Su auto queda varado después de la cirugía cerebral de su hija y un “ángel” llega a su auxilio

Por La Gran Época
27 de Febrero de 2019 Actualizado: 28 de Febrero de 2019

Todos hemos vivido esos días en los que todo se siente desordenado. Justo cuando sentimos que las cosas no podrían empeorar, otra desgracia nos golpea, preguntándonos hacia dónde nos dirigimos. Fue uno de esos días para una mujer de Laurel, Delaware, y le habría costado mucho salir adelante si no fuera por la ayuda oportuna de una buena persona.

La hija de Amanda Fessler, Mikayla, se había sometido a una intensa cirugía cerebral del lóbulo frontal en un hospital de Delaware y había sido dada de alta recientemente.

Además, Amanda acababa de perder a su tía, y tuvo que ir a Pensilvania para asistir al funeral antes de recoger a su hija.

Después de un largo y agotador día, estaba otra vez en la carretera llevando a su hija de vuelta a casa, cuando su auto comenzó a fallarle.

Estaba en medio de una carretera cuando su auto empezó a echar humo.

Se lo dijo a Delaware Online: “Pude sacar el auto de la carretera entre tres carriles de tráfico a mi izquierda y uno a mi derecha. Así que no era el mejor lugar. Estábamos a 1 milla 1,6 km de la salida de Bear cuando pedimos una grúa”.

La grúa logró sacar el auto de la carretera y dejó a Amanda y Mikayla en un hotel cercano. Aunque no era el lugar apropiado para estar en el postoperatorio, Amanda no tuvo otra alternativa.

Al día siguiente, el prometido de Amanda tuvo que llamar a Uber dos veces para llegar a Auto Zone y comprar un nuevo cinturón de seguridad.

“En el primer viaje nos equivocamos de cinturón”, recuerda Amanda. “Después de conseguir el cinturón correcto, nos costó conseguir el viejo destrozado del coche”.

Amanda quedó destrozada al acercarse la hora de salida del hotel y Mikayla necesitaba desesperadamente volver a casa para recuperarse. Fue entonces cuando Donta Thompson, el ingeniero en jefe del hotel, salió a salvar el día.

Donta estaba de camino a Home Depot para conseguir un grifo cuando se dio cuenta que la familia tenía problemas. Inmediatamente fue al hotel y se encargó de que la familia se quedara un poco más. Luego fue hasta donde estaba estacionado el auto y se puso a trabajar.

Fue capaz de guiar fácilmente a la familia sobre cómo quitar el viejo cinturón.

“Luego nos puso la nueva correa de seguridad y nos ordenó que añadiéramos más anticongelante para que no nos sobrecalentáramos de camino a casa. Con su ayuda, pudimos llegar a casa con seguridad y mi hija finalmente pudo descansar lo necesario para recuperarse”.

Donta, a quien le encanta ser un mecánico de autos no oficial, solo estaba haciendo lo que se sentía obligado a hacer en su corazón. Pero no sabía que su buena obra de ese día hubiera significado tanto para la madre.

Amanda se sintió tan en deuda que se subscribió en Facebook y escribió en su cuenta, con la esperanza de volverlo a ver.

“No solo ofreció sus herramientas, sino que hizo todo para salvar el día. No mucha gente habría sido tan generosa y se habría apresurado a ayudar a otros”.

Un par de días más tarde, a Donta le avisaron que su amable acto había suscitado más de 5000 reacciones positivas, a lo que contestó: “Lo hago todo el tiempo”, dijo. “Trato de ayudar”.

Gente como Donta, no lo piensa dos veces cuando se trata de ofrecer una mano amiga, es lo que este mundo más necesita.

Después de todo, nunca se sabe qué día terminarás llevando luz y esperanza a otros. Donta Thompson era claramente un ángel disfrazado ese día.

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