Estreno de miniserie sobre Chernóbil revive la pesadilla que quiso ocultar el comunismo

Por Jesús de León – La Gran Época
04 de junio de 2019 3:22 PM Actualizado: 05 de junio de 2019 11:27 AM

Una miniserie de televisión estadounidense basada en los hechos reales sobre el desastre en la ciudad ucraniana de Chernóbil en 1986, donde ocurrió el peor accidente nuclear del mundo, expuso como el partido comunista de la ex URSS encubrió lo sucedido afectando con ello la protección de las víctimas.

Cuando el reactor número 4 de la planta nuclear Chernóbil explotó, esparciendo nubes radioactivas por todo el hemisferio norte de la Tierra y lanzando a la atmósfera el equivalente a 500 bombas de Hiroshima, el Partido Comunista de la URSS controló la información y dio su propia versión sobre los hechos, de acuerdo con una investigación del Woodrow Wilson International Center.

Ahora, la producción de HBO revela que Chernobyl fue un accidente que estuvo rodeado de ocultación, mentiras y propaganda.

La producción asimismo devela como ante aquella tragedia que costó vidas y seguiría cobrándolas por décadas, prevaleció lo ideológico sobre lo humanitario.

Ni los ciudadanos de Kiev o de Moscú, que habían sido convocados para celebrar ese 1 de mayo de 1986, sabían de los equipos suicidas que se estaban enviando a la planta de Chernóbil para extinguir el incendio.

“Nadie, fuera del Buró del Partido Comunista, sabía nada sobre quienes estaban muriendo por la exposición a la radiación ni sobre la evacuación de 45.000 personas de Prípiat”, reseñó La Razón, refiriéndose a la serie de HBO.

La cadena de televisión americana HBO emitió ya cuatro de los seis capítulos del mini seriado basado en los hechos reales de la explosión en tiempos de la Unión Soviética.

Los hechos

A partir de testimonios, datos y relatos de supervivientes, junto al trabajo de investigadores, la aclamada miniserie homónima (Chernobyl, su nombre en inglés) nos cuenta hoy lo que ocurrió.

El 26 de abril a la 1.27 de la madrugada explotó el reactor número 4 de la central de Chernóbil, en la antigua unión Soviética, hoy, Ucrania.

El presidente de la URSS Mikhail Gorbachev (C) y su esposa Raisa Gorbacheva (2ª I) hablan con funcionarios de la central nuclear de Chernóbil el 23 de febrero de 1989 durante la primera visita del líder soviético a la central desde el desastre de abril de 1986. Foto de V. SAMOKHOTSKY/AFP/Getty Images.

Aquella madrugada la población de la ciudad de Prípiat se despertó con la vibración de las paredes y un resplandor enceguecedor, antes del estruendo de la explosión del núcleo del reactor número 4 en la vecina central energética Vladímir Ilich Lenin, mejor conocida como Central Nuclear de Chernobyl.

De acuerdo con BBC, a las 5 de la mañana, Mijaíl Gorbachov, el último líder de la Unión Soviética, recibió una llamada telefónica en la que se le informó de una explosión en la planta nuclear de Chernóbil.

Una guardería infantil abandonada en el pueblo fantasma de Kopachi, cerca de la central nuclear de Chernóbil, durante su visita a la zona de exclusión de Chernóbil el 23 de abril de 2018. Foto de SERGEI SUPINSKY/AFP/Getty Images.

La central nuclear de Chernóbil era en aquel tiempo una de las centrales nucleares más grandes del mundo y fue dedicada al programa militar estratégico de la armada soviética, según Chernobylwel.

Gorbachov, también secretario del partido comunista de la URSS, (PCUS), decidió no avisar a otros líderes políticos mundiales o convocar a una sesión de emergencia, explicó el historiador ucraniano Serhii Plokhii en su libro Chernobyl: the history of a nuclear catastrophe («Chernóbil: la historia de una catástrofe nuclear», 2018), según BBC.

En lugar de eso, creó una comisión para investigar las causas de la explosión mientras los ciudadanos corrían peligro y sin que se ordenase una evacuación.

La mayoría de la gente, incluso dentro de Ucrania, todavía desconocía el accidente, las muertes y las evacuaciones precipitadas de Pripyat, la ciudad construida para los trabajadores de la planta nuclear.

