Dragas de arena chinas erosionan Taiwán, Vietnam y Filipinas: Guardia Costera de EE. UU. debe intervenir

Por Anders Corr
27 de Mayo de 2021 3:54 PM Actualizado: 27 de Mayo de 2021 3:54 PM

Opinión

Las dragas de arena de China han destruido miles de kilómetros cuadrados de fondo oceánico para construir islas de arena en las cuales colocaron pistas militares e instalaciones de atraque para submarinos y portaaviones. La construcción de una sola isla china de este tipo, Mischief Reef (5.6 kilómetros cuadrados) en territorio marítimo de Filipinas, impactó a 1200 kilómetros cuadrados con columnas de sedimento que sofocaron la vida en el fondo del océano. Esto implica que los aproximadamente 12.9 kilómetros cuadrados que China creó en las zonas económicas exclusivas (ZEE) de Filipinas y Vietnam desde 2013 impactaron aproximadamente a 2785 kilómetros cuadrados de fondo oceánico.

Pero, ¿Qué hicieron todas esas dragas después de terminar las islas? Algunos de ellas pueden estar devorando ahora Filipinas y Taiwán, si los artículos recientes del Financial Times (FT) y CNN son una indicación.

Cuando el viento está quieto, se puede escuchar un “estruendo profundo” en las islas Matsu de Taiwán, según un artículo del Financial Times del 27 de mayo. El estruendo proviene de las dragas de China, que extraen ilegalmente arena debajo de las olas y destruyen el hábitat marino en el proceso. La Guardia Costera de Taiwán a veces usa cañones de agua para expulsarlos. Tan solo en abril, la Guardia Costera expulsó 59 dragas de arena y embarcaciones de transporte ilegales de los alrededores de Matsu, a solo 10 kilómetros de la provincia china de Fujian. Las dragas cortaron los cables de telecomunicaciones submarinos de Matsu, incluso el Internet, seis veces en 2020. Los 736 residentes de la isla Xiju perdieron la conectividad cada vez.

¿Los incidentes fueron un preludio de un ataque desde el continente o un “accidente” causado por negligencia de las autoridades marinas en China? Taipei estuvo alarmado y no lo sabía, según un funcionario taiwanés que habló con el FT. Quizás los incidentes sirvieron como prueba para ver qué haría Taiwán si algún día son cortados a propósito.

Una draga, en un solo día, puede aspirar suficiente arena para llenar tres piscinas olímpicas y vender el botín por 55,000 dólares. Pero el dragado aspira los corales y los seres vivos también. Como efecto secundario del dragado, enormes columnas de escombros bajo el agua cubren y matan la vida marina a miles de kilómetros cuadrados. Los seres vivos de la cadena alimenticia que dan de comer a los peces desaparecen.

Los pescadores de Taiwán sufren y las playas están desvaneciéndose, según FT. Un funcionario local dijo: “Matsu solía ser un paraíso para la pesca, con aguas rebosantes de diversas especies de peces y mariscos. Las dragas han devastado la ecología marina. Nuestros pescadores ahora luchan por ganarse la vida con el mar”.

Beijing prohíbe tal destrucción ambiental cerca de sus propias costas, desplazando dragas hacia los vecinos en lo que Su Tzu-yun en el Instituto de Investigación de Seguridad y Defensa Nacional en Taiwán llama “tácticas de zona gris” y “guerra psicológica”. La Guardia Costera de Taiwán no tiene la capacidad de hacer cumplir sus propias leyes contra los barcos chinos. De los cientos de barcos chinos en aguas de Taiwán en el peor momento de 2020, la Guardia Costera solo logró confiscar dos.

La ejecución de la ley en contra de las dragas chinas en aguas de Taiwán plantea un dilema. Como lo explicó un político de Taiwán, “Estamos permitiendo la destrucción de nuestro medio ambiente si no hacemos nada. A pesar de todo, si respondemos con la fuerza militar para tomar medidas enérgicas contra las dragas civiles, entonces podríamos darle a China un pretexto para aumentar aún más las tensiones en el Estrecho de Taiwán”.

