Caravana de migrantes frustra al gobierno de Trump que busca más control en la frontera

Por Charlotte Cuthbertson – La Gran Época
02 de Mayo de 2018 Actualizado: 03 de Mayo de 2018

WASHINGTON.- Con la “caravana” de migrantes entrando a Estados Unidos desde Tijuana-México, la administración está tratando de enviar un mensaje sobre la necesidad de políticas más fuertes de aplicación de la ley fronteriza, pero a su vez está atada de pies y manos por las lagunas de la ley de inmigración de Estados Unidos.

Alrededor de 100 miembros de la caravana terminaron en Tijuana-México el 29 de abril, con la intención de cruzar la frontera por el punto de entrada de San Ysidro y solicitar asilo basado en un “temor creíble” de regresar a su país de origen. La mayoría son de Honduras.

El Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) anunció que el puerto de entrada a San Ysidro había alcanzado el cupo de personas que entraban al país sin la documentación adecuada.

“Dependiendo de las circunstancias del punto en el momento de la llegada, es posible que esas personas tengan que esperar en México mientras los funcionarios del CBP trabajan para procesar a aquellos que ya se encuentran dentro de nuestras instalaciones”, dijo el Comisionado del CBP, Kevin McAleenan, en una declaración el 29 de abril. “A medida que haya más espacio y recursos disponibles, los oficiales del CBP podrán llevar a más personas al puerto para su procesamiento.”

El cierre fue de corta duración, y el procesamiento se reanudó el 30 de abril.

Kevin McAleenan, comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, habla en una audiencia del Congreso en Washington, el 25 de abril de 2018. (Samira Bouaou/La Gran Época)

San Ysidro es el punto de entrada más concurrido del país, con más de 100.000 viajeros de paso cada día. Un portavoz del PFC dijo que la capacidad de los puntos depende de una serie de factores entre los que se incluyen el espacio de espera, el volumen general de tráfico portuario, los recursos de los oficiales, la complejidad de los casos, las necesidades médicas, los requerimientos de traducción y las acciones de aplicación de la ley.

“En los últimos días, San Ysidro vio excedida su capacidad total debido al aumento de la llegada de personas indocumentadas que solicitan asilo, o por otros casos complejos”, dijo el funcionario.

El fin de semana pasado no fue la primera vez que San Ysidro ha limitado la entrada. Esto ha ido ocurriendo en los últimos seis meses, y en 2016 la entrada fue restringida por la afluencia de haitianos que llegaron a la frontera de California, según el funcionario del CBP.

El presidente Donald Trump dijo que ha estado observando de cerca el avance de la caravana.

“Nuestras leyes de inmigración son un desastre total”, dijo Trump durante una conferencia de prensa el 30 de abril. “Somos una nación de leyes, tenemos que tener fronteras. Si no tenemos fronteras, no tenemos país”.

Trump dijo que las imágenes de la zona de San Ysidro con gente sentada encima de la cerca fronteriza muestran que “aunque no es un muro particularmente bueno”, está funcionando.

“Si no tuvieras eso, tendrías a miles de personas entrando a nuestro país”, dijo Trump, reclamando de nuevo la necesidad de barreras adicionales a lo largo de la frontera.

Solicitud de asilo

Recibir hordas de solicitantes de asilo -especialmente de los países centroamericanos: de Honduras, El Salvador y Guatemala- no es un fenómeno nuevo para Estados Unidos. Solo en marzo de este año casi 40.000 familias y menores cruzaron ilegalmente la frontera suroeste, y la mayoría de ellos solicitaron asilo.

La caravana, sin embargo, se ha ganado la atención del público, sobre todo porque ha hecho hincapié en su trayectoria hacia el norte a través de su organización con sede en San Diego llamada Pueblo Sin Fronteras. Por lo general, los solicitantes de asilo pagan a los contrabandistas y a los cárteles para que los ayuden a cruzar la frontera, y eso no se difunde.

Pueblo Sin Fronteras dice en su página web que su objetivo es “construir puentes de solidaridad entre los pueblos y derribar los muros fronterizos impuestos por la codicia”.

El 26 de abril, el grupo emitió un comunicado de prensa en Facebook, diciendo: “Exigimos el derecho a pedir asilo”.

El comunicado citó la Sección 1225, del Título 8, del Código de Estados Unidos, que dice que los no ciudadanos con temor creíble de ser perseguidos en su país de origen pueden solicitar asilo en Estados Unidos.

Miembros de una caravana de centroamericanos esperan para marchar de México a Estados Unidos, y solicitar asilo en Tijuana, México, el 29 de abril de 2018. (David McNew/Getty Images)

Cualquier persona que sea arrestada por la Patrulla Fronteriza después de entrar ilegalmente, o que sea arrestada en un puerto de entrada por no tener la documentación de viaje requerida, puede alegar temor creíble.

Luego, la persona es entrevistada por un oficial de asilo para evaluar la solicitud de temor creíble.

“Los oficiales de asilo conceden entre el 75 y el 90 por ciento de todas esas solicitudes”, dijo Art Arthur, exjuez de la corte de inmigración y actual becario en leyes y políticas en el Centro de Estudios de Inmigración.

Aquellos que pasan la evaluación son puestos en libertad en Estados Unidos con una fecha para asistir a la corte que determina su estatus de asilo, muchos años después. Esto también se conoce como “captura y libera”, acerca de lo cual Trump habló abiertamente.

“Capturar y liberar es ridículo. Si entran en nuestra tierra, entran en nuestro país, esencialmente los atrapan y los liberan en nuestro país”, dijo. “Eso no es aceptable para nadie. Así que necesitamos un cambio en la ley”.

