Expertos cuestionan las bases del plan climático de Biden

Por Kevin Mooney
31 de Julio de 2020
Actualizado: 31 de Julio de 2020

Análisis de noticia

El plan propuesto por Joe Biden “para hacer frente a la amenaza existencial del cambio climático” mediante el logro de un sector energético “libre de contaminación por carbono” para el año 2035 prviene de suposiciones científicas erróneas, de acuerdo con los analistas de política energética y un físico de Princeton.

El 14 de julio, el exvicepresidente y posible candidato presidencial demócrata dio a conocer su plan para “construir una infraestructura moderna sostenible y un futuro  equitativo de energía limpia”.

La propuesta para reemplazar las fuentes de energía que emiten carbono con energía solar y eólica para 2035 es uno de los siete “elementos clave” del plan, que se basa en gran medida en un grupo de trabajo que Biden formó con el senador de Vermont Bernie Sanders, quien anteriormente había desafiado a Biden por la candidatura.

La representante Alexandria Ocasio-Cortez (D-N.Y.), la principal arquitecta del Green New Deal en la Cámara, y el senador John Kerry (D-Mass.) sirvieron como copresidentes para el Grupo de Trabajo Biden/Sanders, el cual publicó sus recomendaciones el 8 de julio. El grupo de trabajo empieza con una serie de iniciativas de energía verde propuestas para “combatir la crisis climática” y “buscar la justicia ambiental”.

El Green New Deal se refiere a un paquete de propuestas sobre el cambio climático que Ocasio-Cortez presentó como resolución en la Cámara y que el senador Ed Markey (D-Mass.) presentó en el Senado en febrero de 2019. La versión de Markey no avanzó en el Senado. El Green New Deal podría costar hasta USD 93 billones o USD 600,000 por hogar, según un estudio.

Aunque el grupo de trabajo no hace referencia explícitamente al Green New Deal, el equipo propone que Estados Unidos alcance “emisiones globales netas igual a cero” para 2050, al igual que la propuesta de Ocasio-Cortez y el plan oficial de Biden. El grupo de trabajo recomienda eliminar las emisiones de las centrales eléctricas para 2035 para lograr este objetivo.

“Para alcanzar las emisiones netas igual a cero lo más rápido posible, los demócratas se comprometen a eliminar la contaminación de carbono de las centrales eléctricas para 2035 a través de estándares tecnológicamente neutrales para la energía limpia y la eficiencia energética”, dice el grupo de trabajo.

“Expandiremos de manera drástica el desarrollo de la energía solar y eólica a través de sistemas comunitarios y de servicio público. En cinco años, instalaremos 500 millones de paneles solares, incluyendo ocho millones de techos solares y sistemas de energía solar comunitarios y 60,000 aerogeneradores hechos en Estados Unidos”.

El plan de Biden también pide una “energía libre de contaminación por carbono en la generación de electricidad para el 2035” y que se utilice la tecnología solar y eólica como una alternativa para lo combustibles fósiles.

El plan de Biden visualiza una “revolución de energía limpia” que “estimulará la instalación de millones de paneles solares—incluidos los sistemas solares comunitarios, de techo y a escala de servicios públicos— y decenas de miles de turbinas eólicas— incluidas miles de turbinas en nuestras costas”.

Suposiciones cuestionadas

El grupo de trabajo y el plan de Biden invocan repetidamente las frases “contaminación por carbono” y “crisis climática” mientras defienden la idea de “emisiones netas de carbono cero”.

Pero William Happer, profesor de física emérito de Cyrus Fogg Bracket en la Universidad de Princeton, cuestiona las suposiciones sobre el dióxido de carbono que respalda las recomendaciones del grupo de trabajo y el plan de Biden. El dióxido de carbono no es un contaminante y es beneficioso para la vida en la tierra, explicó el profesor de física de Princeton en un correo electrónico.

“Es deprimente ver al Partido Demócrata, que alguna vez fue un defensor de los estadounidenses que creían en la verdad, la honestidad y el juego limpio; secuestrado por ignorantes y cínicos fanáticos del clima”, dijo Happer.

