Estados Unidos apoya ingenuamente a China en Afganistán

Por Anders Corr
30 de Julio de 2021
Actualizado: 30 de Julio de 2021

Comentario

El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, dijo que la participación de China en Afganistán podría ser algo bueno. Sus declaraciones del 29 de julio van en contra de todas las pruebas disponibles y son sumamente ingenuas, o algo peor. En lugar de utilizar su posición para representar los valores estadounidenses y proporcionar información real al público mundial, Blinken persiste en tejer sus fantasías de cooperación con la China totalitaria. Cuanto más lo hace, más cuerda le da a Beijing para que acabe ahorcándonos.

Una delegación de nueve terroristas talibanes visitó Tianjin, China, el 28 de julio para reunirse con el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi. Esa reunión se produjo después de la visita de la vicesecretaria de Estado Wendy Sherman el 26 de julio, que terminó en una fría recriminación mutua, al igual que la reunión de Alaska en marzo, en la que Blinken también tropezó.

La reunión de Wang Yi con los talibanes el 28 de julio, tan poco tiempo después de la reunión con Sherman, fue un desaire diplomático dadas las decenas de miles de muertes de estadounidenses y civiles en Afganistán, la mayoría a manos de los talibanes. La fanfarria diplomática y el lenguaje meloso vertido por China sobre los talibanes en este momento, antes de que la sangre en sus manos se haya secado y hayan tomado oficialmente el control del gobierno en Kabul, es reprobable. Los movimientos de realpolitik están destinados a consolidar las relaciones de China con ellos, al tiempo que se expulsa la influencia de Estados Unidos, que es fuerte en el gobierno elegido democráticamente en Kabul.

En lugar de señalar todo esto, Blinken declaró falsamente que “nadie tiene interés en que los talibanes tomen el control militar del país, en la restauración de un emirato islámico”. Instó a los talibanes a asistir a la “mesa de negociaciones … pacíficamente”.

Se trata de equivocaciones evidentes, dado que China, durante toda la guerra, apoyó a Pakistán económica y militarmente, y los elementos militares y de inteligencia pakistaníes apoyaron a los talibanes. China y Pakistán han estado animando, cooperando y protegiendo silenciosamente a los talibanes todo el tiempo, y ahora están empezando a hacer fiestas diplomáticas públicas con ellos. Es indignante que Blinken apoye esto, no solo con su silencio, sino con declaraciones públicas.

El 28 de julio, China calificó a los talibanes de “fuerza militar y política fundamental” para la reconstrucción de Afganistán, en un intento de elevar a los talibanes del estatus de organización terrorista que con frecuencia ataca a los civiles en los bombardeos en los mercados, a respetables contrapartes en las conversaciones de paz.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de China dijo que no “interferirá” en Afganistán, que es el código para permitir que los talibanes violen los derechos humanos a voluntad, siempre que los talibanes apoyen a Beijing en hacer lo mismo.

Beijing buscará ayuda de los talibanes para repatriar a los uigures y otros musulmanes a China, además de promover el falso discurso de que los uigures son terroristas. Los uigures son casi universalmente pacíficos y solo una parte de ellos vive en China en las peores condiciones genocidas. Los talibanes, al reunirse y dar la bienvenida a los representantes del Partido Comunista Chino, se revelan como totalmente hipócritas en su supuesta fe musulmana.

Un portavoz de los talibanes tuiteó que China había “reiterado su compromiso de continuar su asistencia a los afganos y dijo que no interferirán en los problemas de Afganistán, pero que ayudarán a resolver los problemas y restablecer la paz en el país”.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de China afirmó que la política estadounidense en Afganistán le había fallado al pueblo afgano. “La apresurada retirada de las tropas de Estados Unidos y la OTAN de Afganistán marcó en realidad el fracaso de la política estadounidense hacia Afganistán, y el pueblo afgano tiene una importante oportunidad para estabilizar y desarrollar su propio país”, dijo el ministerio en un comunicado.

En lugar de responder a estas mentiras de Beijing con un cumplido y esperanza, Blinken debería haber respondido con la verdad. Está fallando en su trabajo de representar bien al pueblo estadounidense en el extranjero y de brindar la verdad al público mundial.

Anders Corr tiene una licenciatura/maestría en ciencias políticas de la Universidad de Yale (2001) y un doctorado en Gobernación de la Universidad de Harvard (2008). Es director de Corr Analytics Inc., editor del Journal of Political Risk, y ha realizado una extensa investigación en América del Norte, Europa y Asia. Escribió “The Concentration of Power” (de próxima publicación en 2021) y “No Trespassing”, y editó “Great Powers, Grand Strategies”.

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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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