Después de seis meses el solicitante de asilo puede obtener una autorización de trabajo.

Muchos simplemente no se presentan a su cita en la corte, para los que lo hacen, a cerca del 13 por ciento se les concede asilo, de acuerdo con las estadísticas del año 2016 cuando se recibieron más de 65.000 solicitudes.

Sin embargo, 23.868 de ellos se encontraban en la categoría “Otros”, lo que significa que en su mayoría los casos fueron cerrados o terminados administrativamente, según la Oficina Ejecutiva de Revisión de Inmigración que supervisan las cortes de inmigración.

El número de solicitudes de asilo de ciudadanos hondureños se ha disparado en los últimos años. Sin embargo, el número de personas a las que se les ha concedido asilo ronda solo el 5 por ciento.

Durante el año fiscal 2012, alrededor de 1.550 hondureños solicitaron asilo y a solo 73 se les concedió, lo que representa una tasa de 4,7 por ciento. De ellos 197 fueron clasificados como “otros”.

En el año fiscal 2016, casi 11.000 hondureños aplicaron para el asilo y solo 620 fueron aceptados, lo que representa una tasa de 5.7, mientras que 2.247 fueron clasificados como “otros”.

Detención

Arthur dijo que el sistema de detención es ahora la clave para saber si la caravana abrirá las compuertas a más y más reclamos.

“Así que si terminan siendo detenidos hasta que se decida sobre el asilo, probablemente no veremos a tantos [que les sigan]”, dijo. “Si terminan soltándolos [en Estados Unidos], vamos a ver más”.

Dijo que escuchó indicios de que los jefes del CBP, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), y el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos, preferirían que el Secretario de Seguridad Nacional detuviera a los solicitantes de asilo a la espera de una decisión final.

Sin embargo, los centros de detención suelen estar llenos (de ahí el hecho de la captura y la liberación), y se imponen límites a la permanencia en carácter de detenido de las personas.

Las unidades familiares son transferidas desde la Patrulla Fronteriza al ICE, que debe liberarlas después de 20 días.

“No es posible que obtengamos una orden de deportación en 3 semanas, lo que significa que tenemos que liberar a estas unidades familiares”, dijo un alto funcionario de la administración, el 2 de abril.

El espacio de detención familiar es limitado, y las unidades familiares son el grupo más grande de solicitantes de asilo que cruzan ilegalmente la frontera suroeste.

Además, se requiere que los menores sean transferidos a los Servicios Humanos y de Salud dentro de las 72 horas de haber sido capturados por la Patrulla Fronteriza, momento en el cual el Departamento de Seguridad Nacional pierde el rastro de ellos.

Los menores no acompañados -aquellos menores de 18 años que viajan sin un adulto- de cualquier lugar que no sea México o Canadá, no pueden ser rechazados, por lo que Estados Unidos se ve obligado a aceptarlos, incluso aunque no puedan verificar su edad, identidad, estado de temor creíble o antecedentes penales.

La mayoría de los menores son liberados por los Servicios de Salud y Humanos en un plazo aproximado de 45 días a un padre o familiar que ya vive en Estados Unidos, que frecuentemente es ilegal.

Trump está pidiendo al Congreso que cierre las lagunas que obligan a la captura y liberación, y la incapacidad de devolver a los menores a países de América Central u otros países no contiguos.

La secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, habla durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, en Washington, el 4 de abril de 2018. (Samira Bouaou/La Gran Época)

Arrestos

La secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, dijo el 25 de abril que su departamento está monitoreando la caravana y “está haciendo todo lo posible dentro de nuestras competencias para asegurar nuestras fronteras y hacer cumplir la ley”.

“Permítanme ser clara: Haremos cumplir las leyes de inmigración según lo establecido por el Congreso. Si usted entra a nuestro país ilegalmente, ha quebrantado la ley, y será citado para ser procesado”, dijo Nielsen. Añadió que los solicitantes de asilo de la caravana deben buscar protección en el primer país seguro en el que entran, como lo es México.

“Los contrabandistas, traficantes y criminales conocen mejor que el Congreso nuestras lagunas legales y las están explotando efectivamente para su beneficio”, dijo.

El Departamento de Justicia anunció el 30 de abril el procesamiento de 11 presuntos miembros de la caravana por entrar ilegalmente a Estados Unidos. Todos fueron arrestados a 3 y 6 kilómetros al oeste del cruce de San Ysidro.

En la declaración, el Fiscal Federal del Distrito Sur de California, Adam Braverman, dijo que el compromiso con el estado de derecho es la base del Sueño Americano.

“Estos 11 acusados enfrentan ahora a cargos porque creían estar por encima de la ley”, dijo. “Aquellos que buscan entrar a Estados Unidos deben prometer fidelidad a la ley, no romperla, o de lo contrario enfrentarán un proceso penal”.

Cinco de los acusados fueron detenidos como parte de un grupo de 18 inmigrantes ilegales, 13 de ellos de Honduras, 3 de la India, uno de Guatemala y uno de México. Otros 3 formaban parte de un grupo de 7 inmigrantes ilegales, 6 de El Salvador y uno de Honduras.

Agentes de la Patrulla Fronteriza en el sector de San Diego han capturado casi el 11 por ciento (más de 4.000) del total de personas que cruzan ilegalmente la frontera suroeste en lo que va del año fiscal 2018.

Trump dijo que los varios miles de miembros de la Guardia Nacional que han sido desplegados en la frontera suroeste están teniendo un “gran impacto”.

“Pero necesitamos un cambio en la ley”, dijo. “Necesitamos leyes de inmigración fuertes para proteger a nuestro país”.

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