Esta niña sobrevive a un tumor ocular extremadamente raro, pero los médicos pensaron que era algo más

16 de Diciembre de 2017 Actualizado: 16 de Diciembre de 2017

Una niña fue al médico con un ojo hinchado, pero resultó ser mucho más grave que el ojo rosado o la conjuntivitis.

Los médicos primero pensaron que era una infección ocular de rutina y luego se dieron cuenta de que era un tumor invasivo.

Doctors kept telling her that her daughter had an eye infection. They gave her creams to calm it down.But it wasn't an eye infection at all. They were very, very wrong…

Posted by Liftable Women on Tuesday, December 12, 2017

Gaylene Robson, la madre, dijo que sabía que algo no estaba bien cuando el párpado izquierdo de su hija se puso rojo e hinchado. Los antibióticos recetados no hicieron nada para reducir la inflamación, obligando a la familia a llevar a la niña a un oftamólogo, según MailOnline.

La niña, Stella, fue trasladada al Royal Children’s Hospital de Melbourne para una tomografía computarizada que reveló que tenía un tumor que crecía entre el ojo y el cerebro.

“El tumor estaba creciendo en el hueso orbital, el hueso que rodea al ojo… medía aproximadamente 1,5 centímetros y tenía forma de campana”, dijo la madre Gaylene Robson a MailOnline.

This young girl had gone to the GP with a puffy eye, which was soon followed by headaches. Little did she know that it was caused by something only the superstars at the RCH could fix >>

Posted by Geelong Advertiser on Thursday, March 24, 2016

El tumor requeriría tratamiento inmediato. La niña se sometió a una cirugía para extirpar el tumor.

Stella fue diagnosticada con histiocitosis de células de Langerhans, una enfermedad rara. Según la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU., es un “trastorno en el que se acumulan en el cuerpo células del sistema inmunitario en exceso llamadas células de Langerhans” y agrega: “Muchos investigadores ahora consideran que la histiocitosis de células de Langerhans es una forma de cáncer, pero esta clasificación sigue siendo controvertida”.

Un cirujano fue capaz de extirpar el crecimiento sin dañar su cerebro o tejido. Pero después tuvo que someterse a 12 semanas de quimioterapia intensiva.

“Era una pequeña montaña rusa para ella, estaba emocionada, hambrienta y cansada, luego se recuperaba durante una semana y entonces era el momento de volver a entrar y recibir otro tratamiento”, dijo Robson.

Pero después de un año, se liberó de la enfermedad y solo tiene un 20 por ciento de probabilidad de recurrencia.

“Las palabras cáncer o tumor, no significan nada para (Stella), para un adulto es una barrera de conversación, pero ella simplemente lo toma con calma”, le dijo su padre al Geelong Advertiser.

“Técnicamente no es un cáncer, es activo o inactivo, y no estás en remisión”, apuntó Robson. “Tendrá que hacerse estudios cada tres meses durante los próximos años y esperamos que cuando esté en el quinto año podamos ir a controles anuales”.

TE RECOMENDAMOS