“El dióxido de carbono no es contaminación por carbono, sino un beneficio para la vida en la Tierra. El cambio climático no es una ‘emergencia global’. La mayoría de las afirmaciones alarmistas sobre el clima son propaganda viciosa, disfrazada de ciencia”.

“¡Compañeros estadounidenses, no beban este refresco tóxico!” Happer dijo. “Si se implementan, estos planes climáticos causarán un gran daño a nuestro medio ambiente y convertirán a nuestro querido país en una miserable dictadura ecológica. Estados Unidos ya no será la ‘tierra de los libres y el hogar de los valientes'”.

Lo que dice la ciencia

Los funcionarios del Partido Demócrata quienes escribieron las recomendaciones también afirman que el presidente Trump ha “negado la ciencia” y  se niega a adoptar políticas antiemisiones.

Sin embargo, Kevin Dayaratna, investigador y estadístico principal de The Heritage Foundation, un think-tank conservador de Washington D.C., considera que la ciencia está del lado de los escépticos del calentamiento global que no aceptan la premisa de las teorías que vinculan la actividad humana con el catastrófico cambio climático.

“El dióxido de carbono es un gas natural incoloro, inodoro y no tóxico”, dijo Dayaratna. “No creo que sea un contaminante en el sentido de que el hollín y el smog son contaminantes. Sin embargo, incluso si usted cree que el CO2 es un contaminante, tiene más sentido centrarse en soluciones de libre mercado para reducir las emisiones que no destruyan puestos de trabajo en el proceso. La revolución del gas natural, por ejemplo, ha reducido las emisiones sin aumentar innecesariamente los costos de electricidad para todos”.

Dayaratna también está de acuerdo con la evaluación de Happer de que el CO2 tiene beneficios que en gran medida no se difunden.

“El CO2 es un elemento clave de la fotosíntesis y por lo tanto tiene beneficios agrícolas”, dijo Dayaratna. “De hecho, encontramos que estos beneficios han sido ampliamente subestimados en el costo social de los modelos de carbono, que mis coautores y yo hemos tratado de abordar en una investigación revisada por pares recientemente publicada”.

Dayaratna es coautor de un estudio reciente junto con Patrick J. Michaels, investigador principal del Competitive Enterprise Institute, un centro de estudios liberal de Washington D.C., que argumenta el caso científico de que la EPA anule su “declaración de situación peligrosa” de 2009 que permite a la agencia regular el CO2. Dayaratna y Michaels concluyen que la declaración de situación peligrosa se basa en un modelo defectuoso que no debería utilizarse para establecer una política reguladora.

The Epoch Times se puso en contacto con la campaña de Biden por correo electrónico y preguntó si la campaña podía aclarar si Biden considera el CO2 como un contaminante peligroso y preguntó si la campaña podía comentar la relación entre las recomendaciones del grupo de trabajo y el plan de “energía limpia” de Biden. La campaña no respondió.

Poder político

Pero Dan Kish, vicepresidente senior de política de la American Energy Alliance con sede en Washington D.C., ve una conexión palpable entre la propuesta formal de Biden y el grupo de trabajo.

“El plan de energía de Joe Biden surgió de las entrañas de Alexandria Ocasio-Cortez, quien encabezó su grupo de trabajo”, dijo Kish en un correo electrónico.

“Pero el Green New Deal tiene sus raíces en mucho, mucho más que la energía, ya que su jefe de personal dejó escapar al Washington Post, cuando dijo, ‘no era originalmente un tema climático para nada (…) nosotros realmente pensamos en eso como una cosa para cambiar la economía en su totalidad'”.

“Resulta que el plan de Joe no se trata tanto de la energía, sino del poder (…) el poder sobre la vida de las personas y la economía. Y nada le daría más poder al gobierno que controlar el suministro de energía de todos”.