Taiwán necesita la fuerza de la Guardia Costera de EE. UU., respaldada por la Armada de EE. UU., si espera detener las incursiones marítimas de China contra sus islas periféricas.

La presidenta de Taiwán, Tsai Ing-Wen, saluda a los invitados reunidos desde la cubierta del barco “Ming Chuan” durante una ceremonia para comisionar dos barcos de misiles guiados clase Perry de Estados Unidos a la Armada de Taiwán, en el puerto sur de Kaohsiung, el 8 de noviembre, 2018. (Chris Stowers/AFP/Getty Images)

No contento con Taiwán y los aproximadamente 2785 kilómetros cuadrados de las ZEE filipinas y vietnamitas que China ya destruyó para construir bases militares, China ahora está presuntamente usando dragas en los ríos y la costa de Filipinas, y transportando arena negra para usarla en la fabricación de hierro y acero. No está claro si las dragas de China tienen derechos legales para hacerlo.

Según el director ejecutivo de la Cámara de Minas, Ronald Recidoro, “Lumalabas na [parece que] el contratista está ayudando a dragado del río, pero bakit kina-cart out yung buhangin? [pero ¿por qué el contratista saca arena negra?] Cuando se draga, simplemente se deja a un lado”. Señaló que actualmente Manila no tiene una función de supervisión en la extracción de arena negra de magnetita.

La extracción de arena negra de China, según un legislador de la región de Ilocos, es “masiva” en la costa filipina del Mar del Sur de China. Los mineros de China están utilizando equipo “pesado” para extraer el mineral y “barcazas” para enviarlo fuera del país. El legislador afirma que la costa de Luzón se está alejando como resultado.

Los legisladores filipinos quieren responder con la prohibición de la exportación de arena negra cruda para apoyar el preprocesamiento en Filipinas que crearía empleos locales.

El Departamento de Comercio e Industria del presidente Rodrigo Duterte señaló que tales limitaciones podrían violar las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Esto indica la necesidad de excepciones a las reglas de la OMC para industrias estratégicas como el acero, la creación de empleo local y contra países agresivos como China. La aparente aquiescencia de la administración Duterte a la minería local destructiva de China indica que su administración es demasiado complaciente con China dada su amenaza de guerra contra Filipinas. Tal apaciguamiento podría explicarse por la presunta corrupción hacia el presidente por parte de China a través de acuerdos comerciales que involucran a sus asociados cercanos.

Manifestantes se encuentran en un mitin contra los reclamos territoriales de China en el Mar del Sur de China frente al Consulado de China en Makati, Filipinas, el 12 de julio de 2016. Filipinas llevó el caso a la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya para impugnar las acciones y reclamos de China en el Mar del Sur de China, el cual se pronunció decisivamente a favor de Filipinas en julio de 2016. (Dondi Tawatao/Getty Images)

El pueblo filipino debe votar para que Duterte deje de ocupar su cargo si quiere retomar el control de su soberanía de Beijing. Y, la Guardia Costera de Filipinas, respaldada por la Guardia Costera de EE. UU. y la Armada de EE. UU. si es necesario, debería expulsar a la ocupación ilegal y el dragado de China del territorio marítimo de Filipinas. Lo mismo ocurre con las incursiones de China contra la industria pesquera y las playas de Vietnam y Taiwán.

Enfrentar a Beijing es ciertamente arriesgado, sin embargo, no se requiere menos para evitar que el régimen continúe su expansión. El acoso no se detiene hasta que alguien se enfrenta al acosador.

Anders Corr tiene una licenciatura/maestría en ciencias políticas por la Universidad de Yale (2001) y un doctorado en gobierno por la Universidad de Harvard (2008). Es director de Corr Analytics Inc., editor del Journal of Political Risk, y ha realizado una amplia investigación en América del Norte, Europa y Asia. Fue autor de “The Concentration of Power” (próximamente en 2021) y “No Trespassing”, y editó “Great Powers, Grand Strategies”.

Siga a Anders en Twitter: @anderscorr

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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de The Epoch Times

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