Beijing expulsará a tres reporteros del Wall Street Journal por cobertura del coronavirus

Por Eva Fu
19 de Febrero de 2020
Actualizado: 19 de Febrero de 2020

China anunció que revocó las credenciales de prensa de tres reporteros del Wall Street Journal (WSJ) el 19 de febrero, lo que constituye la mayor expulsión de medios de comunicación extranjeros del país en décadas.

Beijing tomó la decisión en represalia por la publicación del 3 de febrero titulada “China es el verdadero enfermo de Asia”, dijo el miércoles el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino Geng Shuang.

En una conferencia de prensa del miércoles, Geng dijo que el lado chino ha presentado repetidas “representaciones severas” al WSJ sobre el artículo, el cual, según dijo, posee un “título racialmente discriminatorio” y desacredita al gobierno chino. Dijo que la publicación no se disculpó oficialmente como el régimen chino lo exigió, y amenazó con tomar más medidas si es necesario.

“No recibimos con agrado a los medios de comunicación que usan lenguajes de discriminación racial y calumnias maliciosas”, añadió.

Al jefe adjunto de la agencia, Josh Chin, el reportero Chao Deng, ambos ciudadanos estadounidenses, así como el reportero australiano Philip Wen, se les pidió que abandonaran el país en cinco días, según el WSJ. Los tres reporteros, todos asignados a Beijing, no tuvieron ninguna participación en el artículo.

La expulsión se produjo pocas horas después de que el Departamento de Estado de EE.UU. designara a cinco medios de comunicación estatales chinos como misiones extranjeras y operativos del gobierno chino. Estos incluyen la emisora estatal CCTV; su subsidiaria en el extranjero China Global Television Network (CGTN), China Radio International; China Daily Distribution Corporation; y Hai Tian Development USA, el distribuidor estadounidense del portavoz del Partido Comunista Chino, People’s Daily.

La nueva asignación exigirá que las operaciones de las empresas en Estados Unidos registren en el Departamento de Estado los cambios de personal y sus propiedades inmobiliarias actuales, así como que obtengan una aprobación previa antes de comprar o arrendar cualquier nuevo espacio de oficina, de la misma manera que lo hacen las misiones diplomáticas extranjeras.

Geng no estableció un vínculo entre las nuevas designaciones del Departamento de Estado y las expulsiones, pero dijo que China “lamenta y rechaza la decisión equivocada”.

William Lewis, el editor del WSJ, dijo en una declaración que la compañía estaba “profundamente decepcionada” con la decisión del Ministerio de Relaciones Exteriores de China.

Pero también dijo que la publicación lamentaba que el mencionado artículo hubiera “claramente causado malestar y preocupación entre el pueblo chino”.

“Nuestras páginas de opinión publican regularmente artículos con las ideas con las que la gente está en desacuerdo o de acuerdo, y no fue nuestra intención ofender con el título del artículo”, dijo.

El Secretario del Departamento de Estado Mike Pompeo también criticó la decisión, dijo que “la respuesta correcta [al artículo] es presentar argumentos en contra, no restringir la expresión”.

“Los países maduros y responsables entienden que una prensa libre informa los hechos y expresa opiniones”, dijo en una declaración el miércoles. Dijo que Estados Unidos espera ver que los chinos tengan “el mismo acceso a información precisa y libertad de expresión de la disfrutan los estadounidenses”.

Un total de al menos nueve reporteros han sido obligados a dejar China desde el 2013, aunque el país no ha expulsado completamente a un corresponsal extranjero desde 1998, según el Club de Corresponsales Extranjeros de China (FCCC).

Un policía chino lleva una mascarilla protectora mientras hace guardia en la puerta de Qianmen durante una nevada en una calle comercial vacía y cerrada en Beijing, China, el 5 de febrero de 2020. (Kevin Frayer/Getty Images)

En 1998, China expulsó a un periodista japonés y uno alemán por una presunta posesión de secretos de Estado.

En una declaración, la Comisión Federal de Comunicaciones condenó enérgicamente la decisión de China de cancelar las visas y las tarjetas de prensa de los periodistas, diciendo que fue un “intento extremo y obvio de las autoridades chinas de intimidar a las organizaciones de noticias extranjeras tomando represalias contra sus corresponsales con sede en China”.

Chun Han Wong, un reportero de Singapur que trabajaba en la oficina del WSJ en Beijing, también fue expulsado efectivamente de China en agosto de 2019 después de que las autoridades se negaran a renovar sus credenciales de prensa. Semanas antes, Chun había escrito un informe de investigación en el que detallaba una investigación australiana sobre las actividades de blanqueo de dinero de Ming Chai, primo del líder chino Xi Jinping.

El Senador Ben Sasse (R-Neb.) también reprendió a Beijing por la decisión el miércoles, señalando que el periódico está bloqueado por el firewall de Internet de China, por lo que no está disponible para el público chino.

“Aquí está la prueba de que Beijing está enfermo: fue el mismo Partido Comunista Chino el que se mantuvo al margen durante semanas mientras el coronavirus asolaba Wuhan, entró en acción cuando se hirieron los sentimientos del Presidente Xi por un tìtulo que nadie en China tiene la libertad de leer”, dijo en un comunicado de prensa.

“El Wall Street Journal no le debe nada al Partido Comunista Chino. El Presidente Xi le debe al pueblo chino una disculpa por su encubrimiento del coronavirus”.

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