A 16 años de persecución a Falun Dafa, España intenta hacer valer la jurisdicción universal

18 de Julio de 2015 Actualizado: 19 de Julio de 2015

El próximo 20 de julio se cumplen 16 años de la persecución a Falun Dafa en China. Asociaciones de esta disciplina en todo el mundo realizarán actividades para dar a conocer la cruenta persecución que lleva a cabo el régimen del Partido Comunista Chino (PCCh) contra los practicantes de Falun Dafa. Un genocidio que fue reconocido por el juez español Ismael Moreno, de la Audiencia Nacional, en la apertura de sumario en 2009 contra altos cargos del PCCh, incluyendo al responsable del lanzamiento de la persecución, Jiang Zemin.

Bajo el principio de jurisdicción universal por crímenes de lesa humanidad en 2003 y 2006 se abrieron las causas en Madrid y Buenos Aires respectivamente. Respecto a la de España, se está preparando un recurso, ya que fue archivada por un cambio de ley en 2014, cuando se estaban obteniendo las primeras órdenes de detención en causas similares; y la de Argentina, se encuentra en el tribunal.

Falun Dafa, conocida también como Falun Gong, es una disciplina milenaria basada en los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia, acompañada de cinco ejercicios, incluyendo una meditación. El 20 de julio de 1999, Jiang Zemin prohibió su práctica y comenzó lo que se ha revelado como la más brutal persecución de seres humanos en la historia.

El 15 de octubre de 2003, 15 querellantes firmaron en España la primera causa contra Jiang, como “propulsor ideológico de la persecución en China”, explicó a La Gran Época el abogado Carlos Iglesias, quien llevó adelante la causa admitida por el Tribunal Supremo y Constitucional de España.

También se acusó en esa oportunidad a Luo Gan, conocido por ser el director de la Oficina 610, un tipo de Gestapo que se extendió a cada provincia china, con personal destinado únicamente a perseguir a practicantes de Falun Gong.

Según relata Iglesias, Luo Gan tenía “instrucciones de ‘erradicar’ a cada uno de los practicantes, siguiendo las órdenes de Jiang Zemin, si no renunciaban a sus creencias espirituales”.

Se interpusieron además querellas contra Jia Qinglin, presidente de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, equivalente al presidente de la cámara de diputados,  Bo Xilai en 2005 y Wu Guanzhong, quien era el presidente de la Comisión de Disciplina del PCCh.

Todas las querellas se unieron en una sola, explicó el abogado. En ellas, las víctimas solicitaron además de un reconocimiento moral de los delitos, el castigo para los acusados de genocidio y torturas, y que fueran internados en la cárcel según las leyes criminales de España.

“Ha habido distintos momentos donde hemos aportado muchas pruebas y testimonios de las víctimas, informes de Amnistía Internacional, informes de Human Rights Watch, informes de Human Rights Law Foundation en Estados Unidos, y también vino a testificar Wei Jingshen, conocido como padre de la democracia en China”, destacó Iglesias.

A finales de 2013, en relación al juicio, se estaban presentando pruebas claves dadas por el testimonio y el informe de David Kilgour, ex Secretario de Estado canadiense para Asia Pacífico, quien junto al abogado David Matas relató cómo se desarrollaba la extracción de órganos a practicantes de Falun Gong, recopilando testimonios directos de familiares de los médicos a quienes se les ordenaba tal función en China.

Iglesias explicó que estos informes están ligados a las acusaciones contra Bo Xilai, ya que él sería quien inicialmente estuvo detrás de “los terribles crímenes de la persecución a Falun Gong, en las extracciones de órganos, como ejecutor del aparato del PCCh con Jiang Zemin. En estos momentos se estaban presentando diferentes pruebas en esta relación”.

Para los practicantes de Falun Dafa, el tema de sustracción de órganos también se relaciona con la red de exposiciones de cuerpos plastinados. De acuerdo al abogado, la técnica de plastinación surgió en la provincia de Liaoning y la ciudad de Dalian, donde Bo Xilai ostentaba importantes cargos, y lugar donde se llevó a cabo con mayor intensidad la brutal persecución contra Falun Gong.

Presuntamente, dos personas se han dedicado a exhibir por todo el mundo estos cuerpos, “como una especie de feria de todo el mundo”, agregó el abogado, destacando que si bien ellos señalan que no cometen delito alguno, porque los cuerpos fueron donados por las autoridades chinas, “ellos no pueden explicar la procedencia de los cuerpos”.

