El mandato del cielo, un matrimonio auspicioso y la dinastía más larga de China

Por Leo Timm
12 de Febrero de 2020
Actualizado: 12 de Febrero de 2020

El texto “Clásicos de la Poesía” contiene los ejemplos más antiguos conocidos de la literatura china. Sus 300 y tantos poemas, odas y canciones fueron compilados por el sabio Confucio, las propias letras provienen de diferentes regiones y estratos sociales que conformaron la temprana dinastía Zhou (1046 -771 aC). Representan las vidas de hombres y mujeres, enamorados y trabajadores, campesinos y gobernantes.

Confucio (551 aC-479 a. C.), quien admiraba mucho las creencias y costumbres del reino y de la gente de Zhou, recopiló las obras para registrar las formas de los antiguos y guiar a eruditos y líderes de su generación, hacia un camino de rectitud.

Aunque ahora es menos conocido en comparación con el trabajo posterior de los poetas de las dinastías Tang y Song, lo “clásico” tiene un valor clave si queremos comprender el mundo en que vivían los grandes filósofos y maestros clásicos de la antigua China.

“El grito de las águilas pescadoras”. Imagen (Xin Yuan y Yun Shang/Epoch Times).

El primer poema en el “Clásico de la Poesía”, el “Grito de las águilas pescadoras”, es una obra romántica que se entiende describe el matrimonio del monarca fundador de la dinastía Zhou, el rey Wen, con la princesa Tai Si.

Según algunos estudiosos, esta unión auspiciosa y adecuada sentó las bases de 800 años del gobierno Zhou, lo que refleja una elevada confianza en la voluntad del cielo, la que aseguró para la dinastía el reinado más largo en la historia de China.

Rey Wen de Zhou. (DominioPúblico/WikimediaCommons).

Todos los poemas citados en este artículo son traducidos del “Libro de Poesía”, por James Legge sinólogo escocés del siglo XIX, y se publicaron en la página web del Proyecto de Texto Chino.

‘Grito de las águilas pescadoras’

Guan-guan van las águilas pescadoras,

En el islote en el río.

La modesta, reservada, virtuosa, joven dama:

Para nuestro príncipe, una buena compañera ella.

 

Aquí larga, allá corta, es la lenteja de agua,

A la izquierda, a la derecha, transmitida por la corriente.

La modesta, reservada, virtuosa, joven dama:

En vigilia y en sueño, él la buscaba.

 

Él la buscó y a ella no encontró,

Despierto y dormido él pensaba en ella.

La anheló por mucho tiempo; ¡Oh! Mucho tiempo y con ansiedad;

De costado, de espaldas, se giraba y comenzaba de nuevo.

 

Aquí larga, allá corta, es la lenteja de agua,

A la izquierda, a la derecha, la juntamos.

La modesta reservada, virtuosa, joven dama:

Con laúdes, pequeños y grandes, démosle a ella una bienvenida amistosa.

Aquí larga, allá corta, es la lenteja de agua,

A la izquierda, a la derecha, la cocinamos y la servimos.

La modesta reservada, virtuosa, joven dama:

Con campanas y tambores demostremos nuestro deleite por ella

La unión del rey Wen y de la reina Tai Si

Un destacado comentario tradicional sobre “Grito de las águilas pescadoras” se puede encontrar en una colección literaria de la dinastía Han llamada “Mao Shi”, que contiene notas de obras en “Clásicos de la poesía”. Según este comentario, el poema romántico, que se refiere al enamoramiento y matrimonio entre Tai Si y el rey Wen, tiene la intención de exponer “las virtudes de la reina”.

Incluso con los elementos sensual y romántico del poema, se hace evidente que hay otras consideraciones en juego

La lenteja de agua es una planta sagrada que simboliza tradicionalmente la rectitud y fue usada en los antiguos ritos religiosos chinos. La “modesta, reservada, virtuosa, joven dama” se refiere a una mujer de gran virtud y refinamiento, además de su belleza física.

Los diversos instrumentos que aparecen en los versos, reflejan la naturaleza majestuosa de la unión, como el tambor y la campana que en aquellos tiempos eran solo aptos para el uso ceremonial de los nobles. En cuanto a las águilas pescadoras, se decía que tenían solamente una compañera y los chinos las admiraban como a un símbolo de la fidelidad conyugal.

La vida marital y la virtud del decoro

A medida que la familia se consideraba tradicionalmente la piedra angular de la sociedad china, las relaciones maritales rectas se tomaron muy en serio. Las leyendas sostienen que en los tiempos míticos, el emperador Fu Xi creó los ritos del matrimonio, que ofrecen a la humanidad la estabilidad de la vida civilizada.

Según Confucio, el gobierno recto se basa en el mantenimiento de la conducta recta entre hombres y mujeres

Esto se enlaza con las sabias enseñanzas de la virtud esencial  de la propiedad, que incluye el cumplimiento de costumbres y ritos establecidos.

Cuando a Confucio se le pidió evaluar las miríadas de obras incluidas en “Clásicos de la Poesía”, se registró que él resumió su esencia literaria en una línea: “Sin lujuria en la alegría, ni autodestrucción en la tristeza”. La moderación era clave y el decoro servía como amortiguador necesario entre los deseos emocionales primarios humanos y la razón informada de que podría brindar estabilidad y armonía.

