Una práctica milenaria lo saca de la adicción y la tristeza: “Es como un oasis en el desierto”

Por Marjorie Aguirre - La Gran Época
08 de Mayo de 2019 Actualizado: 22 de Junio de 2019

La vida, en su vaivén de penas y alegrías, nos lleva a través del tiempo a afrontar situaciones que muchas veces nos pueden llevar a caer en el caos, haciéndonos olvidar la esencia espiritual que por miles de años ha conducido a las personas por el camino del bien, y que hoy en día hace tanta falta para evitar que siga la decadencia estrepitosa de los valores.

La historia que a continuación se narra, es la experiencia de vida de llamado de Leonardo Dueñez, o simplemente, Leo. un joven mexicano originario de Guadalajara, Jalisco,

Leonardo recuerda que, desde muy pequeño, su madre se hallaba en una continua búsqueda espiritual y fue precisamente gracias a ella que conoció diferentes prácticas espirituales, incluyendo lecturas de metafísica.

“Desde temprana edad me sentí atraído por las antiguas enseñanzas que hablan sobre el verdadero sentido de la vida”, dijo.

Desde muy joven Leonardo Dueñez se sintió atraído por los temas espirituales. (Crédito: Leonardo Dueñez)

Una apariencia positiva escondía su tristeza y vacío interior

Él relata que durante su adolescencia sufrió fuertes depresiones y vio una salida rápida en las adicciones. Durante ese tiempo vestía de manera extravagante, al estilo hippie y con el cabello largo; siempre llevaba un tambor con el que se acompañaba mientras cantaba para todo tipo de gente.

Y, aunque aparentemente era un joven positivo y alegre, en su corazón sentía un vacío y una tristeza que le acechaban continuamente.

Leo cuenta que realizó un largo viaje por Sudamérica y conoció rituales indígenas en los que se usaban plantas medicinales y meditaciones, con los que experimentó un cambio y empezó a mejorar. De vuelta en México, abandonó sus viejas y nocivas amistades, al igual que sus malos hábitos.

Acompañado de su tambor, Leonardo ofrecía alegría a los demás, pero él mismo sentía un vacío en su interior. (Crédito: Leonardo Dueñez)

Sin embargo, después de unos años en los que llevó una vida ordenada, otra vez su vida entró en conflicto y tuvo una gran recaída en las adicciones, que lo estaban llevando cada vez más a tocar fondo; incluso aunque se daba cuenta de que se estaba autodestruyendo, no lograba detenerse en su caída.

Fue entonces, cuando conoció Falun Dafa durante un congreso de medicina china llevada a cabo en su ciudad natal. Leo había asistido acompañado de su madre y en un intermedio entre ponencias, después de ir al sanitario, su madre le habló sobre una técnica de qigong muy buena.

Su búsqueda espiritual, lo llevó a experimentar con rituales indígenas. (Crédito: Leonardo Dueñez)

“¿Por qué te fuiste?”, le dijo su madre, “Acaban de hablar sobre una técnica muy buena de qigong, vinieron unas personas que parecían chinas y presentaron un libro. Hablaron brevemente sobre esta técnica y en un momento vendieron todos los libros”.

Su madre le contó que lo estaba buscando para saber si le interesaba y regalarle un libro como premio por haber terminado la carrera de acupuntura.

Finalmente, Leonardo consiguió Zhuan Falun, el libro principal de Falun Dafa, y después de leerlo algo había cambiado en él.

“Estaba conmovido con la profundidad de la enseñanza. Después de tanta búsqueda, encontré justamente lo que necesitaba”, recordó.

Al principio, sintió miedo y nostalgia porque sabía que tomar este camino no era algo fácil y que la tarea era monumental; pero después de conocer Falun Dafa, ya no había vuelta atrás y decidió seguir adelante.

Leonardo practicando la meditación de Falun Dafa, al lado de su esposa y su bebé. (Crédito: Leonardo Dueñez)

Compartiendo la verdadera alegría a los demás

“Cuando converso con la gente sobre Falun Dafa, les hablo brevemente sobre mi experiencia. El gran cambio positivo que he logrado gradualmente en mis actos, pensamientos, conceptos y en todo mi ser. Les comento que Falun Dafa es como un oasis en el desierto y que no conozco nada que se le compare”, dice Leonardo.

Leonardo cuenta que luego de conocer y practicar Falun Dafa, pudo abandonar las adicciones sin ningún esfuerzo; se fue la depresión y en su lugar quedó una gran paz interior como nunca antes había experimentado, razones por las que quiso compartirla con amigos y familiares.

(Crédito: Leonardo Dueñez)

Cuando habla de Falun Dafa con las personas, Leo enfatiza sobre los beneficios obtenidos gracias a la práctica y también les cuenta cómo el régimen comunista persigue esta bondadosa disciplina en China, debido a que se sintió amenazado cuando se dio cuenta de que habían más personas practicando Falun Dafa, que miembros del Partido Comunista Chino.

Para Leo, la cruel persecución no tiene ningún fundamento, ya que Falun Dafa es una práctica totalmente pacífica que ha beneficiado a millones de personas alrededor del mundo.

Leo siempre invita a la gente a compartir esta información con sus conocidos, para que más gente esté consciente del crimen que se está cometiendo en la actualidad hacia los practicantes de Falun Dafa en China.

Leonardo junto a su familia. Su madre y su esposa, también son practicantes de Falun Dafa. (Crédito: Radio SOH)

Actualmente, Leo junto a su esposa y su madre, enseñan los ejercicios de Falun Dafa y ayudan a otros a que puedan a prender los principios que cambiaron su vida para siempre: Verdad, Benevolencia y Tolerancia.

Memorias de un esclavo del comunismo

La historia de Leonardo fue compartida al público a través de Radio Sonido de la Esperanza.

Falun Dafa (también conocido como Falun Gong) es un sistema de meditación para el mejoramiento personal basado en los principios universales de Verdad, Compasión y Tolerancia. Fue presentado al público por el Sr. Li Hongzhi en 1992 en China. Actualmente lo practican más de 100 millones de personas en 114 países. Pero este sistema de meditación pacífica está siendo brutalmente perseguido en China desde 1999. Para más información, por favor visite: falundafa.org y faluninfo.net.

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