Curar con ética es sacrificado pero bien recompensado

12 de Enero de 2016 Actualizado: 12 de Enero de 2016

Historia del famoso médico chino Pi Tong, conocido por su sabiduría y ampliamente respetado por sus excelentes habilidades médicas y noble ética.

Pi Tong fue un famoso médico de la medicina china durante la dinastía Han del Este (25-220). Era conocido por su sabiduría y ampliamente respetado por sus excelentes habilidades médicas y noble ética. Su historia nos recuerda que vivir éticamente puede ser un sacrificio, pero trae grandes recompensas.

Además de la medicina, Pi Tong sabía mucho sobre estrategias militares, escribió artículos excepcionalmente convincentes, y ayudó al emperador Liuxiu-fundador de la dinastía Han del Este.

Cuando estaba tratando pacientes, se olvidaba hasta de comer y descansar, trataba a todos sus pacientes por igual y con gran cuidado, ya fueran ricos o pobres. Cuando se encontraba con gente pobre, a veces les proveía tratamiento y medicina gratuita, y contribuía generosamente a ayudarlos. Cuando trató a reyes o altos funcionarios, nunca les cobró más de sus honorarios habituales.

Rey de la medicina

Una vez, una princesa cayó enferma y llamaron a Pi Tong, quien le diagnosticó una indigestión crónica, lo que le causó el problema de apetito. Preparó una píldora para la princesa, después que ella la tomó, inmediatamente sufrió intensas náuseas y vomitó, luego comenzó a beber más agua. Varios días más tarde, su apetito volvió y su cutis mejoró.

Pi Tong tuvo miedo de que el emperador le pudiese prometer la princesa en matrimonio, y regresó a toda prisa a su ciudad natal.

Sin embargo, en agradecimiento, el emperador le dio el título de “Rey de la Medicina”, y más tarde se construyeron templos en su ciudad natal.

Un hijo devoto

Poco tiempo después de habérsele concedido este honor, Pi Tong se enteró de que la parte sur de China había sido devastada por una plaga, por lo tanto, abandonó su ciudad natal y viajó a la escena del desastre para tratar pacientes. Sin embargo, después de que se fue de su casa, su madre se enfermó.

El hermano de Pi Tong le envió una carta describiéndole los síntomas, éste se preocupó por la enfermedad de su madre, pero tenía demasiados pacientes en el sur, y desde lejos, no sería posible encontrar ningún medicamento para tratarle.

Su madre enferma extrañaba mucho a Pi Tong, por lo que su hermano decidió llevarla hasta donde él se encontraba en el Sur.

Pi Tong comenzó a diagnosticarle tan pronto como llegó, pero todavía no podía curar su enfermedad, y no lograba encontrar ningún medicamento adecuado. Después de un tiempo, su madre se puso muy nostálgica, así que Pi Tong pidió a su hermano que la llevara nuevamente a casa.

Su despedida fue triste. Con lágrimas en los ojos Pi Tong dijo a su madre: “No es que yo no le sea filial, sino que no fui lo suficientemente sabio como para encontrarle la medicina correcta. Aunque puedo curar las enfermedades de tanta gente, no puedo tratar la de mi madre porque los medicamentos para este padecimiento son muy difíciles de encontrar en este mundo humano. Sólo por la misericordia de los dioses, como recompensa por mis esfuerzos para salvar a los demás, encontrará el medicamento adecuado”.

Él deseó a su madre bienestar y dijo que ella debería cuidarse y ver si tendría la suerte de encontrar en el futuro la medicina que necesitaba.

En su camino a casa, su madre tuvo mucha sed, pero estaban lejos de los pueblos y no podían encontrar agua limpia. Así que el hermano de Pi Tong dejó a su madre al borde del camino y se fue a buscar agua para darle. En un bosque de fresnos, encontró un cráneo que contenía algo de agua lluvia y dos pequeñas serpientes jugando dentro. Su hermano dispersó las dos serpientes y trajo el agua a su madre. Él dijo: “Mi querida madre, por favor cierra los ojos y bebe toda el agua”. Estaba tan sedienta que cerró los ojos y bebió el agua, después, ella se sintió mucho mejor.

Más adelante en su viaje, pasaron por un pequeño pueblo. Su madre tenía mucha hambre, pero no había restaurantes en el pueblo, por lo que su hermano se vio obligado a mendigar entre los aldeanos.

Por suerte, había una sola familia en el pueblo que acababa de dar a luz a dos niños gemelos. La señora de la familia era ciega y el padre era paralítico, pero estaban muy felices de tener a los gemelos. Una vez que se enteraron de que había un mendigo fuera, le dieron las sobras  de la madre-un plato de arroz de cebada y un huevo, pero sucedió que el huevo tenía dos yemas.

Después de terminar el arroz y el huevo, la madre de Pi se sentía mucho más fuerte y se las arregló para caminar de regreso a su ciudad natal. Poco tiempo después, estaba totalmente recuperada de su enfermedad.

Después, el hermano de Pi Tong recibió una carta de éste en la que escribió: “Si nuestra madre puede beber un poco de agua natural que tiene dos pequeños dragones que juegan en ella, y comer un huevo y la cebada de arroz de doble yema cocinada por una mujer ciega con un marido lisiado, entonces se va a curar su enfermedad. Sin embargo, como estas cosas son muy difíciles de obtener, sólo por casualidad se va a curar. “También expresó su afán de saber cómo estaba su madre.

El hermano de Pi Tong estaba muy sorprendido al enterarse de que su madre había obtenido en su camino a casa exactamente lo que estaba prescrito por Pi Tong. Él escribió una carta diciéndole que la enfermedad de su madre había sido curada por los mismos métodos que él  prescribió.

Cuando Pi Tong recibió la carta de su hermano, sus ojos se llenaron de lágrimas, y dijo: “Entonces, es cierto que las buenas personas son recompensadas. Doy gracias a los dioses por proporcionarle a mi madre los medicamentos que necesitaba para curar su enfermedad. Yo, Pi Tong, continuaré respetando las leyes del universo, realizando más buenas obras y salvando más gente para expresar mi gratitud a los dioses por su misericordia”.

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