El reinado Zhou y el Mandato del Cielo

En el periodo Zhou del Este (770-221 a. C), el rey ya no imponía respeto a los señores feudales. Confucio, quien vivió durante este tiempo, trató de restablecer los antiguos principios y fe, en los que el antiguo reino Zhou basaba su gobierno.

El pueblo Zhou creía que el gobernante de la nación recibía derechos divinos y responsabilidad para gobernar el reino según lo que se conocía como Mandato del Cielo

También se creía que el clan real Zhou era descendiente de Shang Di, o emperador celestial, convirtiendo a todos los reyes Zhou, en  proverbiales “Hijos del Cielo”.

Una pintura de la era de la dinastía Ming que representa al rey Wu de Zhou. (DominioPúblico/WikimediaCommons)

Como “Hijo del Cielo”, título que sería usado durante generaciones por gobernantes chinos posteriores, el rey Zhou estaba obligado a reverenciar al cielo manteniendo ritos apropiados y elevados estándares de conducta moral, en su vida personal y en los asuntos políticos. No podía ser tirano como lo habían sido los últimos reyes de las dinastías condenadas Shang y Xia, descuidando sus deberes de autoridad por descender a la lujuria, la bebida y maltratar al pueblo.

La subordinación de caprichos personales e individualistas por un propósito mayor, es decir, aceptar y seguir el camino celestial, es lo que dio razón de ser a los primeros gobernantes Zhou.

El poema 235 en el “Clásico de la Poesía”, refleja la piedad con la que los reyes Zhou ejercían en su veneración al cielo y de Shang Di, retratada por Legge simplemente como “Dios”.

Profundo era el rey Wen;

¡Oh! permanente y brillante era su sentimiento de reverencia.

¡Grande es el nombramiento de los Cielos!

Allí estaban los descendientes de [los soberanos] de Shang;

Los descendientes de los soberanos de Shang,

Eran, en número, más de cientos de miles;

Pero cuando Dios dio la orden,

Se convirtieron en objeto de Zhou.

Una auspiciosa unión bendecida por el Cielo

Como se evidencia en poemas posteriores que aparecen en “Clásicos de la Poesía”, el matrimonio entre el rey Wen y Tai Si se consideró decretado por Shang Di.

Tal como está registrado en el poema 236:

El Cielo estudió este mundo inferior;

Y su designación iluminó [al rey Wen].

En sus primeros años,

Se creó para él una compañera;

Los versos van a describir cómo el rey Wen construyó un puente flotante de barcos, para cruzar el río Wei con el fin de realizar la ceremonia matrimonial, y después de la unión se determinó a través de rituales religiosos, que era una pareja apropiada.

Las ceremonias determinaron la fortuna [de la unión].

Y en persona se juntó con ella en Wei

Sobre este él formó un puente de barcos;

La gloria [de la ocasión] fue admirada.

Si vemos, en “Grito de las águilas pescadoras” las líneas “Despierto y dormido él pensaba en ella” y “De costado, de espalda, se giraba y comenzaba de nuevo”, desde la perspectiva de esta unión de mandato divino, surge una nueva dimensión de interpretación. El insomnio del príncipe no es solo la expresión de enamoramiento o de obsesión con Tai Si, sino que refleja su preocupación por la forma de comportarse él mismo, de acuerdo con la voluntad divina.

Continuando con la misma obra citada arriba:

La favorable designación provenía del Cielo,

Entregar el trono a nuestro rey Wen,

En la capital de Zhou.

La dama sucesora era de Xin,

Su hija mayor, quien llegó a casarse con él.

Ella fue bendecida en dar a luz al rey Wu,

Quién fue cuidado y ayudado y recibió también el nombramiento,

Y de acuerdo con él, aniquiló al gran Shang.

Queda claro que el aparentemente romance normal, representado en “Grito de las águilas pescadoras”, era en realidad un episodio complejo y significativo en la historia de Zhou, que implicaba fe, justicia y el gobierno de toda China.

Un pueblo bajo el cielo

Para la mirada de la gente de Zhou, fue el emperador de los cielos quien otorgó a Tai Si, la novia y madre de prestigio, al rey Wen, permitiendo el establecimiento de la línea dinástica Zhou. El Rey Wu, nació de la auspiciosa pareja, y prevaleció contra el corrupto monarca Shang, para consolidar la dinastía Zhou.

Arte mural de la dinastía Wei del Norte (386-534) que representa a Tai Si y otras dos reinas Zhou. (Dominio publico)

Zhou de China fue conocida por haber contrastado con dinastías imperiales posteriores por su sistema descentralizado de gobierno basado en el honor. La gente en general reconocía su lugar en la sociedad y se encargaban de cumplir con los requisitos de sus respectivas posiciones. Incluso después de que Zhou del Oeste se convirtiera en Zhou del Este, los señores que competían todavía hacían caso al rey, como el duque Huan del Estado Qi, quien asumió un rol parecido como custodio de la tradición y buenos modales.

A través de textos como “Clásicos de la Poesía”, el mismo Confucio consolidó los ideales fundamentales de Zhou, de tal manera que se transmitieron como una parte permanente de la visión del mundo chino, de cómo vivir y gobernar.

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