CDC dicen que “no hay pruebas” de que vacunas Covid-19 causaron las 3005 muertes reportadas por VAERS

Por MEILING LEE
20 de Abril de 2021
Actualizado: 20 de Abril de 2021

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) dijeron que hasta el 13 de abril no encontraron evidencia de que las vacunas COVID-19 causaran las 3005 muertes reportadas en su sistema de monitoreo de seguridad de vacunas.

“Una revisión de la información clínica disponible, incluyendo certificados de defunción, autopsias y registros médicos, no reveló ninguna evidencia de que la vacuna contribuyó a las muertes de los pacientes”, afirmaron los CDC en su página web actualizada que cubre las reacciones adversas notificadas.

Entre el 14 de diciembre de 2020 y el 12 de abril de 2021, el Sistema de Notificación de Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS) recibió 3005 informes de muertes entre personas en Estados Unidos que habían recibido una de las tres vacunas COVID-19 emitidas bajo la Autorización de Uso de Emergencia (EUA). Durante este tiempo se administraron más de 189 millones de dosis de la vacuna.

Las vacunas de ARN mensajero de dos dosis de Moderna y Pfizer/BioNTech recibieron una autorización de emergencia en diciembre de 2020, y la vacuna de adenovirus de una dosis de Johnson & Johnson (J&J) fue autorizada a fines de febrero. La autorización de emergencia permite distribuir y administrar las vacunas mientras siguen clasificadas como productos médicos experimentales.

Las autoridades sanitarias federales suspendieron el uso de la vacuna COVID-19 de J&J desde el 13 de abril para investigar los raros y graves casos de coágulos de sangre en el cerebro con niveles bajos de plaquetas, que se produjeron en seis personas. El 14 de abril se reveló un séptimo caso. Se espera que el comité asesor de vacunas de los CDC tome una decisión sobre la vacuna de J&J este viernes.

J&J emitió una declaración (pdf) inmediatamente después de que el comité asesor de vacunas celebrara una reunión de emergencia la semana pasada en relación con los trastornos de coagulación y decidiera hacer una pausa hasta que se dispusiera de más datos.

“Seguimos creyendo en el positivo perfil beneficio-riesgo de nuestra vacuna”, dijo Paul Stoffels, vicepresidente del Comité Ejecutivo y director científico de Johnson & Johnson. “Valoramos la consideración del Comité Asesor, y seguiremos colaborando con los expertos médicos y las autoridades sanitarias mundiales, incluidos los CDC, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), la Agencia Europea del Medicamento y la Organización Mundial de la Salud, mientras trabajamos para continuar con la vacunación para acabar con la pandemia mundial”.

Un podio con el logo de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en el Centro de Comunicaciones Globales Tom Harkin de Atlanta, Georgia, en una foto de archivo. (Kevin C. Cox/Getty Images)

Los CDC señalan que si bien los informes de muerte se hacen en el VAERS, esto no significa necesariamente que la vacuna haya causado la muerte.

“Aunque son muy importantes para controlar la seguridad de las vacunas, los informes del VAERS no pueden utilizarse por sí solos para determinar si una vacuna causó o contribuyó a un acontecimiento adverso o a una enfermedad”, según el sitio web del VAERS. “Los informes pueden contener información incompleta, inexacta, coincidente o no verificable”.

El VAERS es un sistema de vigilancia pasiva supervisado por los CDC y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). Por ley, los profesionales sanitarios y los fabricantes de vacunas están obligados a presentar un informe al VAERS sobre determinados efectos secundarios tras la vacunación, pero cualquiera puede presentar un informe.

La FDA afirma que “se toma en serio todas las notificaciones de acontecimientos adversos tras la administración de vacunas” de uso urgente.

“Cualquier informe de muerte tras la administración de vacunas se investiga rápida y rigurosamente de forma conjunta por la FDA y los CDC”, dijo la FDA a The Epoch Times por correo electrónico. “Dicha investigación incluye el trabajo con los proveedores de atención médica para obtener historias clínicas e información de seguimiento clínico”.

Sin embargo, los CDC y la FDA no respondieron a la pregunta de The Epoch Times sobre los criterios que utiliza para determinar si la muerte se produjo a causa de una vacuna, especialmente en los casos en que la muerte se produjo horas después de recibir la inyección.

Aunque las 3005 muertes notificadas en el VAERS representan solo el 0.00158 por ciento de las personas que recibieron una vacuna COVID-19 en casi cuatro meses, estas superan el número total de víctimas mortales tras todas las demás vacunaciones desde enero de 2010 hasta noviembre de 2020, antes de la puesta en marcha de las vacunas COVID-19.

A lo largo de esos 10 años, VAERS recibió 734 informes de muerte tras las demás vacunas, según una búsqueda rápida realizada el 19 de abril.

Se sabe que VAERS capta menos del uno por ciento de los efectos adversos de las vacunas debido a la falta de notificación, según un estudio de Harvard de un millón de dólares financiado por los CDC entre 2007 y 2010.

“Este proyecto de investigación se financió para mejorar la calidad de los programas de vacunación mediante la mejora de la calidad de la detección de los efectos adversos de las vacunas por parte de los médicos y su notificación al Sistema Nacional de Notificación de Efectos Adversos de las Vacunas (VAERS)”, dijeron los autores en su informe final (pdf).

El estudio descubrió que “los obstáculos para la notificación incluyen la falta de concienciación de los médicos, la incertidumbre sobre cuándo y qué notificar, así como las cargas de la notificación: la notificación no forma parte del flujo de trabajo habitual de los médicos, lleva tiempo y es una duplicación”.

“La notificación proactiva, espontánea y automatizada de los acontecimientos adversos, integrada en las HCE [historias clínicas electrónicas] y otros sistemas de información, tiene el potencial de acelerar la identificación de los problemas de los nuevos medicamentos y de cuantificar con más cuidado los riesgos de los medicamentos más antiguos”, añadieron los autores.

Sin embargo, los autores dijeron que no pudieron seguir adelante con el estudio debido a la falta de respuesta de los CDC.

“Desgraciadamente, nunca hubo oportunidad de realizar evaluaciones del rendimiento del sistema porque los contactos necesarios de los CDC ya no estaban disponibles y los consultores de los CDC responsables de recibir los datos ya no respondían a nuestras múltiples peticiones para proceder a las pruebas y a la evaluación”, dijeron los autores.

The Epoch Times se puso en contacto con los CDC para pedirles sus comentarios.


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