Imagen sin fecha enviada por la televisión soviética de un hombre herido en la explosión del reactor número 4 de la central nuclear ucraniana de Chernóbil, el peor accidente nuclear del mundo del siglo XX. Foto de AFP/Getty Images.

Esa noche, a las 20.00 horas, el Consejo de Ministros ucraniano emitió una orden secreta para preparar una evacuación masiva de los ciudadanos de Pripyat.

La evacuación no comenzó hasta la tarde siguiente, casi exactamente 36 horas después de la explosión inicial, dijo una investigación del Centro Wilson.

Tableros de instrumentos en la sala de control de número de reactor dos y casi idénticos a los paneles en la sala de control del soporte del reactor cuatro dentro de la antigua planta de energía atómica de Chernobyl en 29 de septiembre de 2015 cerca de Chernobil, Ucrania. Imagen ilustrativa. (Sean Gallup/Getty Images)

A pesar de no decirlo públicamente, las autoridades sabían el peligro.

Un informe sin fecha de la KGB publicado poco después indicaba que para el mediodía del lunes 28 de abril, los niveles de radiación aérea en la ciudad de Rovno, más de 100 kilómetros al oeste de la central eléctrica, habían aumentado.

En las calles de Pripyat, la radiación gamma había aumentado a 0,57 Roentgen por hora, lo suficiente para que un individuo recibiera la dosis total permitida para las tropas soviéticas en tiempo de guerra en sólo diez horas, según del Centro Wilson.

El martes 29 de abril, el Departamento de Ciencia y Educación del Partido Comunista de Ucrania informó de que los cultivos y pastos de varios distritos de la región de Kiev estaban contaminados con radiación. 270 personas habían sido hospitalizadas en Ucrania y mostraban posibles síntomas de envenenamiento por radiación, mientras que otras 144 habían sido trasladadas en avión a Moscú, sufriendo de enfermedad por radiación.

Chernóbil, Foto de Jorge Franganillo/Flickr.

«El país tardó 18 días en hablar sobre ello en televisión», dijo a la BBC, Serhii Plokhii, quien es también director del Instituto de Investigación Ucraniano de la Universidad de Harvard, en Massachusetts, Estados Unidos.

El gobierno soviético como no quería que se conociera lo sucedido cortó las redes telefónicas, y a los ingenieros y trabajadores de la planta nuclear se les prohibió compartir las noticias sobre lo ocurrido con sus amigos y familiares, explicó Plokhii.

«La reacción inmediata fue ocultar la tragedia y luego trataron de minimizar la cantidad de información que se publicaba», contó a BBC Mundo el periodista Adam Higginbotham, autor de Midnight in Chernobyl («Medianoche en Chernóbil, 2019).

«Tardaron semanas, meses e incluso años hasta que, gradualmente, fue emergiendo la verdad. En parte, eso fue porque capturaron a los corresponsales extranjeros que estaban basados en Moscú y les impidieron dejar la ciudad y acercarse a la zona del accidente», dijo Higginbotham.

Por otra parte, los médicos tenían prohibido poner en los expedientes sanitarios de sus pacientes cualquier cosa referida a radiación ni dejar constancia de ello en las actas de defunción, como denunciaron después activistas y expertos, reportó en El País.

En un telegrama codificado enviado desde Moscú el 21 de mayo, el viceministro de salud de la URSS, Oleg Schepin, había intervenido para encubrir el alcance de la exposición a la radiación en la población, dijo la investigación del centro Wilson.

Una mujer llora en la lápida con los nombres de los muertos como resultado de la catástrofe de Chernóbil, durante la ceremonia del 26 de abril de 2017 en memoria de las víctimas de Chernóbil en Kiev. Foto de SERGEI SUPINSKY/AFP/Getty Images.

“El mensaje ordenaba a las autoridades sanitarias ucranianas que asignaran a los pacientes expuestos a la radiación ionizante, pero que no sufrieran signos de enfermedad aguda por radiación, un diagnóstico que no mencionara en absoluto la radiactividad”.

El 11 de mayo de 1986, en otro intento más por tapar el problema y tranquilizar al mundo, el gobierno soviético afirmó que el peligro de catástrofe en Chernóbil había desaparecido.

No fue hasta el 4 de junio de 1986, que por primera vez, el diario oficial del partido Pravda reconocía altos niveles de contaminación fuera del perímetro de 30 kilómetros alrededor de la central de Chernóbil.

