¿El ejército podría destrabar el conflicto de Venezuela?

15 de mayo de 2017 5:54 PM Actualizado: 15 de mayo de 2017 5:54 PM

Hoy Venezuela atraviesa una crisis económica y social profunda que se está sintiendo tanto en las calles -con un saldo de 39 muertos en los últimos 40 días- como en el plano de la representación política, donde el presidente Maduro desconoció las atribuciones del parlamento y convocó a una Asamblea Constituyente.

En cualquiera de estos ámbitos, aparece un jugador fundamental, que inclusive tanto políticos como especialistas y civiles declaran que puede ayudar a destrabar el conflicto y terminar con la escalada de violencia: el ejército venezolano.

“No queremos una Fuerza Armada que se pase a la oposición, queremos una Fuerza Armada que se pase a la Constitución”, expresó en rueda de prensa el domingo 14 de mayo el opositor Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional.

El presidente de Venezuela Nicolas Maduro (Cen.) examina un rifle francotirador de fabricación rusa durante ejercicios militares en Carcas el 14 de enero 2017. (JUAN BARRETO / AFP / Getty Images)
El presidente de Venezuela Nicolas Maduro (Cen.) examina un rifle francotirador de fabricación rusa durante ejercicios militares en Carcas el 14 de enero 2017. (JUAN BARRETO / AFP / Getty Images)

¿Cuál es el rol del ejército hoy en Venezuela?

«La Fuerza Armada se involucró más en el desarrollo nacional y en la vida pública», señala el exmilitar Clíver Alcalá en entrevista con BBC Mundo.

De hecho, si bien las fuerzas armadas han tenido un rol destacado en la vida política contemporánea de Venezuela, ese protagonismo ha ido en ascenso desde el comienzo del siglo XXI y ha crecido fuertemente en particular con la llegada de Nicolás Maduro al poder.

Su predecesor, Hugo Chávez, quien también provenía del ámbito militar, les asignó un mayor presupuesto al ejército, que le permitió equiparse fuertemente con material ruso y también chino, al tiempo que en la reforma constitucional de 1999 les otorgó derechos políticos a los miembros del ejército.

Pero además, las fuerzas armadas fueron teniendo un rol cada vez más activo en la sociedad civil, formando parte incluso de misiones sociales.

Tanqueta de la Gurdia Nacional Bolivariana, durante una represión de las protestas en Caracas, Venezuela. (JUAN BARRETO/AFP/Getty Images)
Una manifestante se para frente a una tanqueta de la Guardia Nacional Bolivariana, durante una represión de las protestas en Caracas, Venezuela, el 19 de abril de 2017.
(JUAN BARRETO/AFP/Getty Images)

Con la llegada de Maduro, el poder militar fue ganando más terreno. Hoy 10 de los 29 ministros del gabinete son militares o exmilitares.

En los últimos meses han ganado notoriedad la incorporación de tribunales militares para juzgar a civiles (fuertemente cuestionados por la oposición como por ONG) y la utilización de la Guardia Nacional (una agencia especial del ejército) para reprimir las protestas populares.

«Se ha generado mayor exceso en la dependencia del presidente ante la Fuerza Armada, porque ha ido perdiendo apoyo político en los civiles. Ha asumido un viraje hacia lo militar en la búsqueda de mantener apoyos», analiza Alcalá.

“Que les quede claro a la Fuerza Armada que a los primero que está destruyendo Nicolás Maduro es a la Fuerza Armada”, dijo por su parte Borges desde la sede de su partido Primero Justicia.

De hecho, no es la primera vez (ni el único) que hace un llamamiento a las fuerzas armadas para jugar un rol positivo en el medio del conflicto social que ya lleva semanas y se está intensificando.

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¿Realmente pueden las fuerzas armadas destrabar la situación en Venezuela?

Más allá del aspecto represivo, el ejército ha ganado un lugar destacado en la vida social de los venezolanos.

Solo por citar un ejemplo, ante una economía cada vez más cerrada e intervenida por el gobierno, en los últimos meses y hasta hoy, hay oficiales distribuyendo alimentos básicos como aceite, arroz o café y también productos de higiene.

«Nunca antes como ahora habíamos visto tanta presencia militar en la sociedad», dice Hernán Castillo, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Simón Bolívar, en diálogo con BBC Mundo.

Ante la mayor asignación de poder a los altos mandos militares y en una escalada de violencia, la oposición -por su parte- hace un llamado cada vez más fuerte a los rangos bajos y medios de las fuerzas armadas para que no cumplan las órdenes de reprimir las protestas.

Sin ir más lejos, como parte de la celebración del Día de la Madre, el domingo 14 de mayo, mujeres convocadas por la oposición marcharon hasta un centro de la Guardia para pedir el cese de la represión bajo el lema: «Suelta tu arma«.

“En todos los cuarteles las madres están leyendo este mensaje al hijo soldado para que no acate la orden del dictador que ha traído sangre y hambre a su país. Las madres increpamos: hijo, baja tu arma, esto se acabó. Estás a tiempo de ser un héroe y no un asesino”, expresó con contundencia la dirigente de Vente Venezuela, María Corina Machado, en medio de las protestas.

Acerca del supuesto malestar en los rangos bajos del sector militar, Alcalá dice que «el verdadero sentir no se ve», pero «la cosa no está bien, definitivamente hay un quiebre».

Mientras tanto, el presidente Maduro -quien parece todavía contar con la fidelidad de los altos mandos militares- sigue responsabilizando a la oposición por la violencia en las calles y por tener aspiraciones «golpistas».

¿Qué hará el ejército?

«La participación política de los militares en las crisis venezolanas es tradicional. Sin embargo, en esta oportunidad, la crisis no requiere de la intervención de los militares«, opina el profesor Castillo.

«La intervención agudizaría todos los problemas«, agrega sobre un eventual golpe de estado.

Sin embargo señala que desde los mandos militares se podría presionar para una salida pacífica y la convocatoria a unas elecciones generales, que es el reclamo de la oposición.

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