Cuatro años de tortura no pudieron destruir el espíritu bondadoso de esta mujer

28 de junio de 2017 11:41 PM Actualizado: 28 de junio de 2017 11:41 PM

Cuando la practicante de Falun Dafa, Yue Changzhi fue llevada a la Prisión de Mujeres de Beijing, China, en 2004, dijo que su postura erguida y recta. Una semana después, estaba agachada y renga. Luego de un mes, su cuerpo se había doblado hasta alcanzar una postura jorobada.

“Intentaron lavarme el cerebro. Me golpearon, me arrastraron y me patearon; intentaron romper mis dedos, y luego plegar mis muñecas hacia atrás”, dijo. Las autoridades la habían arrestado para obligarla a renunciar a su creencia en Falun Dafa.

Todo lo que tenía que hacer para que termine la tortura era firmar una declaración de renuncia o estar de acuerdo con que la práctica espiritual llamada Falun Dafa no era buena, pero se rehusó, porque eso iba en contra de su creencia en Verdad, Benevolencia y Tolerancia (los tres principios de esta disciplina de la Escuela Buda). Las autoridades entonces la pusieron en la infame postura de tortura conocida como “El Estiramiento”, reservada para practicantes que no cedían ante golpizas más rutinarias.

“Separaron mis piernas en línea sobre el suelo y luego me agarraron del cuello y me presionaron hacia abajo. Mi espina dorsal hizo ‘¡bum!’. Mi espalda se quebró en tres secciones. Esa vez, casi muero. Me preguntaron: ‘¿Seguirás practicando Falun Dafa?’. Dije: ‘Sí, seguiré’. No obstante continuaron presionando mi cuerpo hacia abajo; mi columna vertebral, especialmente en la zona de la cintura, dolía de forma insoportable”. Cada vez que le preguntaban si continuaría practicando Falun Dafa, ella respondió: ‘¡Sí, seguiré!’.

La soltaron cuando vieron que se estaba asfixiando.

Tenía 65 años.

A Yue luego le otorgaron el estatus de refugiada y ahora es residente permanente en Australia. Es tan resuelta y enérgica como aquellos de la mitad de su edad y ahora puede practicar sus ejercicios de forma libre. Dice que mucho del daño que le hicieron mientras estuvo encarcelada se sanó practicando los ejercicios de meditación. Su espalda, no obstante, aún no se endereza del todo.

Beneficios de Falun Dafa

(Minghui.org)
(Minghui.org)

La historia de Yue es una de miles de historias similares de practicantes chinos de Falun Dafa, también conocido como Falun Gong. Esta disciplina espiritual que sigue los principios de Verdad – Benevolencia – Tolerancia, y cuenta con cuatro ejercicios de qigong y una meditación, fue repentinamente prohibida por el gobierno de China en julio de 1999 por el entonces dictador Jiang Zemin y, hasta el día de hoy, los practicantes en China continúan siendo perseguidos severamente.

Yue comenzó a practicar Falun Dafa en 1996. Como a millones de personas chinas en ese tiempo, esta especial práctica de ‘cultivación’ le había traído grandes beneficios a su salud.

Recordó que un colega se había lesionado la espalda de tal manera que se vio obligado a llevar un armazón de metal. Luego de practicar Falun Dafa, era capaz de trasladarse como un joven y ya no necesitaba el soporte de metal, dijo Yue.

Contó que luego de comenzar la práctica, además de los beneficios que le brindó a su salud, también se volvió una mejor persona, incluso trabajando más duro e incansablemente como ingeniería eléctrica. Fue elogiada abiertamente e invitada a hablar públicamente sobre los beneficios de Falun Dafa, lo cual continúa compartiendo con otras personas hasta el día de hoy.

“Es tan grandioso”, dijo.

La persecución

Los practicantes de Falun Dafa conmemoran a los compañeros practicantes que perdieron sus vidas debido a la persecución en China, como parte de un gran desfile de Falun Dafa en Chinatown de Manhattan, un 18 de mayo. (Edward Dai/La Gran Época)
Los practicantes de Falun Dafa conmemoran a los compañeros practicantes que perdieron sus vidas debido a la persecución en China, como parte de un gran desfile de Falun Dafa en Chinatown de Manhattan. (Edward Dai/La Gran Época)

Una vez que comenzó la persecución, la casa de Yue fue saqueada por fuerzas de seguridad, le robaron su computadora y le confiscaron sus materiales de Falun Dafa. Para el año 2000, la policía la estaba buscando, exigiendo que se entregue y que pase por interminables horas de lavado de cerebro, privación del sueño, abuso y comentarios desdeñosos sobre Falun Dafa, con el objetivo de quebrarla y obligarla a renunciar a su fe.

Yue se escondió, pero eventualmente la capturaron, torturaron y en los próximos cuatro años la obligaron a soportar interminables rondas de abuso, privación del sueño y humillación.

Detención

(Minghui.org)
(Minghui.org)

“Organizaban a los criminales en el centro de detención para golpearme y abusar de mí”, dijo, “y otras veces no me dejaban ir al baño por 24 horas. Entonces, me hacían marchar, marchar, marchar por horas”, detalló.

Finalmente, la forzaron a firmar una declaración de renuncia como resultado de drogas escondidas en su comida.

“Tenía un pensamiento: ‘No lo haré’, pero entonces, lo hice. Mi corazón no quería hacerlo, pero me encontré con mis manos siguiendo sus instrucciones”, comentó.

En ese tiempo, no podía entender cómo podría haber pasado eso, pero luego de ser liberada escuchó que la policía había admitido que estaba usando drogas en los practicantes de Falun Dafa para transformarlos.

“Tienen que llenar un cupo”, dijo.

Yue dijo que pasó menos de un mes hasta que se retractó ante las autoridades de su declaración de dejar de practicar, diciendo nuevamente que Falun Dafa era maravilloso y que continuaría practicando.

Al final, dijo que los oficiales a cargo de ella se rindieron. También notó que estaban preocupados por su condición, ya que podrían ser culpados por su muerte. De todos los prisioneros, ella fue la única a la que permitieron tomarse un recreo durante el día si le dolía demasiado la espalda.

“Saben que han cometido un crimen”, dijo.

En Australia, Yue asiste a manifestaciones pacíficas para generar consciencia sobre las terribles brutalidades que están infligiendo las autoridades chinas sobre los practicantes de Falun Dafa. Una de las actividades a las que está particularmente atenta es el movimiento de Renuncia al PCCh, que facilita y lleva un registro de las renuncias de los habitantes de China continental al Partido Comunista Chino.

Luego de que comenzó la persecución, me di cuenta de que estaban llenos de mentiras y renuncié, dijo.

“No podía continuar en una organización así; es un caso perdido”, concluyó.

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