Corea del Norte admite que las sanciones la perjudican

06 de Noviembre de 2017 Actualizado: 06 de Noviembre de 2017

Las sanciones impuestas a Corea del Norte por Estados Unidos comienzan a tener un impacto en el aislado estado comunista.

El régimen comunista, que con frecuencia se jacta de ser un “país socialista modelo”, se vio obligado a admitir el impacto que están teniendo las sanciones.

El viernes en una carta dirigida a las Naciones Unidas, el enviado de Pyongyang describió las sanciones como “brutales” y llegó a calificar la situación como “genocidio”.

A pesar de décadas de pobreza bajo políticas económicas comunistas fallidas, Corea del Norte gasta hasta el 24 por ciento de su PIB en sus fuerzas armadas, según el Departamento de Estado de EE.UU. También persigue incesantemente las armas nucleares, a un costo elevado, en comparación con el tamaño de su economía, cuyo PIB, según el Banco Central de Corea del Sur, se calcula en 28.500 millones de dólares. La Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares consideró que en 2011 Corea del Norte gastó 700 millones de dólares en desarrollar armas nucleares. En 2012, CNN citó a Corea del Sur que estimaba que Corea del Norte había gastado 1.300 millones de dólares en dos lanzamientos de misiles.

El régimen comunista fue responsable de varias hambrunas que causaron millones de muertes.

Desde que asumió el poder tras la muerte de su padre en 2011, Kim Jong-un realizó aproximadamente 85 pruebas de misiles balísticos.

En su carta, Corea del Norte culpó a las sanciones por no permitir que ciertos suministros de socorro de la ONU entraran al país. Sin embargo, según el ex desertor norcoreano Ri Jong Ho, el régimen utiliza esas mercancías para sus fuerzas armadas en lugar de su pueblo. En su intervención en Nueva York el mes pasado, Ri declaró que había visto personalmente al personal militar norcoreano cargando tales suministros en camiones militares.

La admisión por parte de Pyongyang de que las medidas internacionales están funcionando viene después de que el Consejo de Seguridad de la ONU impusiera una nueva ronda de sanciones a principios de septiembre, tras la sexta prueba nuclear subterránea de Corea del Norte.

Las sanciones de la ONU prohíben la venta de gas natural al régimen comunista y limitan la cantidad de petróleo que se puede vender en el país asiático. También interrumpe una importante vía de supervivencia económica para Pyongyang al prohibir la exportación de productos de algodón.

China concedió su apoyo oficial a las sanciones, e incluso dio un paso más, ordenando a sus bancos que dejen de brindar servicios financieros a Corea del Norte. También ordenó el cierre de las empresas norcoreanas que operaban en China dentro de un plazo de 120 días. Rusia, por otra parte, permitió un incremento del tráfico de contrabando hacia Pyongyang, proporcionando a la nación aislada un importante vía de escape.

El 6 de abril de 2017, el presidente estadounidense Donald Trump (Der.) y el presidente chino Xi Jinping (Izq.) se dan la mano durante una cena en la propiedad Mar-a-Lago en West Palm Beach, Florida. (Jim Watson/AFP/Getty Images)

El presidente estadounidense Donald Trump cree que China puede hacer mucho más para contener a Corea del Norte, y presionará al líder chino Xi Jinping para que así lo haga durante su visita a Beijing en su gira por el este asiático, que comenzó el 3 de noviembre.

El presidente del Estado Mayor Conjunto, Joseph Dunford, declaró en un testimonio ante la Comisión de Servicios Armados del Senado el 26 de septiembre, que China presiona económicamente a Corea del Norte para evitar la guerra.

La administración Trump preparó una serie de opciones militares mientras que, al mismo tiempo, trata de encontrar una solución diplomática al problema.

Durante su visita a Asia, se espera que Trump haga de la resolución de la situación de Corea del Norte una prioridad.

Según el Asesor de Seguridad Nacional H. R. McMaster, el tiempo se está acabando en una solución diplomática para Pyongyang.

El Director de la CIA, Mike Pompeo, cree que es sólo cuestión de meses antes de que Corea del Norte finalice su programa de armas nucleares, dándole la capacidad para lanzar con éxito un misil balístico con una ojiva nuclear.

Kim Jong-un amenazó repetidamente con usar tal arma contra Estados Unidos, Corea del Sur y Japón. Hasta ahora, Pyongyang no demostró tener la capacidad de lanzar un misil balístico intercontinental (ICBM) que pueda salir con éxito de la atmósfera y regresar.

Sin embargo, el territorio de Guam podría ser alcanzado por los misiles balísticos convencionales de Corea del Norte.

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