Construyó en México una isla flotante hecha de 150.000 botellas plásticas y espera crear muchas más

Por La Gran Época
16 de Abril de 2019 Actualizado: 16 de Abril de 2019

Todo comenzó con unas cuantas botellas de plástico y un tipo llamado Richart Sowa en la costa de Cancún, México.

Durante dos décadas, Richart, un artista inglés ha estado trabajando en un proyecto para reciclar los residuos plásticos. Su ingeniosa solución consiste en una isla flotante construida a partir de una mezcla de varios materiales de desecho y biología viva, dando como resultado una solución ecológica a algunos de los problemas de contaminación del mundo.

No solo eso, es prácticamente vivir fuera de la red en lo que podría describirse como el paraíso.

La isla, llamada Joyxee Island, está atada a Isla Mujeres, a pocos kilómetros del continente. Según Richart, unas 150.000 botellas de plástico llenas de aire están contenidas en las redes y constituyen la capa inferior del refugio flotante.

Su flotabilidad es lo que eleva la isla por encima de las olas. Sobre ellos se colocan paletas de madera, madera contrachapada, arena y tierra. Los manglares y las plantas proporcionan sombra arriba mientras que extienden sus raíces abajo, tejiendo y atando las capas de madera y plástico, literalmente manteniendo la isla unida.

El proyecto está concebido como un ecosistema autosuficiente. La isla crece como un organismo. Richart acumula nuevos desechos en bolsas, que se amontonan sobre los desechos viejos y se cubren con capas de tierra como “lasaña”, como dice Richart en un vídeo.

El hábitat flotante comenzó en 2008 como una humilde balsa cubierta de follaje como reemplazo de la anterior isla de Richart, Spiral Island, destruida por el huracán Emily en 2005.

Desde entonces, Joyxee ha sido amueblada con una casa de tres pisos de 70 metros cuadrados, con aire acondicionado, baño, electrodomésticos, ducha e Internet. La isla está alimentada por paneles solares, y en el jardín, Richart cultiva productos y hierbas.

Él cree que es posible generar eventualmente aire acondicionado libre y refrigerado por agua a partir de las olas, que será canalizado a través de tubos hechos de botellas de plástico.

Ya ha construido una cocina solar.

Tan ingenioso como suena todo esto, Richart ha soñado con llevar el esfuerzo a alturas aún mayores. Usando velas, un timón/hélice de “cola de pez” y una nariz puntiaguda, Richart imaginó una isla móvil que pudiera viajar en alta mar. Más fantásticamente, Richart describe algo tan extravagante que suena a ciencia ficción:

“Cuando tienes una isla flotante, creas tu propio microclima”, explica Richart. “Y obtienes la luz del sol, y pones en el centro de la isla una gran antena parabólica con espejos, puedes enfocar el sol para hacer un punto caliente en el centro de la isla y crear tu propio tornado […] e incluso podrías pilotear la isla de esa manera”.

Richart imagina islas cubiertas de plantas que se mueven por todo el planeta, a diferentes niveles. “Todo es posible”, añade.

En los últimos meses, la isla ha sufrido daños por las tormentas, pero Richart está decidido a mantener el proyecto a flote. Planea no solo reparar la isla, sino expandirla y crear otras. Actualmente, un grupo de ecologistas lo ha invitado a Bali para construir otros tres paraísos de botellas de plástico flotantes.

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