Huawei es la piedra angular de la iniciativa del PCCh para superar a Estados Unidos

Por Joshua Philipp - La Gran Época
19 de Diciembre de 2018 Actualizado: 19 de Diciembre de 2018

El Partido Comunista Chino (PCCh) está impulsando el objetivo, bajo la bandera de la soberanía, de eliminar la dependencia a los sistemas extranjeros dentro de China y luego asegurar que los sistemas fabricados en China dominen el panorama mundial.

En el afán por dominar este ámbito, el PCCh identificó las tecnologías principales, incluyendo el GPS por satélite, la infraestructura de Internet y los superconductores, y Huawei desempeña un papel clave en este plan.

El 5 de junio, el informe sobre China de la Fundación Jamestown señaló que el mandatario chino Xi Jinping ha estado promoviendo recientemente este concepto como un enfoque de “tecnología, Internet y gestión, uno que procura incorporar el concepto [chino] de ‘soberanía cibernética’ (…) en las instituciones de gobernanza global de Internet”.

En el pasado, el concepto de ciber-soberanía del PCCh generalmente se refería a su afán por dominar el espacio global de Internet, un esfuerzo que se remonta por lo menos a 2010 y que incluyó una jugada para obtener el control de Internet a nivel mundial a través de las Naciones Unidas en 2015.

Sin embargo, a medida que el programa avanzaba, se estuvo modificando para incluir las tecnologías fundamentales que hacen que Internet y los sistemas tecnológicos globales puedan funcionar, manteniendo al mismo tiempo el espíritu de tiranía social y dominación del mercado global por parte del PCCh.

A través de la iniciativa “Un Cinturón, Una Ruta”, el PCCh está construyendo una infraestructura central que incluye la exportación del “Modelo China” para la gobernanza totalitaria.

El Consejo de Relaciones Exteriores estadounidense informó en julio que “la exportación de productos de vigilancia de China es un componente crítico de su ‘Ruta de la Seda Digital’”.

Señaló que Huawei recientemente implementó su modelo de “Ciudades Seguras” en Nairobi, Kenia, donde instaló 1800 cámaras de vigilancia como parte del programa, e indicó que “aunque las cámaras pueden ayudar a combatir el crimen, también pueden ser utilizadas para monitorear a los activistas y las protestas”.

Además de Nairobi, el informe señala que “Huawei desplegó sus sistemas en 100 ciudades de aproximadamente 30 países de todo el mundo. Las exportaciones de dicha tecnología están siendo acompañadas con subvenciones respaldadas por el gobierno chino que crean dependencia del país importador en los equipos producidos en China e incentivan la compra de más equipos de este tipo”.

Un aspecto central de esta acometida es el nuevo marco de Internet conducido por el PCCh que está separado de Internet global, pero interconectado con ella. Incluidos en esta tecnología están los sistemas masivos de censura y monitoreo en Internet del PCCh y, una vez más, acoplada con la infraestructura de Internet de Huawei y los sistemas para el control social totalitario.

Huawei desempeña un papel importante en los programas del PCCh para el abuso de los derechos humanos y la vigilancia nacional. Un documento interno de 172 páginas de Huawei en 2015, que se filtró a Internet, era un manual de capacitación para la policía china de Internet para monitorear, analizar y procesar el contenido del video. También mostró la participación de Huawei en el Proyecto Escudo Dorado del PCCh para la censura y en el Sistema Skynet para la vigilancia.

La tecnología de la empresa china también forma parte del ‘Sistema de Crédito Social’ del PCCh, que crea una base de datos sobre cada persona, rastrea todos los datos disponibles sobre el individuo y calcula una “puntuación ciudadana” que determina su nivel de libertad en la sociedad.

El PCCh también está haciendo esfuerzos sustanciales para reemplazar a la industria de superconductores de Estados Unidos, tecnologías para las cuales Huawei y la compañía china de telecomunicaciones ZTE todavía dependen de las compañías occidentales, para su desarrollo y suministro.

El 1 de noviembre, Estados Unidos acusó al Circuito Integrado Fujian Jinhua de China, de propiedad estatal, por presunto robo de secretos comerciales al desarrollador de superconductores Micron, con sede en los Estados Unidos. La acusación también incluía a United Microelectronics Corporation, una compañía taiwanesa, y a tres ciudadanos taiwaneses, entre ellos Stephen Chen, expresidente de Micron Memory Taiwan, una subsidiaria de Micron en Taiwán, que luego trabajó en United Microelectronics del PCCh.

Semanas más tarde, a finales de noviembre, los funcionarios del PCCh reclamaron que habían encontrado pruebas de que Micron estaba fijando los precios, junto con Samsung y Hynix, y –sin haber proporcionado evidencia pública– afirmó que las empresas estuvieron implicadas en un comportamiento anticompetitivo.

Eso fue después de las sanciones temporales de Estados Unidos que prohibieron a ZTE participar del mercado de superconductores estadounidense, después de que se descubriera que ZTE había violado las sanciones de EE. UU.  contra Irán. Aunque la prohibición se levantó rápidamente, actuó como una advertencia sobre el efecto que las sanciones de los Estados Unidos podrían tener en la industria tecnológica china.

Con Huawei ahora enfrentando un caso similar de fraude relacionado con Irán, las apuestas crecieron, y los programas del PCCh para reemplazar y superar a Estados Unidos como líder tecnológico mundial están de nuevo en el centro de la atención, con iniciativas para competir en tecnología de Internet 5G, nueva energía, computación cuántica, y otros.

En China existe el concepto de “superarte en la curva”, que se convirtió en un concepto rector para el objetivo del PCCh de superar a Estados Unidos como líder mundial en tecnología, en el marco de sus programas Proyecto 863 y China 2025. La idea que abarca es que es muy difícil superar a alguien cuando ya está por delante en un área determinada, sin embargo cuando todo el mundo está ante un cambio, esa persona puede ser superada.

Desde la perspectiva del PCCh, esto significa que es fundamental centrarse en las tecnologías nuevas y emergentes. El Partido estuvo utilizando la inversión extranjera, las asociaciones de investigación, la financiación estatal y el robo de secretos comerciales para dar a sus empresas una ventaja sobre sus competidores extranjeros, generalmente de propiedad privada, cuando se producen cambios en el mercado.

Huawei es una de las empresas clave utilizadas para lograr este objetivo.

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