“Para descartar que no se ha cometido delito alguno debería aportarse las pruebas de dónde proceden los cuerpos y los órganos y esto nunca lo han demostrado los responsables de las exposiciones de los cuerpos platinados”, concluyó Iglesias.

Respecto a Bo Xilai, el abogado español señaló que éste es quien comenzó con las extirpaciones de órganos y ha propiciado, ha facilitado y directamente ha coordinado los hechos que se denuncian, en los campos de trabajo en las zonas que estaban bajo su responsabilidad. Es ahí donde se hacían las masivas extirpaciones de órganos de practicantes de Falun Gong, con su participación directa”.

Al igual que lo estaba haciendo  la causa legal de genocidio en Tibet, la causa de Iglesias y Falun Gong buscaba una orden de detención contra los jerarcas chinos.

El 6 de febrero de 2014, el juez español Ismael Moreno, cumpliendo con la orden de la Audiencia Nacional de España, emitida el 18 de noviembre de 2013, instruyó dar cumplimiento y emitir el pedido de arresto internacional contra Jiang Zemin y otros jerarcas chinos.

La orden no alcanzó a salir, pues el Congreso de los Diputados, por una clara presión de China, anticipada en las declaraciones de los parlamentarios, aprobó la modificación de la ley que incluyó la eliminación del derecho a la Jurisdicción Universal en el país. Esto significó el archivo inicial de la causa de Falun Gong, pese a masivas manifestaciones de juristas en diferentes universidades del país, en oposición a los parlamentarios.

El cambio de la ley permitió “el archivo de todos los casos que hay ahora abiertos en España de Jurisdicción Universal, incluido el Tibet”, dijo a La Gran Època el Sr. José Luis Esteve, abogado de la causa del Tibet.

“Escribimos nuestras leyes al dictado del Partido Comunista Chino. ¡Es intolerable!”, comentó Esteve, profesor de derecho internacional en la Universidad de Valencia, quien llevaba en ese momento siete años de proceso, junto a los profesionales Manuel Ollé y Maité Parejo, bajo la coordinación de Alán Cantos, presidente del Comité de Apoyo al Tíbet (CAT).

Carlos Iglesias se encuentra en este momento preparando el recurso ante el Tribunal Constitucional de España para continuar adelante con los casos.

Al momento del inicio de la persecución contra los seguidores de Falun Dafa, entre 80 y 100 millones de chinos seguían esta práctica a modo personal, en casa o en los parques, ya que no tiene sede ni organización, relataba Iglesias, destacando que incluso recibió galardones de parte de los organismos sanitarios del régimen comunista chino por sus beneficios al ser humano.

En Argentina, donde se encuentra abierto un juicio similar contra los jerarcas chinos, la presidenta de la asociación de Falun Dafa, Liwei Fu, explicó por qué el 20 de julio de 1999, Jiang Zemin decidió erradicar la práctica, que sigue los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia.

“Semejante convocatoria por parte de una disciplina teísta que retoma la antigua cultura tradicional china de la cultivación espiritual –lo cual es contradictorio con la doctrina ateísta del régimen comunista–, motivó que Jiang Zemin la planteara como una amenaza para el régimen e iniciara su propia Revolución Cultural”, aclaró la Sra. Fu, haciendo alusión a la revolución cultural maoísta.

En 2006, se abrió una causa en el Juzgado Federal Nº 9 de Argentina bajo el principio de jurisdicción universal por crímenes de lesa humanidad. Tras cuatro años de investigación, el entonces juez Aráoz de Lamadrid citó a indagatoria a los ex funcionarios Jiang Zemin y Luo Gan y ordenó su captura.

Sin embargo, la causa fue archivada a principio de 2010 por el juez subrogante Julián Ercolini, poco después de la recepción de una carta de la Embajada China que reclamaba “el cierre de todas las causas” relacionadas con Falun Gong para el beneficio de las “relaciones bilaterales”. Ercolini mismo citó dicha carta en su fallo.

La Asociación de Falun Dafa apeló, y luego de pasar por distintas instancias, la Cámara de Casación Penal ordenó que la causa volviera al juzgado federal y desde entonces está allí.

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