Ventajas a largo plazo

Derek Walker, vicepresidente para el Clima de EE. UU. en el Fondo para la Defensa Ambiental (EDF), ve ventajas en el plan de Biden, lo cual Walker ve como una “ganga” para la economía estadounidense cuando se compara con el impacto del cambio climático.

“El plan de Biden es un camino con sentido común para aumentar la energía limpia, crear millones de empleos sindicales bien remunerados en manufactura e infraestructura en Estados Unidos y reducir la contaminación de carbono de acuerdo con lo que la ciencia dice que es necesario”, dijo Walker en un correo electrónico. “En comparación con el aumento del costo de los impactos del cambio climático, estas inversiones son una ganga para nuestra economía y harán que las comunidades de todo EE. UU. sean más resistentes a largo plazo”.

El EDF es el socio de defensa del Fondo de Acción para la Defensa Ambiental, un grupo sin fines de lucro con sede en Nueva York.

Otros grupos ecologistas que han expresado su apoyo al plan Biden incluyen el Sierra Club, que tiene oficinas en Oakland, California, y Washington D.C. Ariel Hayes, directora política de Sierra Club, hizo la siguiente declaración apuntando al presidente Trump y dando crédito a Biden por mostrar una “disposición” para escuchar a los activistas ambientales.

“Mientras Donald Trump difunde mentiras sobre los molinos de viento, intenta bloquear los esfuerzos legislativos para avanzar en los vehículos eléctricos e ignora a los millones de estadounidenses que trabajan en el campo de la energía limpia, Joe Biden presenta una visión para invertir y desarrollar una economía equitativa de energía limpia”, dijo Hayes en su comunicado.

“El Sierra Club se siente alentado por la propuesta de Biden, lo cual demuestra que está escuchando los continuos llamados de los activistas y organizaciones de todo el país que exigen un plan audaz y ambicioso que satisfaga el tamaño y la escala de la crisis y complete la transición hacia una economía de energía limpia”.

“Haz que la China Roja sea genial”

Kish, el analista de políticas de la la American Energy Alliance, expresó su preocupación por las implicaciones geopolíticas del plan de energía de Biden, que según él podría describirse como un plan de energía “Haz que la China Roja sea genial”, ya que China es uno de los principales productores de piezas de energía eólica y paneles de energía solar.

“En lugar de utilizar la energía que Dios nos ha dado, que nos ha convertido en el mayor productor de petróleo y gas del mundo, y que nos ha hecho independientes de energía por primera vez en 70 años, el programa de Joe costaría billones de dólares de impuestos y billones más en el aumento de los precios de la energía para que los estadounidenses compren paneles solares chinos, piezas de molinos de viento y baterías”, dijo Kish.

“En el camino, sus donantes de energía verde que importan productos chinos se enriquecerán aún más al festejar los sueños destrozados de los estadounidenses que trabajan”.

En lo que respecta a China, el plan de Biden sostiene que Trump “ha impedido que los trabajadores estadounidenses lideren el mundo en energía limpia, dando a China y a otros países un pase libre para competir” con Estados Unidos “en tecnologías clave y en los puestos de trabajo que éstos conllevan”.

El compromiso declarado de Biden de volver a unirse al Acuerdo de París de las Naciones Unidas, destinado a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, también funcionaría en beneficio de China y en perjuicio de Estados Unidos, advierte Kish.

“Su promesa de firmar el Acuerdo de París de la ONU, el cual deja que China haga lo que quiera durante 10 años mientras su consumo de carbón se dispara a alturas vertiginosas para hacer funcionar fábricas que fabrican paneles solares que Joe subvencionaría, significa más miseria para los hombres y mujeres estadounidenses que trabajan, ya que pagarían más y más por la energía mientras que China obtiene un pase libre, mientras que ellos trabajan en empleos escaseados debido a los altos costos de la energía”, dijo Kish.

“Vender Estados Unidos a la China Roja y a los burócratas de la ONU que no rinden cuentas, es una bofetada a los estadounidenses que creen que sus hijos merecen un futuro mejor”.


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