en que su hija no se casara con un hombre cuyos antecedentes y perspectivas eran tan modestos, en su opinión. Estaban decididos a que su hija hiciera un partido “mejor” y más destacado a nivel social”.

“Ella lleva mucha culpa y vive con muchos remordimientos, pero le dije que no la culpo en absoluto. Solo tengo perdón en mi corazón, por mi padre e incluso por mi abuela”, dijo.

Melissa se casó con Ryan, y juntos tienen dos hijas, Olivia y Ava. Casualmente, Olivia nació en el mismo hospital donde Melissa sobrevivió al aborto.

“Ha sido un viaje largo y doloroso desde la vergüenza y la ira a la fe y el perdón. Pero me niego a ser envenenada por la amargura, esa no es forma de vivir”, indicó.

Melissa es la fundadora de Abortion Survivors Network y tiene una maestría en trabajo social.

“He estado en contacto con 223 sobrevivientes de aborto, principalmente de los Estados Unidos, pero también de otras partes”, dijo. “Ha devastado vidas”, agregó.

“He aprendido a perdonar. No hace que lo que pasó esté bien, pero te libera del dolor. Todos somos humanos y todos cometemos errores “, le dijo al mismo medio.

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