Hallan fósil de un pingüino gigante en Nueva Zelanda que tenía el tamaño de una persona

Por Jesús de León
14 de Agosto de 2019 Actualizado: 14 de Agosto de 2019

Los restos fosilizados de un pingüino gigante, casi del tamaño de un ser humano adulto, fueron hallados por un aficionado en la Isla Sur de Nueva Zelanda.

Los restos del ave marina de casi 1,6 metros de altura fueron encontrados en Waipara, en el norte de Canterbury, y fue bautizada como “Crossvallia waiparensis”.

Waiparensis es una de las especies de pingüinos más antiguas del mundo y también una de las más grandes, incluso es más alta que la actual, de 1,2 metros y con un peso de entre 70 y 80 kg, de acuerdo con un comunicado del Museo de Canterbury.

Los huesos fueron encontrados en 2018 por un paleontólogo aficionado, y más tarde un especialista local de fósiles, los preparó para su estudio y ayudó a describirlos.

La revista especializada “Alcheringa: An Australasian Journal of Palaeontology” confirmó en un artículo publicado esta semana la existencia de esta nueva especie de pingüino.

Un equipo compuesto por los curadores del Museo de Canterbury, el Dr. Paul Scofield y la Dra. Vanesa De Pietri, junto con el Dr. Gerald Mayr del Museo de Historia Natural de Senckenberg en Frankfurt, Alemania, analizaron los huesos y concluyeron que pertenecían a una especie de pingüino desconocida anteriormente.

Asimismo, se llegó a la conclusión de que el pariente más cercano conocido de C. waiparensis es otra especie del Paleoceno, el Crossvallia unienwillia, que fue identificada a partir de un esqueleto parcial fosilizado encontrado en el valle de Cross en la Antártida en 2000.

Nueva Zelanda es conocida por sus pájaros gigantes hoy desaparecidos, como el moa (Dinornis), que se extinguió al final del siglo XVIII, el mayor pájaro (que no volaba) que haya existido nunca (3,60 metros de altura y 200 kilos de peso), o el águila de Haast, de unos tres metros de envergadura.

El Museo de Canterbury anunció la semana pasada el descubrimiento en Nueva Zelanda de los restos de un loro gigante que medía casi un metro de alto, pesaba hasta 7 kilos y vivía hace 19 millones de años.

El Dr. Paul Scofield, conservador principal de Historia Natural del Museo de Canterbury, dijo que encontrar aves estrechamente emparentadas en Nueva Zelanda y la Antártida muestra nuestra estrecha conexión con el continente helado.

“Cuando las especies de Crossvallia estaban vivas, Nueva Zelanda y la Antártida eran muy diferentes a las actuales: la Antártida estaba cubierta de bosques y ambos tenían climas mucho más cálidos”, comentó.

Los fósiles de varias especies gigantes, entre ellas C. waiparensis, se exhibirán en una nueva exposición en el Museo de Canterbury a finales de este año.

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