Exoficial naval chino cuenta cómo obtuvo tecnología aeronáutica para el régimen comunista

Por Shi Ping - La Gran Época
18 de Marzo de 2019 Actualizado: 18 de Marzo de 2019

Un atardecer a mediados de mayo de 1997, un helicóptero de fabricación rusa sobrevoló la frontera de Laos y China. Yao Cheng, un teniente coronel del centro de comando naval chino de 37 años de edad, se sentó al lado del piloto, observando en silencio el paisaje de abajo.

Fuera de la ventana, la exuberante selva tropical estaba rodeada de montañas de un azul profundo. El sol poniente iluminaba las copas de los árboles. Un gran palacio, escondido en el bosque, irradiaba una luz seductora. Yao nunca antes había visto una escena tan hermosa, ni volvería a hacerlo.

El Kamov Ka-28 era el helicóptero antisubmarino más avanzado del mundo en ese momento, y Yao acababa de obtener uno de Laos. La armada china haría ingeniería inversa al helicóptero y copiaría la tecnología.

Yao se emocionó al pensar que un día el helicóptero copiado volaría junto a un buque destructor chino de misiles guiados. Pero lo que nunca había previsto fue que después de completar la misión secreta para obtener el helicóptero, no recibiría ningún tipo de premio por parte del régimen chino. En cambio, Jiang Zemin –entonces secretario general y líder del Partido Comunista Chino– ordenó personalmente la detención de Yao. En 1998, Yao fue condenado a siete años de prisión.

La misión

Yao, cuyo nombre anterior era Tan Chunsheng, ahora vive en Los Ángeles. En una extensa entrevista con la edición de La Gran Época en idioma chino, contó la historia de cómo llegó a obtener tecnología militar de alta tecnología para el régimen chino, solo para luego ser castigado por ello.

En 1993, la Marina china estableció la “oficina 933” para disponer de los fondos para la compra de dos buques destructores de misiles guiados y 24 helicópteros Kamov Ka-28 de Rusia. Yao trabajaba en esta oficina.

“Este helicóptero ‘Kamov-28’ era único en el mundo. El precio cotizado por Rusia fue de 6,5 millones de dólares”, dijo Yao.

El helicóptero ruso era mucho más avanzado que el que China estaba produciendo en ese momento.

El Kamov Ka-28 era más pequeño en tamaño pero mucho más poderoso. En aquellos días se necesitaban dos helicópteros para atacar a un submarino, uno equipado con sonar y exploración magnética para buscar al submarino, y el otro con un torpedo para atacarlo, lo cual no era eficiente. El Kamov Ka-28 era capaz de buscar y atacar al mismo tiempo.

Así que la Marina china se preparó para comprar el Kamov Ka-28 a Rusia. Sin embargo, tras dos años las negociaciones no tuvieron éxito. En 1995, Taiwán celebró sus primeras elecciones democráticas para presidente y ganó Lee Teng-hui. Rusia sabía que el régimen chino estaría molesto por el hecho de que la isla –sobre la cual clama soberanía– eligiera a su propio presidente, y que trataría de aumentar su capacidad militar para una posible invasión. Rusia aprovechó la oportunidad para subir el precio del helicóptero a 13,5 millones de dólares.

En ese momento, la armada china y el fabricante estatal Fábrica de Aeronaves de Harbin (HAMC, por sus siglas en inglés, ahora conocido como Grupo Industrial de Aeronaves de Harbin, o Hafei) quiso recurrir al robo de tecnología, una táctica bien conocida. Yao dijo que a partir de sus observaciones trabajando en el Ejército, toda la tecnología de armas para la defensa nacional de China fue obtenida de empresas extranjeras y luego copiada.

La tarea de robar al helicóptero recayó sobre Yao. Se había graduado del Instituto de Ingeniería Aeronáutica Naval de China en 1982 y rápidamente ascendió de rango militar hasta el centro de comando de la Fuerza Aérea Naval. Era muy valorado por el comandante de la Marina, Shi Yunsheng.

“Para esta misión, me dieron otra identidad”, dijo Yao. Fue enviado a la ciudad de Harbin, haciéndose pasar por un ingeniero en jefe de la división de helicópteros de HAMC. Como compañero de misión le fue asignado un agente especial del Ministerio de Seguridad del Estado, la principal agencia de inteligencia de China, que había sido espía en Rusia.

Metiéndose en Laos

Según la inteligencia china, tras el colapso de la Unión Soviética, varios Kamov Ka-28 habían quedado en Asia. Había dos aeronaves de este tipo en Laos, así que Yao y su compañero decidieron ir hasta allí. Sin embargo, los helicópteros, que se habían dejado a la intemperie, estaban en mal estado. Yao y su compañero necesitaban un modelo en mejores condiciones.

El Ministerio de Seguridad del Estado informó que la hija del presidente de la Asamblea Nacional de Laos –que era la tercera figura más poderosa del país– estudiaba en la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghai. A fin de conectarse con ella, Yao y su compañero esperaron en el aeropuerto de Kunming durante la semana de vacaciones de la universidad, en enero de 1997.

Cuando vieron que no tenía un bolígrafo para llenar un formulario de viaje, Yao se acercó y le dio uno. Después de abordar el avión, Yao y su compañero se sentaron junto a la mujer y comenzaron a conversar con ella.