Sin embargo, en julio de 1986, el Politburó de Moscú escuchó las conclusiones de una investigación de meses de duración sobre las causas del accidente en la planta, resultado de dos investigaciones separadas encabezadas por científicos e ingenieros de alto nivel.

“Esto reveló el alcance de los fallos en el diseño de los reactores RBMK utilizados en Chernóbil, y el fracaso de los líderes del Instituto de Energía Atómica de Kurchatov y del Ministerio de Construcción de Máquinas Medianas para rectificarlos”.

Pero, el Comité para la Seguridad del Estado (KGB) tomó medidas para garantizar que ninguna de estas deficiencias fuera revelada al público.

Al año siguiente, en septiembre de 1987, el jefe de la Comisión de Gobierno que supervisaba la investigación de las consecuencias del accidente, Boris Scherbina, aprobó un decreto similar que garantizaba que casi todos los datos sobre el impacto ambiental del accidente se mantuvieran fuera del alcance del público en general.

“Esto incluía información sobre los daños a los animales de granja y los bosques, y las concentraciones de radioisótopos en muestras de agua y suelo, pero también sobre las zonas de la URSS en las que los niveles de radiación superaban los niveles máximos permitidos”.

Desfile de la muerte

El ocultamiento de la información sobre Chernobyl llevó incluso a que se tomaran decisiones extremas para presentar lo sucedido como algo con menor importancia como fue la decisión de convocar al pueblo para el desfile del 1 de mayo de 1986.

“Ese día en Kiev se registraba un nivel de radioactividad de1500 microrengen por hora, lo que se considera 125 veces por encima de lo normal. A pesar de ello, el entonces 1er. secretario del PCUS, Vladimir Scherbitski, asistió al acto con toda su familia, incluidos sus nietos, a lo que más tarde se le dio el nombre del ‘desfile de la muerte’”, adoptaron medidas que incrementaron la muerte y el sufrimiento en la población», escribió Pedro Monreal, en Nodo50.

Riesgo en Europa

El reactor del accidente siguió ardiendo sin control por días, esparciendo materiales radiactivos equivalentes por 500 veces al poder liberado por la bomba atómica arrojada en Hiroshima.

La radiación amenazaba toda Europa, sin contar que los otros tres reactores de la planta estaban en riesgo.

La planta dañada liberó una gran cantidad de sustancias radiactivas, incluyendo yodo 131, cesio 137, plutonio y estroncio 90, en el aire durante un período de 10 días, según History.

La nube radiactiva fue depositada cerca como polvo y escombros, pero también fue transportada por el viento sobre Ucrania, Bielorrusia, Rusia, Escandinavia y otras partes de Europa.

La nube de radiación fue detectada por primera vez en Suecia, luego en Alemania, cubriría toda Francia y el norte de Italia hasta llegar al Reino Unido, poniendo en riesgo toda la producción agrícola, ganadera, las tierras y personas que quedaron bajo el polvo tóxico dispersado por todo el continente.

¿Cuántas personas murieron en Chernóbil?

Treinta años después, todavía se desconoce el alcance total de la tragedia ni cuántas personas -se estima que unas 4.000, pero podrían ser más- murieron de cáncer u otras enfermedades vinculadas a ella, dijo la BBC.

El gobierno de Ucrania declaró en 1995 que 125.000 personas habían muerto por los efectos de la radiación de Chernobyl, según el canal History.

Los efectos sobre la salud del desastre de Chernobyl siguen siendo poco claros, aparte de las 30 personas que el gobierno soviético confirmó que murieron a causa de las explosiones y la exposición aguda a la radiación.

“No se realizaron estudios oficiales del gobierno después de la explosión para evaluar sus efectos sobre los trabajadores, los liquidadores y las poblaciones cercanas”, dijo esta fuente.

Un estudio de 2011 realizado por los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU. concluyó que la exposición al yodo radiactivo 131 de la lluvia radiactiva de Chernóbil era probablemente responsable de los cánceres de tiroides que todavía se estaban reportando entre personas que eran niños o adolescentes en el momento del accidente.

Por otro lado, no se espera que los humanos repueblen el área en un futuro cercano. Las autoridades ucranianas dijeron que no será seguro para la gente vivir en la Zona de Exclusión de Chernóbil durante más de 24.000 años.

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