Cocaína está drogando a la fauna del Támesis: las anguilas se hinchan y se ponen hiperactivas

Por Anastasia Gubin - La Gran Época
22 de Enero de 2019 Actualizado: 22 de Enero de 2019

Científicos europeos advierten que los peces como las anguilas del Támesis se hinchan y se están volviendo hiperactivas debido a la cocaína residual que se encuentra en el río. No solo la anguila sino toda la fauna del medio ambiente.

Investigadores de la universidad King’s College de Londres llegaron a las conclusiones después de observar que los niveles encontrados en las aguas muestren que los londinenses están usando la droga de manera constante durante la semana, y no solo los fines de semana, lo que aumenta los temores de un daño crónico a la vida silvestre, informó Enening Standard el 20 de enero.

“Las concentraciones de cocaína y benzoilecgonina (en Londres) se mantuvieron altas en las aguas residuales a lo largo de la semana con solo un aumento menor durante el fin de semana, lo que no es consistente con otras ciudades”, señala el reporte.

“Londres es conocido como uno de los mayores consumidores de cocaína”.

Las abguilas del Támesis enfrentan dosis de cocaina capaces de volverlas hiperactivas. Imagen de archivo (Wikimedia)

Los monitoreos de las aguas en Londres cerca de las residencias del Parlamento inglés encontraron que había un constante registro de cocaína entrando al río, reportó Sunday Times, y estas cifras aumentan durante las inundaciones por aguaceros, cuando las plantas de tratamiento de agua no logran filtrar las drogas que transportadas en los ductos de residuo.

“Se observaron aumentos en la cafeína, la cocaína y la benzoilecgonina 24 horas después de los eventos de desbordamiento de alcantarillado“, dijeron los investigadores.

Las abguilas del Támesis enfrentan dosis de cocaina capaces de volverlas hiperactivas. Imagen de archivo (Wikimedia)

Efecto en las anguilas

La Universidad de Nápoles Federico II el año pasado publicó un estudio liderado por Ana Capaldo, que demuestra como las anguilas cambian su comportamiento ante la presencia de cocaína en las aguas, lo que hace prever que los peces y anguilas del Támesis estén exasperados.

El estudio muestra que incluso bajas concentraciones ambientales de cocaína causan graves daños a la morfología y fisiología del músculo esquelético de la anguila plateada, lo que confirma el impacto dañino de la droga en el medio ambiente que potencialmente afecta la supervivencia de esta especie.

Su músculo esquelético mostró evidencia de lesión grave, incluida la degradación muscular y la hinchazón“, dijeron los investigadores de Nápoles al publicar su análisis.

Los científicos eplican que estas especies se transforman en hiperactivas, Los rastros de la droga se acumulan en el cerebro, los músculos, las branquias y la piel del animal.

También la droga las hace aumentar los niveles de la hormona del estrés, el cortisol. Los picos de cortisol inducen el consumo de grasa, y pone en peligro a las anguilas europeas que necesitan estar saludables y en forma para no sucumbir en su viaje migratorio al Mar de los Sargazos donde se reproducen.

Imagen de archivo. (Wikimedia)

En los seres humanos, según el Instituto del abuso de drogas, la cocaína se suele consumir repetidamente y en dosis cada vez mayores, “lo que puede conducir a un estado de irritabilidad, inquietud y paranoia e incluso puede causar un episodio total de psicosis paranoica en el que se pierde el sentido de la realidad y se sufre de alucinaciones auditivas”.

“Al aumentar la dosis o la frecuencia del consumo, también aumenta el riesgo de sufrir efectos psicológicos o fisiológicos adversos”, advierte el informe basado en conclusiones médicas.

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