Se presentaron como “empresarios chinos ricos” que visitaban Laos para encontrar oportunidades de negocios. Cuando le pidieron que los ayudara traduciendo para ellos, ella al principio no aceptó. Pero después de ofrecerle 100 dólares como compensación –equivalente a un mes de salario para un funcionario laosiano– aceptó la oferta.

Con la ayuda de la mujer, Yao visitó instituciones clave como el Ministerio de Defensa Nacional, la Fuerza Aérea y el Consejo de Estado de Laos. “Llevamos 300.000 dólares con nosotros, y todos los días comíamos, bebíamos, bailábamos y entreteníamos [a los funcionarios de Laos]”, explicó Yao.

Finalmente negociaron el precio con el Ejército de Laos para comprar un Kamov Ka-28 muy desgastado por 1,5 millones de dólares. Las autoridades de Laos se alegraron de deshacerse de un modelo viejo, a la vez que ganaban dinero con la venta.

El resultado: ser castigado por la política de las facciones

Yao hizo los arreglos para que cuatro pilotos de HAMC llegaran a Laos y aprendieran a volar el helicóptero en una semana. Llevaron la aeronave en la frontera entre China y Laos y se prepararon para introducirla furtivamente en China.

“Esta misión era ultrasecreta. No había mucha gente que lo supiera. No habíamos pasado por las formalidades aduaneras normales, ni teníamos anunciado el vuelo a los aeropuertos de China”, dijo Yao.

Después de eludir la detección del radar volando a baja altitud y llegar al aeropuerto de Jinghong en la prefectura de Xishuangbanna, en la provincia de Yunnan, al sudoeste de China, la policía armada local los rodeó, pensando que eran enemigos. Como los agentes de la policía fronteriza no habían visto antes una aeronave de ese tipo, lo notificaron inmediatamente a sus superiores.

El responsable de la región militar local tomó un número de teléfono que Yao le entregó para asegurarle que estaba autorizado por el régimen chino. Era una línea directa a Liu Zhuoming, el segundo hijo de Liu Huaqing, director del Centro de Certificación de Equipo Naval y vicepresidente de la Comisión Militar Central, que es el máximo organismo a cargo de los asuntos militares en China. Liu Zhuoming confirmó que la operación era un proyecto naval y la policía liberó a Yao y a su compañero.

Sin embargo, desafortunadamente para Yao, ese día el que estaba de servicio en la Comisión Militar Central (CMC) era el adversario de Liu Huaqing, Zhang Wannian.

En ese momento, la CMC tenía cuatro vicepresidentes: Liu Huaqing, Zhang Wannian, Zhang Zheng y Chi Haotian. Zhang Wannian, quería derrumbar a Liu Huaqing, escuchó por casualidad sobre el proyecto naval.

“Él dijo, ‘¿Quién lo hizo?’” recordó Yao. “Él dijo: ‘Este es un proyecto naval tan grande. ¿Por qué no lo reportó a la CMC?’”.

Zhang Wannian informó inmediatamente del incidente al entonces presidente de la CMC y cabecilla del Partido, Jiang Zemin, y acusó a Liu Huaqing de organizar el incidente.

En ese momento, nadie en la Marina china podía admitir el robo del helicóptero. Liu Huaqing insistió en que él no sabía, ni tampoco su hijo. Por lo tanto, acusaron a Yao de ser el único responsable; insistieron en que había llevado a cabo la misión solo.

Durante ese período, la inteligencia rusa también supo por intermedio de Laos que China acababa de obtener un Kamov Ka-28 a un bajo precio. Rusia se enfureció y amenazó con interrumpir el comercio de armas entre China y Rusia, lo que asustó a los líderes del Partido. Debido al embargo de armas de la OTAN sobre China, el régimen chino solo podía comprarle armas a Rusia. Si Rusia no le vendía a China, ¿qué haría el régimen chino? Por lo tanto, Liu Huaqing fue a Rusia y aseguró a los funcionarios rusos que el incidente del Kamov Ka-28 había sido obra de un oficial dde poca monta.

El cabecilla del partido, Jiang, instruyó personalmente que “un caso tan grande debe ser aclarado a fondo”, es decir, aceptó la historia de Liu sobre el “crimen” de Yao. Las instrucciones de Jiang fueron remitidas y Yao pronto fue arrestado. Yao había hecho todo este trabajo para robar el helicóptero para el Partido-Estado, pero al final se convirtió en víctima de una lucha política interna.

“¿Quién le dio el millón y medio de dólares a Laos? ¿Quién me dio una serie de documentos falsos?”, preguntó Yao.

En agosto de 1997, Yao fue arrestado en el Centro General de Detención Política en el distrito de Guangying, cerca del aeropuerto de Beijing. Nueve meses después, fue enviado a la prisión de la ciudad de Hefei, en la provincia de Anhui. En 2003, después de que Jiang se viera obligado a dimitir, Yao fue puesto en libertad antes de cumplir su condena. Para ese entonces, la tecnología del helicóptero Kamov Ka-28 ya había sido copiada y estaba siendo utilizada por el ejército chino.

Cinco años después de la misión de Yao, China comenzó a comprar helicópteros a Rusia. Yao señaló que pasó más de cinco años en prisión. Y aunque fue leal al Partido, fue castigado y su futuro quedó destruido.

“Después de décadas de carrera militar, todo está perdido -desde el punto de vista político, económico y de mi reputación. Mis antiguos camaradas de armas me desprecian porque estuve en la cárcel”, dijo Yao.

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