Diplomáticos estadounidenses que sufrieron “ataques sónicos” en Cuba presentan menos materia blanca y otras anomalías cerebrales

Por Jesús de León
24 de Julio de 2019 Actualizado: 24 de Julio de 2019

Un estudio científico con los resultados de los exámenes realizados a las víctimas de presuntos “ataques sónicos” sufridos por diplomáticos de EE. UU. y Canadá en La Habana, Cuba, desde finales de 2016 hasta mayo de 2018, mostró diversas anomalías cerebrales en los afectados.

El nuevo estudio fue realizado a —23 hombres y 17 mujeres— que, según este informe, experimentó exposiciones a fenómenos direccionales no caracterizados durante su servicio en Cuba.

Como resultado de estas exposiciones presentaron síntomas como lesiones cerebrales, mareos, dolores de cabeza y falta de capacidad de concentración por motivos que aún se desconocen.

Se constató una disminución del volumen de la materia blanca de estos funcionarios que estuvieron en La Habana, comparado con el volumen de esta presente en un grupo de control integrado por personas que nunca estuvieron en Cuba, según la revista científica Journal of American Medical Association (JAMA) que publicó el informe.

El nuevo estudio determinó “diferencias grupales en todo el cerebro, especialmente en un área llamada cerebelo, que también está implicada en el tipo de síntomas clínicos que la mayoría de estos pacientes estaban demostrando, que son el equilibrio, el movimiento ocular, el mareo, etc”, dijo una de las autoras del estudio, Ragini Verma, profesora de radiología y neurocirugía en la Escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania, según Diario de Cuba.

Ambas embajadas redujeron al mínimo su personal por este motivo y, en el caso de EE. UU. algunas de sus autoridades calificaron los incidentes como “ataques” acústicos o sónicos, lo que causó fuertes tensiones diplomáticas con Cuba.

El secretario de Estado John Kerry (D) observa cómo los marines izan la bandera estadounidense en la embajada de Estados Unidos el 14 de agosto de 2015 en La Habana, Cuba. Se cree que diplomáticos estadounidenses en Cuba han sido atacados en sus hogares con armas sónicas desde finales de 2016. (Chip Somodevilla/Getty Images)

Luego que estos funcionarios informaron sobre la posible exposición a fenómenos direccionales, el Departamento de Estado de EE. UU. los remitió, junto a sus familiares, a la Universidad de Pensilvania para su evaluación clínica y tratamiento.

El nuevo estudio publicado ayer concluyó que los cerebros de los afectados presentan menos materia blanca y menos conectividad en las áreas de la visión y la audición, en comparación a los de personas sanas, aunque desconocen si esto está relacionado con los citados síntomas o con su estancia en Cuba.

Ataques podrían haber ocurrido con cooperación del régimen

El régimen de Cuba negó desde el principio su responsabilidad, y dijo que las acusaciones sobre los “ataques acústicos” son “una falacia”.

Vista de la embajada de Estados Unidos en La Habana el 17 de diciembre de 2015. Foto debe leer YAMIL LAGE/AFP/Getty Images.

Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos cree que los ataques no podrían haber ocurrido sin la cooperación y la protección del gobierno cubano, debido al estricto control que las fuerzas de seguridad de Cuba ejercen sobre el país.

Los funcionarios de Estados Unidos en Cuba se han quejado durante años de acoso, incluyendo el allanamiento de sus autos y casas.

Además, los diplomáticos estadounidenses en ese país son observados y monitoreados aún más que el ciudadano promedio, como lo indica un reporte de The Independent.

Los afectados por la exposición a estos ataques aseguraron haber escuchado dos pulsos de diez segundos, mientras que otros dijeron que podían escuchar el sonido durante más de 30 minutos, según Diario de Cuba.

La mayoría de los pacientes reportaron problemas con la memoria, la concentración, el equilibrio, la vista, la audición, el sueño o los dolores de cabeza, que duraron más de tres meses.

Tres personas eventualmente necesitaron audífonos por una pérdida auditiva de tipo moderada a severa, y otras tenían zumbidos o presión en sus oídos. Más de la mitad necesitó que le recetaran un medicamento para dormir o para tratar los dolores de cabeza. Muchos no pudieron regresar al trabajo, al menos por un período de tiempo, según Diario de Cuba.

“Los resultados del estudio, en especial los del cerebelo, son destacables, ya que varios de los pacientes evaluados mostraron alteraciones en el sentido del equilibrio y el movimiento coordinado de los ojos”, dijo el coautor del estudio Randel Swanson. Los investigadores destacaron que no hay algo similar en la literatura médica, por lo que se podría estar ante un nuevo síndrome, dijo esta fuente.

Por otra parte, el profesor de imágenes médicas del University College de Londres, Derek Hil, indicó al diario español El País que, “este exhaustivo trabajo” aunque no es concluyente “puede proporcionar evidencias de que se produjeron cambios cerebrales tras la exposición a un arma en Cuba”.

No obstante, advirtió que los resultados deben tratarse con cuidado ya que el trabajo por sí mismo no prueba que haya daño cerebral.

Similar a ataques de ex soviéticos

Según Rick Fisher, investigador principal del Centro Internacional de Evaluación y Estrategia, lo ocurrido en Cuba, sigue una tendencia de larga data.

“Mi primera reacción fue que es similar a lo que los soviéticos le hacían a nuestros diplomáticos a principios o mediados de la década de 1980”, dijo.

Señaló que en ese momento los soviéticos usaban armas de microondas para atacar a los diplomáticos, y que era posible que “hubieran compartido datos o incluso la tecnología armamentística con los cubanos”.

El momento en que se realizaron los ataques es importante, dijo. Comenzaron a finales de 2016, en un momento en que el expresidente Barack Obama estaba poniendo fin al embargo comercial de Estados Unidos contra Cuba y a la política de “pies secos, pies mojados” que antes concedía la ciudadanía estadounidense a los cubanos que pisaban territorio estadounidense.

“Esto es típico de los regímenes autoritarios marxistas”, dijo. “Por lo general, cuando EE. UU. extienden sus manos en amistad sin ninguna expectativa de reciprocidad en especie, nos muerden la mano”.

“No quieren la paz con Estados Unidos. La paz con Estados Unidos ayuda a relajar su control dictatorial sobre su propia sociedad”, dijo.

Todos los regímenes de este tipo en el mundo -incluidos los comunistas norcoreanos y el Partido Comunista Chino-, “están comprometidos en importantes actividades antiestadounidenses”, dijo Fisher.

Aunque las armas sónicas pueden parecer extrañas, Fisher señaló que tienen una larga historia. “Los alemanes los inventaron alrededor de la Segunda Guerra Mundial para atacar a las unidades de infantería”, dijo. “Estos son probablemente diseños mucho más superiores.”

Tales armas, dijo, no son necesariamente audibles. Utilizan las ondas sonoras como arma, y cuando están enfocadas y mejoradas digitalmente, las ondas sonoras “pueden convertirse en una fuerza de energía destructiva que podría dañar (a los) órganos”.

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